“Le quitaron la vida cuando apenas estaba cumpliendo su sueño”: el desgarrador dolor de la familia del tendero asesinado durante robo en Valledupar


La familia habló tras el crimen ocurrido en el barrio Santa Rita. Aseguran que el comerciante apenas comenzaba a levantar el negocio propio por el que había trabajado durante años y hoy solo les quedó el vacío, la rabia y un local marcado por la tragedia.

La tienda todavía sigue ahí, con los productos acomodados y las puertas que hace pocos días abrían desde temprano para atender clientes. Pero ahora el silencio pesa más que cualquier venta. Detrás del mostrador ya no está Jhon Alexander Rojas Díaz, el comerciante asesinado en medio de un atraco en Valledupar cuando regresaba de surtir el negocio que apenas estaba empezando a sacar adelante.

Su familia volvió a hablar del crimen y esta vez el dolor estuvo marcado por una frase que resume la tragedia que hoy los consume: acababan de cumplir el sueño de tener negocio propio cuando la delincuencia les arrebató todo.

Un sueño levantado con sacrificio

Para la familia, la muerte de Jhon Alexander dejó mucho más que una silla vacía en la casa. También dejó destruido el proyecto de vida que venían construyendo juntos.

Según sus allegados, el comerciante había trabajado durante años para poder tener su propia tienda, un negocio humilde que levantó con esfuerzo y largas jornadas de trabajo.

Cada compra en el Mercado Público era parte de esa lucha diaria por mantener abastecido el local y seguir creciendo.

Por eso el dolor es más fuerte.

Le quitaron la vida cuando apenas estaba cumpliendo su sueño”, expresaron familiares mientras intentan entender cómo un hombre trabajador terminó asesinado por delincuentes que, según las investigaciones, lo venían siguiendo.

La tienda, conocida en el sector por el lema “donde la platica más te rinde”, se convirtió en símbolo del sacrificio de una familia que hoy siente que todo quedó truncado.

“Esto no es fácil”

La hermana del comerciante volvió a hablar entre lágrimas y aseguró que la familia sigue destruida desde la mañana del ataque.

“Solo quiero a mi hermano, esto no es fácil, solo pido justicia”, expresó.

Recordó que Jhon Alexander venía llegando con mercancía para surtir el negocio cuando hombres armados lo interceptaron en motocicleta en el barrio Santa Rita.

Según las versiones conocidas hasta ahora, el tendero intentó resistirse al atraco y fue ahí cuando le dispararon.

“Mi hermano venía llegando con sus compras cuando llegaron esos hombres y le arrebataron la vida. Él se opuso al atraco porque uno no puede dejarse quitar lo que con esfuerzo consigue”, relató.

La familia insiste en que eran personas humildes y trabajadoras. También rechazaron versiones que señalaban que la víctima llevaba prendas de oro.

“Mi hermano no tenía oro. Somos gente sencilla, trabajadora”, aseguró su hermana.

El barrio marcado por el crimen

En Santa Rita todavía recuerdan la desesperación de aquella mañana. Vecinos corriendo para auxiliarlo, familiares llorando en plena calle y un hombre herido de muerte después de salir a trabajar como cualquier otro día.

Jhon Alexander recibió dos impactos de bala, uno en la cabeza y otro en el abdomen. Aunque fue trasladado rápidamente a un centro asistencial, falleció minutos después.

Desde entonces, la indignación entre tenderos y comerciantes ha crecido en Valledupar.

Muchos aseguran que trabajan bajo miedo constante por los robos y las extorsiones. Otros sienten que cualquier rutina cotidiana, incluso regresar del mercado con mercancía para el negocio, puede terminar en tragedia.

“Los cogen y los sueltan”

La familia también cuestionó la falta de resultados frente a la delincuencia.

“Los cogen y al rato los sueltan”, reclamaron en medio del dolor.

Mientras avanzan las investigaciones para identificar a los responsables, en la casa de Jhon Alexander todavía intentan asimilar que el hombre que salió a luchar por su negocio terminó asesinado a tiros.

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Hoy, más que un caso judicial, para su familia quedó una ausencia imposible de llenar y un sueño que apenas comenzaba a levantarse antes de quedar destruido por la violencia.


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