
Pastrana dejó de esperar: el alcalde llegó al barrio con decisiones, compromisos y fechas para resolver sus problemas
Carlos Pinedo encabezó una nueva jornada de Alcaldía al Barrio en la que no hubo promesas vacías, sino anuncios concretos: inversiones en agua, vías, seguridad vial y recuperación de espacios deportivos, además de ayudas sociales para las familias más vulnerables. La comunidad, cansada del abandono, escuchó por fin una hoja de ruta clara.
La mañana en Pastrana no arrancó como una visita más de la Alcaldía. La gente salió porque, por primera vez en mucho tiempo, esperaba escuchar compromisos reales. Y el alcalde Carlos Pinedo no llegó con discursos largos: llegó con decisiones y cifras que la comunidad venía exigiendo desde hace años.
El barrio abrió las puertas a Alcaldía al Barrio, una estrategia que ya ha recorrido otros sectores de Santa Marta, y que esta vez aterrizó en una comunidad marcada por la falta de agua, el deterioro de sus vías y la ausencia total de inversión en escenarios deportivos. Los líderes comunitarios —Zenaida Horta, Isabel García y Margot Alarcón— no ocultaron el cansancio: lo que pidieron fueron soluciones, no excusas.

Los problemas estaban sobre la mesa:
- — el drama del agua potable,
- — la cancha con más de 25 años sin intervención.
- — la urgencia de un semáforo o reductores en la zona escolar,
- — y la pavimentación de la calle 46, convertida en un obstáculo permanente para residentes y vehículos.
- Esta vez hubo respuestas.
Los compromisos del alcalde
Pinedo no esquivó ninguna solicitud. Confirmó el Plan de Choque de Agua por $400.000 millones, defendió su necesidad frente a un sistema colapsado y anunció que Pastrana entrará en la ruta de obras del corredor San Pablo – Pastrana, con una inversión superior a $1.888 millones. Cada punto quedó registrado, con fechas y encargados.
Pero la jornada no fue solo anuncios. También hubo entregas que generaron momentos duros y emotivos. Diecisiete personas en condición de discapacidad recibieron sillas de ruedas, bastones y un caminador. Para varias de ellas, esos elementos significan volver a moverse sin depender de otros, recuperar dignidad, recuperar vida.

La administración también entregó 130 mercados, 10 portátiles, 38 bicicletas, 10 ventiladores, 3 neveras y 3 lavadoras. No es la solución final, pero para muchas familias vulnerables representó un alivio inmediato en medio de la temporada de fin de año.
El alcalde insistió en que Alcaldía al Barrio no es un programa para la foto:
“Es una forma de gobernar cerca de la gente”, dijo ante vecinos que, por primera vez, sintieron que su voz tenía peso.
La jornada terminó entre sonrisas, reclamos pendientes y un mensaje claro: Pastrana quiere resultados, pero también reconoce cuando la institucionalidad se sienta de frente y responde.
Lo que ocurra desde ahora, lo que se cumpla o no se cumpla, marcará la diferencia entre una estrategia que transforma realidades y una que se queda en papel. Por hoy, el barrio se fue con algo que no recibía hace años: señales de que sus problemas dejaron de ser invisibles.
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