A comerciante lo llamaron para una supuesta venta y lo recibieron a tiros: le robaron la moto y la mercancía


El comerciante oriundo de Magangué fue citado supuestamente para concretar un negocio, pero hombres armados lo atacaron a tiros y escaparon llevándose su motocicleta y la mercancía con la que trabajaba. Su cuerpo quedó tendido cerca del cementerio del corregimiento.

Edwin Ramiro Patiño Espinoza salió a trabajar como cualquier otro día. Llevaba ollas, utensilios y la esperanza de vender algo para sostener a su familia. Horas después apareció muerto a tiros a las afueras del corregimiento de Heredia en el centro de Magdalena.

Nadie en el pueblo entiende por qué terminaron matándolo de esa manera.

El comerciante, oriundo de Magangué, recorría municipios y corregimientos ofreciendo mercancía casa por casa. Era conocido por llegar en su motocicleta cargada de productos, hablar con la gente y rebuscarse la vida entre ventas pequeñas y largos recorridos bajo el sol.

Esta vez el viaje terminó convertido en tragedia.

Lo citaron para un supuesto negocio

Las primeras versiones indican que Edwin habría recibido una llamada o un mensaje para concretar una venta en las afueras del corregimiento.

Fue hasta el lugar creyendo que iba a trabajar.

Según testigos, cuando llegó fue interceptado por hombres armados que se movilizaban en motocicleta. El pistolero le disparó varias veces y luego escapó llevándose tanto la motocicleta como la mercancía con la que el comerciante se ganaba la vida diariamente.

El cuerpo quedó tendido cerca del cementerio de Heredia.

La escena generó conmoción entre habitantes de la zona, que todavía intentan entender qué pudo haber ocurrido detrás del crimen de un hombre al que describen como trabajador y tranquilo.

Horas antes estaba con su pareja

El detalle que más golpeó a quienes lo conocían es que pocas horas antes Edwin había sido visto en el municipio de Plato compartiendo con su compañera sentimental.

Vestía un suéter rojo y pantalón negro. Nadie imaginaba que sería una de las últimas veces que lo verían con vida.

Después tomó camino hacia Heredia creyendo que iba rumbo a una venta más.

La noticia comenzó a regarse rápidamente entre comerciantes ambulantes y residentes del corregimiento. Muchos quedaron impactados al enterarse de que el hombre que recorría los pueblos ofreciendo ollas terminó asesinado a balazos en plena carretera.

Las autoridades iniciaron las investigaciones para tratar de establecer quiénes fueron los responsables y cuál fue el verdadero móvil del crimen.

Por ahora existen más preguntas que respuestas.

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Algunos habitantes creen que pudo tratarse de un robo violento por la forma en que los atacantes huyeron con la motocicleta y la mercancía. Otros consideran extraño el nivel de violencia usado contra alguien que únicamente se dedicaba a vender utensilios de cocina para sobrevivir.


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