Colombia cierra la era Petro: termina el primer gobierno de izquierda y el país vuelve a girar hacia la derecha


Gustavo Petro entrega este 7 de agosto la Presidencia después de cuatro años de reformas, confrontaciones, movilizaciones y una profunda polarización. Su llegada al poder rompió una barrera histórica para la izquierda, pero su proyecto terminó enfrentando fuertes resistencias y dejando varios desafíos abiertos. Abelardo de la Espriella recibe un país dividido y promete cambiar el rumbo.

Colombia amaneció este 7 de agosto ante un nuevo cambio de poder. Gustavo Petro termina sus cuatro años en la Casa de Nariño y con su salida concluye el primer gobierno de izquierda elegido en la historia del país, una administración que sacudió el establecimiento, puso sobre la mesa reformas profundas y terminó gobernando en medio de una feroz confrontación política.

Petro se va dejando un país distinto al que recibió en 2022, aunque profundamente dividido sobre el resultado de su mandato. Para sus seguidores, abrió discusiones aplazadas durante décadas y avanzó en transformaciones sociales. Para sus contradictores, su gobierno estuvo marcado por la incertidumbre, las peleas institucionales y promesas que quedaron a mitad de camino.

Ese choque acompañó prácticamente todo su cuatrienio. Petro llegó prometiendo un «cambio» y terminó convertido en el centro de una batalla ideológica que atravesó al Congreso, las calles, los sectores económicos y la conversación cotidiana de los colombianos.

La izquierda llegó por primera vez al poder

La victoria de Gustavo Petro en 2022 rompió uno de los paradigmas más fuertes de la política colombiana. Después de décadas de gobiernos liberales, conservadores y de distintas expresiones de centro y derecha, un dirigente proveniente de la izquierda alcanzó la Presidencia mediante las urnas.

Su proyecto planteó cambios ambiciosos en salud, pensiones, trabajo, transición energética, política ambiental y lucha contra la desigualdad. A esto se sumó la denominada «paz total», con la que buscó abrir caminos de negociación y sometimiento con diferentes estructuras armadas.

Pero gobernar resultó mucho más complejo que conquistar la Presidencia. Varias de sus reformas encontraron una dura resistencia en el Congreso, mientras otras provocaron discusiones entre gremios, empresarios, trabajadores, partidos políticos y organizaciones sociales.

El Gobierno también tuvo que lidiar con cambios constantes en el gabinete, controversias alrededor de algunos de sus funcionarios y aliados, movilizaciones a favor y en contra de sus políticas y una relación turbulenta con diferentes sectores institucionales.

Petro cambió la discusión del país

Más allá de cuáles hayan sido sus resultados, Petro consiguió que asuntos como la desigualdad, la redistribución de la riqueza, el sistema pensional, la transición energética, el acceso a la tierra y el papel del Estado ocuparan el centro de la conversación nacional.

También defendió con insistencia una transformación del modelo energético y convirtió la protección ambiental y la lucha contra el cambio climático en pilares de su discurso dentro y fuera del país.

Sus críticos, entretanto, cuestionaron el ritmo de ejecución de varias políticas, el impacto de algunas de sus decisiones sobre sectores productivos y la permanente confrontación política que rodeó su administración.

De allí surge un legado todavía en disputa. Petro termina su mandato sin que exista una lectura única sobre sus cuatro años de gobierno. Esa discusión probablemente continuará mucho después de que abandone la Casa de Nariño.

De Petro a De la Espriella: Colombia cambia de rumbo

El contraste político será evidente este mismo viernes. A las 3 de la tarde, en Cali, Abelardo de la Espriella asumirá la Presidencia para el periodo 2026-2030 y abrirá un gobierno ideológicamente distante del que termina.

Su triunfo electoral significó el regreso de la derecha al poder después de cuatro años y mostró que una parte importante del electorado buscó un cambio frente al proyecto político de Petro.

De la Espriella llega con promesas de endurecer la política de seguridad, estimular la inversión privada, fortalecer sectores productivos y retomar la exploración de hidrocarburos, entre otras propuestas que contrastan directamente con algunas de las principales banderas de la administración saliente.

El relevo, por eso, representa mucho más que un cambio de presidente. Colombia pasa en cuestión de horas de un proyecto que buscó transformar buena parte del modelo existente a otro que promete revisar varias de esas políticas y recuperar principios económicos y de seguridad asociados a la derecha.

Una era termina, pero la discusión apenas comienza

Gustavo Petro abandona el poder, pero difícilmente desaparecerá de la discusión política colombiana. Haber sido el primer presidente de izquierda garantiza que su nombre y su administración ocuparán un capítulo propio en la historia contemporánea del país.

Su mandato demostró además que la izquierda podía conquistar democráticamente la Presidencia, gobernar durante cuatro años y disputar el rumbo del Estado desde la máxima posición de poder. También dejó expuestas las dificultades para ejecutar un proyecto de transformaciones profundas en un país fragmentado política e institucionalmente.

Petro entrega ahora una Colombia que mantiene enormes desafíos en seguridad, crecimiento económico, desigualdad, empleo, transición energética y construcción de paz. Desde este 7 de agosto, esas responsabilidades quedarán en manos de Abelardo de la Espriella.

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Colombia cambia de presidente y también de dirección política. Unos despiden a Petro reivindicando las transformaciones que intentó impulsar; otros celebran su salida esperando que el nuevo gobierno revierta buena parte de su legado.

Lo indiscutible es el hecho histórico: este 7 de agosto se cierra el primer gobierno de izquierda de Colombia. Cuatro años después de haber llegado a la Casa de Nariño prometiendo cambiar el país, Gustavo Petro entrega el poder y deja detrás una nación todavía enfrentada en una pregunta que tardará años en resolverse: cuánto logró realmente cambiar.


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