Mis pelaitas preciosas… ¿por qué me dejaron sola?”: la dura despedida de una madre a sus dos hijas asesinadas


En medio de llanto y conmoción, familiares y allegados despidieron en Barranquilla a las hermanas Sheeridan Sofía y Keyla Nicol Hernández Noriega, de 14 y 17 años, víctimas de un crimen que estremeció al país.

El dolor se hizo insoportable este viernes en el sepelio de las hermanas Sheeridan Sofía y Keyla Nicol Hernández Noriega. Entre abrazos, lágrimas y silencios pesados, familiares y allegados acompañaron la despedida de las adolescentes de 14 y 17 años.

«¿Qué voy hacer sin mis hijas?»

Ahí, en medio de la multitud que acudió al funeral, la escena más desgarradora: su madre, María Noriega Cruz. Con el rostro desencajado por el dolor y la voz rota por el llanto, la mujer intentaba enfrentar una despedida que parecía imposible de aceptar. Era el momento de despedirse para siempre.

Hoy el caso lleno de angustia y revelaciones, alcanza uno de sus momentos más duros: la despedida definitiva.

Frente a los ataúdes de sus hijas, María Noriega Cruz no dejaba de repetir sus nombres, como si en cada palabra buscara retenerlas un poco más. Quienes estaban cerca apenas podían contener las lágrimas al escucharla.

Mis pelaitas preciosas… me dejaron sola”, decía entre sollozos, mientras familiares intentaban sostenerla.

Por momentos levantaba la mirada hacia el cielo, como si intentara hablar directamente con ellas, como si aún pudieran escucharla desde algún lugar.

“¿Por qué no me esperaste, Carlos? Mis hijas no… yo no las voy a dejar ir”.

La escena era profundamente conmovedora. Los presentes trataban de consolarla, pero el dolor parecía demasiado grande para cualquier palabra.

Minutos después, con la voz quebrada, volvió a dirigirles unas últimas palabras, cargadas de amor y desesperación.

“Yo me las alcanzo después, mami… me esperan allá. ¿Oíste Nicol? Las dos me esperan… yo no las voy a dejar solas”.

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Para muchos, el sepelio marca el cierre de un ciclo de angustia que mantuvo en vilo a toda una ciudad. Pero para su familia, y especialmente para su madre, la historia no termina aquí: la ausencia de Sheeridan Sofía y Keyla Nicol será una herida que el tiempo difícilmente podrá cerrar.


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