
Los encontraron desnudos, torturados y flotando en la Ciénaga Grande: el horror detrás de la desaparición de dos amigos barranquilleros
Los dos habían salido a compartir y desaparecieron sin dejar rastro. Cuatro días después aparecieron muertos en aguas de Sitionuevo, Magdalena, en medio de versiones sobre tortura y disparos. El caso volvió a encender las alarmas sobre la violencia que golpea el complejo lagunar de la Ciénaga Grande de Santa Marta.
La angustia terminó de la peor manera. Los dos amigos que salieron en motocicleta desde Barranquilla y desaparecieron misteriosamente el pasado fin de semana fueron encontrados muertos, desnudos y en avanzado estado de descomposición flotando en aguas de la Ciénaga Grande de Santa Marta, cerca del sector del acueducto de Palermo, en jurisdicción de Sitionuevo, Magdalena.
Durante cuatro días, sus familias recorrieron calles, preguntaron en barrios, revisaron hospitales y mantuvieron la esperanza de encontrarlos vivos. Pero la búsqueda terminó convertida en una escena de horror cuando las autoridades confirmaron el hallazgo de los cadáveres de Jeider Enrique Borja Mejía y Kevin Andrés Herrera Santander.
Las primeras versiones extraoficiales indican que ambos cuerpos presentaban signos de tortura y heridas causadas con arma de fuego. La investigación apenas comienza, pero el miedo volvió a instalarse en una zona donde cada vez son más frecuentes las denuncias sobre desapariciones, violencia y control criminal en los alrededores del complejo lagunar.
Salieron en moto y nunca regresaron
Jeider y Kevin eran oriundos de Barranquilla. Ambos habían sido vistos por última vez el sábado 9 de mayo en el barrio Simón Bolívar. Según versiones conocidas por medios barranquilleros, los jóvenes se habrían encontrado en un billar del sector para departir durante la noche.
Después de eso, desaparecieron.
Los celulares dejaron de responder y las llamadas comenzaron a acumularse sin respuesta. Sus familiares iniciaron una búsqueda desesperada en redes sociales y grupos comunitarios, publicando fotografías y mensajes pidiendo ayuda para encontrarlos.
Con el paso de las horas, el temor empezó a crecer. Nadie sabía dónde estaban. Tampoco apareció la motocicleta en la que se movilizaban.
La incertidumbre se rompió este martes cuando pescadores y habitantes del sector alertaron sobre dos cuerpos flotando en un caño cercano al corregimiento de Palmira, en Sitionuevo.
El hallazgo que estremeció a dos ciudades
La escena fue devastadora. Los cuerpos aparecieron desnudos y en avanzado estado de descomposición sobre las aguas oscuras del complejo lagunar.
Las autoridades realizaron el levantamiento mientras familiares y conocidos recibían la noticia entre llanto e incredulidad. En Barranquilla, el caso empezó a generar conmoción por la manera en que fueron encontrados los jóvenes y por las versiones que rodean el crimen.
Aunque oficialmente las autoridades todavía manejan varias hipótesis, los reportes preliminares apuntan a que ambos habrían sido asesinados y luego arrojados al agua para desaparecer cualquier evidencia.
Uniformados de la Policía Metropolitana de Barranquilla y organismos judiciales asumieron las investigaciones para establecer qué ocurrió después de que los jóvenes salieron del billar y quiénes estarían detrás de sus muertes.
“La violencia en la Ciénaga Grande sigue creciendo”
El caso provocó reacciones inmediatas de organizaciones sociales y defensores de derechos humanos del Magdalena.
La Plataforma de Defensores de Derechos Humanos de la Sierra Nevada se pronunció a través de la red social X y aseguró que este hecho vuelve a evidenciar la compleja situación de violencia que atraviesa el territorio lagunar.
“Esta noticia es Sitionuevo, no le resta importancia a la situación violenta del complejo lagunar Ciénaga Grande”, expresó la organización.
La advertencia revive las preocupaciones sobre lo que está ocurriendo en varios sectores cercanos a la Ciénaga Grande de Santa Marta, donde líderes sociales y comunidades vienen denunciando desde hace meses episodios de intimidación, desapariciones y presencia de estructuras criminales.
Mientras avanzan las investigaciones, dos familias quedaron destruidas esperando respuestas. Lo que comenzó como una salida entre amigos terminó convertido en otro episodio brutal de muerte y silencio en las aguas de la Ciénaga Grande.
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