
Lo acribillaron por equivocación: sicarios en bicicleta le dispararon 11 veces y mataron a joven trabajador que nada tenía que ver
El joven de 24 años fue asesinado en el barrio La Luz de Barranquilla cuando, al parecer, sicarios lo confundieron con un integrante de una estructura criminal. Recibió 11 impactos de bala y murió minutos después en un centro asistencial.
Jairo Enrique De la Hoz Vergara salió de su casa como cualquier otro día. Tenía 24 años, trabajaba instalando y desmontando carpas para tractomulas en la zona industrial de la Vía 40 y era el único hombre entre seis hermanos. La noche del 3 de junio terminó convertido en una víctima más de la guerra criminal que golpea a Barranquilla.
Los sicarios llegaron en bicicleta. Buscaban a alguien. Dispararon sin preguntar, sin verificar y sin importar quién estuviera frente a ellos. Cuando las detonaciones terminaron, Jairo Enrique quedó tendido sobre el pavimento con once impactos de bala en su cuerpo.
Las autoridades creen que nunca fue el objetivo.
Once disparos para el hombre equivocado
El ataque ocurrió hacia las 10:00 de la noche en la carrera 22A con calle 5 del barrio La Luz, en el suroriente de Barranquilla.
Según la reconstrucción preliminar, dos hombres llegaron al sector en bicicleta. Uno descendió rápidamente, caminó hacia un grupo de personas que permanecía frente a una vivienda y abrió fuego de manera directa.
La ráfaga de disparos sembró el caos en cuestión de segundos.
Jairo Enrique recibió los impactos mientras las demás personas corrían para salvar sus vidas. Testigos observaron cómo el joven cayó gravemente herido mientras los atacantes intentaban escapar.
Durante la huida, los sicarios incluso cayeron de la bicicleta. El accidente pudo haber facilitado su captura, pero lograron levantarse y desaparecer antes de que llegaran las autoridades.
La lucha por salvarle la vida
Los vecinos reaccionaron de inmediato.
En medio de la desesperación lo trasladaron al puesto de salud de La Chinita. Los médicos encontraron un panorama devastador. Las heridas comprometían zonas vitales y su estado era extremadamente crítico.
Posteriormente fue remitido al Camino Universitario Distrital Adelita de Char, donde un equipo médico intentó estabilizarlo.
Los esfuerzos resultaron insuficientes.
Minutos después fue declarado muerto.
El informe judicial reveló la magnitud del ataque: un disparo en la cabeza, cuatro en la espalda, tres en el brazo izquierdo, uno en el abdomen y otro en la región axilar derecha. Once impactos que prácticamente acabaron con cualquier posibilidad de supervivencia.
El blanco era otro
La principal hipótesis de la Policía Metropolitana apunta a que Jairo Enrique fue asesinado por error.
Los investigadores establecieron que el verdadero objetivo habría sido un hombre conocido con el alias de ‘Mequecito’, señalado de pertenecer al grupo delincuencial ‘Los Pepes’.
Según las autoridades, este sujeto se encontraba en el lugar y logró escapar al percatarse de la llegada de los atacantes.
En medio de la confusión, los sicarios habrían identificado equivocadamente a Jairo Enrique y descargaron contra él toda la violencia que estaba destinada a otra persona.
La investigación también señala como posible responsable intelectual a alias ‘Josecito’, presuntamente vinculado a la organización criminal ‘Los Costeños’, estructura enfrentada con ‘Los Pepes’ por el control de rentas ilegales y actividades delictivas en distintos sectores de la capital del Atlántico.
Una familia destruida
Mientras las autoridades avanzan en la búsqueda de los responsables, una familia enfrenta una tragedia imposible de reparar.
Jairo Enrique no registraba antecedentes judiciales. Tampoco aparecía vinculado a investigaciones penales. Era un trabajador que diariamente salía a ganarse la vida y aportar al sustento de su hogar.
Su nombre terminó en un expediente de homicidio por una guerra criminal ajena a su realidad.
Hoy sus familiares lloran la pérdida del cuarto de seis hermanos y del único hijo varón de la familia. Una ausencia que deja un vacío enorme y que, según la principal hipótesis de los investigadores, jamás debió ocurrir.
Ahora la esperanza de sus seres queridos está puesta en que los videos de seguridad y las labores de inteligencia permitan capturar a quienes dispararon once veces contra el hombre equivocado y destruyeron para siempre la vida de una familia barranquillera.
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