Lo mataron frente a su familia por una deuda con los gota a gota: la dolorosa historia de “El Chino”, un hombre trabajador asesinado en Gaira


Sicarios llegaron hasta el callejón de Los Guayucos y lo asesinaron delante de los suyos. En Gaira todavía duele la muerte de un hombre que muchos describen como noble, servicial y dedicado únicamente a su familia.

Eder Buendía creyó que encerrarse en su casa podía salvarle la vida. Se alejó del local donde trabajaba, dejó las calles y comenzó a pasar más tiempo junto a su familia intentando esquivar el miedo que lo perseguía desde hacía meses.

Pero fueron a buscarlo hasta allá.

En la mañana del 7 de mayo, sicarios llegaron al callejón de Los Guayucos, cerca al puente viejo de Gaira, preguntando por “El Chino”, como lo conocían amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Minutos después, Eder estaba tirado en el suelo, ensangrentado, con dos disparos en el cuello y uno más en la cabeza. Lo mataron delante de su familia.

La escena dejó destruida a una niña que perdió a su padre, a una mujer que vio morir a su esposo y a una madre que recibió la noticia que jamás imaginó escuchar.

“Él no era un delincuente”

La noticia golpeó fuerte en el sector de Gaira y también en el centro comercial Royal Plaza, donde Eder trabajó durante años como técnico de celulares. Quienes compartieron con él todavía hablan con incredulidad de la forma en que terminó asesinado.

Dicen que era un hombre tranquilo. De la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Servicial, respetuoso y completamente entregado a su familia.

Por eso el crimen duele todavía más entre quienes lo conocían.

Muchos aseguran que la forma en que lo mataron parecía un ajuste de cuentas contra alguien vinculado al mundo criminal. Pero sus amigos insisten en que Eder jamás tuvo ese perfil. Nunca fue señalado de actividades ilegales ni de problemas con otras personas.

La enfermedad, las deudas y el miedo

La vida de Eder comenzó a complicarse cuando sufrió una enfermedad en las manos que le impidió seguir trabajando normalmente.

Sin ingresos estables, las cuentas comenzaron a acumularse. Según personas cercanas, adquirió una deuda bajo la modalidad de “gota a gota” y, con el paso del tiempo, empezó a quedarse sin capacidad para responder.

Pidió plazos. Después pidió más tiempo. Ya nadie quiso esperar.

Un amigo suyo relató en redes sociales que Eder le había confesado semanas atrás que estaba siendo víctima de extorsiones por parte de hombres que se identificaban como integrantes de un grupo armado de la Sierra Nevada. Según esa versión, el hombre dejó su trabajo en el local de celulares precisamente porque las amenazas y los cobros lo estaban asfixiando económicamente.

Quiso trabajar desde casa pensando que así estaría más seguro.

La muerte terminó llegando hasta la puerta de su vivienda.

Tres disparos y una captura

Los sicarios actuaron rápido. Le dispararon tres veces y huyeron dejando terror en el sector.

La Policía habría detenido a un sospechoso que estaría vinculado con el asesinato. Ahora las autoridades intentan establecer quién ordenó el crimen y cuál fue el verdadero móvil detrás del ataque.

Mientras avanzan las investigaciones, en Gaira queda creciendo una sensación de rabia y miedo. La muerte de Eder volvió a poner sobre la mesa las denuncias sobre los gota a gota, extorsiones y el control criminal que ejercen estructuras ilegales sobre comerciantes y trabajadores que apenas sobreviven día a día.

Una muerte que dejó preguntas

El caso de “El Chino” dejó una herida profunda entre quienes lo conocían.

No era un hombre de lujos, ni de poder, ni de violencia. Era un padre de familia intentando sostener su hogar en medio de dificultades económicas y amenazas que, según sus allegados, terminaron consumiéndolo todo.

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Ahora su nombre se repite en conversaciones cargadas de impotencia. Porque en Gaira muchos siguen preguntándose cómo un hombre que solo quería trabajar terminó ejecutado dentro de su lugar más seguro: su propia casa.


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