Enfrentamientos entre indígenas por territorios ancestrales dejan al menos seis muertos y centenares de heridos en Cauca


La disputa por más de 9.000 hectáreas en zona rural de Silvia, Cauca, terminó desatando una violenta confrontación entre comunidades Misak y Nasa. Hay al menos seis muertos, centenares de heridos y familias enteras atrapadas en medio del miedo y los ataques.

El silencio de las montañas en Silvia, Cauca, fue reemplazado por gritos, disparos y personas corriendo desesperadas para salvarse. Lo que durante años fue una disputa por territorios ancestrales terminó convertido en una escena de violencia que hoy tiene en alerta a comunidades indígenas enteras en esta zona del país.

La pelea entre indígenas Misak de Guambía y Nasa de Pitayó ya deja, según reportes preliminares, al menos seis personas muertas y centenares de heridas. Aunque todavía no existe un informe oficial consolidado, en la zona hablan de una emergencia que desbordó hospitales, llenó de miedo a las familias y dejó desaparecidos en medio del caos.

Todo gira alrededor del control de más de 9.000 hectáreas de tierra que ambas comunidades reclaman como ancestrales. La tensión venía creciendo desde hace meses en sectores como La Ensillada, Alto Méndez y Cacique, pero en las últimas horas la situación explotó violentamente.

Habitantes de la zona relatan que primero comenzaron los enfrentamientos con piedras y agresiones físicas, pero después aparecieron armas de fuego. En cuestión de minutos, los caminos rurales se llenaron de gente corriendo entre cultivos y montañas intentando escapar de los disparos.

Los videos conocidos muestran escenas angustiantes. Se escuchan gritos pidiendo ayuda mientras hombres, mujeres y jóvenes buscan refugio en medio de las zonas verdes. En otras imágenes aparecen motocicletas completamente incineradas tras los disturbios, mientras columnas de humo cubren parte del territorio.

La gobernadora indígena Liliana Pechené Muelas aseguró que integrantes de su comunidad fueron atacados con armas de fuego durante la confrontación y denunció que varias personas permanecen desaparecidas. Entre ellas habría jóvenes, menores de edad y autoridades indígenas.

“No somos un pueblo violento. Nosotros no manejamos armas. El país lo conoce. Las personas siempre nos van a encontrar ofreciendo un producto, trabajando con nuestro propio esfuerzo y nuestra propia dignidad”, afirmó la dirigente.

En Silvia, la emergencia golpeó con fuerza los centros médicos. Decenas de heridos llegaron al hospital del municipio y varios tuvieron que ser trasladados hacia Popayán por la gravedad de sus lesiones. Muchas familias permanecen buscando información de sus seres queridos en medio de la confusión y el temor que dejó la confrontación.

La situación también aumentó la preocupación entre campesinos y habitantes cercanos a las zonas afectadas, que temen nuevos enfrentamientos. En varios sectores las comunidades permanecen en máxima tensión mientras esperan presencia de las autoridades y medidas que permitan evitar otra jornada violenta.

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Por ahora, el país sigue atento a lo que ocurra en el Cauca. La disputa por la tierra volvió a dejar una imagen dolorosa: comunidades enfrentadas, familias destruidas y sangre derramada en medio de un conflicto que todavía parece lejos de terminar.


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