
Sicarios llegaron disparando a una tienda y desataron una tragedia: dos menores murieron en el ataque criminal
El terror volvió a instalarse en las calles de Cartagena. Un grupo de hombres armados irrumpió en una tienda del sector de La Virgencita, en el barrio Los Calamares, y abrió fuego contra varias personas que conversaban en la terraza. La escena terminó convertida en un infierno: dos menores muertos, heridos graves, gritos desesperados y vecinos intentando salvar vidas sobre motocicletas.
La tarde transcurría con normalidad en el sector de La Virgencita, en el barrio Los Calamares. Afuera de la tienda había gente reunida hablando, algunos sentados en la terraza y otros compartiendo cerca del establecimiento. Nadie alcanzó a reaccionar cuando llegaron los sicarios.
Los disparos sembraron el pánico en cuestión de segundos. Testigos aseguran que los hombres armados aparecieron de forma repentina, dispararon directamente contra el grupo y escaparon inmediatamente después de la ráfaga. Todo ocurrió tan rápido que muchos apenas entendieron lo que había pasado cuando ya había cuerpos tirados sobre el piso.
La escena quedó marcada por el horror. En videos grabados por habitantes del sector se escucha el llanto desgarrador de familiares y vecinos que corrían desesperados intentando auxiliar a los heridos. Algunos gritaban pidiendo ayuda mientras otros cargaban a las víctimas ensangrentadas para montarlas en motocicletas y llevarlas de urgencia a centros médicos.
El desespero fue más rápido que las ambulancias
La reacción de la comunidad fue inmediata. En medio del caos, varias personas improvisaron traslados porque cada segundo parecía decisivo para salvar vidas.
Uno de los lesionados fue llevado al centro asistencial de Blas de Lezo, mientras otros dos ingresaron en estado crítico al Hospital Universitario del Caribe. Médicos intentaron estabilizarlos, pero minutos después se confirmó la noticia que terminó de golpear al barrio: dos de las víctimas murieron debido a la gravedad de las heridas. De manera preliminar, serían menores de edad.
La noticia se regó rápidamente entre las calles de Los Calamares y convirtió el miedo en silencio. Muchos vecinos salieron de sus casas tratando de entender por qué ocurrió el ataque y quién era realmente el objetivo de los sicarios.
Sangre, llanto y miedo en La Virgencita
Después de la balacera, el sector quedó paralizado. Frente a la tienda permanecían las manchas de sangre, las sillas movidas por la estampida y los rastros de una escena que dejó marcada a toda la comunidad.
Las imágenes posteriores al ataque muestran a familiares llorando desconsolados, personas abrazándose en medio del shock y habitantes caminando sin rumbo mientras observaban el lugar donde segundos antes se escucharon los disparos.
La Policía desplegó operativos en distintos puntos cercanos para tratar de ubicar a los responsables. Al mismo tiempo, unidades judiciales iniciaron la recolección de testimonios, revisión de cámaras de seguridad y análisis de la ruta de escape utilizada por los atacantes.
De forma preliminar, fuentes policiales señalaron que el atentado presuntamente iba dirigido contra uno de los lesionados. Sin embargo, la violencia terminó alcanzando a menores de edad que quedaron atrapados en medio de la ráfaga.
Una ciudad cansada de contar muertos
El ataque volvió a encender las alarmas sobre la creciente violencia sicarial en Cartagena. Lo que ocurrió en Los Calamares dejó otra vez a una comunidad atrapada entre el miedo, el dolor y la sensación de que cualquiera puede terminar convertido en víctima en cuestión de segundos.
Mientras avanzan las investigaciones y las autoridades intentan identificar plenamente a los fallecidos, en La Virgencita todavía retumban los gritos de quienes intentaban salvar a sus familiares en medio de la sangre y la desesperación.
Porque esta vez las balas no solo dejaron muertos. También dejaron un barrio entero marcado por una noche que difícilmente va a olvidar.
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