
Se conocen nuevos detalles del brutal feminicidio de patrullera y el desgarrador relato de su padre
El dragoneante del Inpec, Giovanni Mauricio Durán Quintero, fue enviado a la cárcel tras ser acusado de asesinar brutalmente a su novia, la patrullera Vanessa De La Hoz Pertuz. La joven había viajado en su día de descanso para visitar a sus padres y terminó muerta en la terraza de la casa del hombre que decía amarla.
Los padres de Vanessa aún no encuentran palabras para entender cómo su hija, su orgullo, su niña consentida, terminó asesinada a manos del hombre que ella misma había presentado como su novio desde hacía casi ocho años.
“Él nos saludaba normal, como cualquier muchacho decente. Era su novio de siempre ¿Quién iba a pensar que era capaz de esto?”, dice su papá, todavía con la voz quebrada, todavía sin creer que la casa se quedó sin la risa de ella.
Vanessa De La Hoz Pertuz, patrullera de la Policía de 25 años, había aprovechado unos días de descanso en su estación de Chimichagua para viajar a Valledupar. Llegó a abrazar a sus padres, a dormir en su cama, a sentirse en casa. Y, como solía hacerlo, pasó por la vivienda de su novio, Giovanni Mauricio Durán Quintero, dragoneante del Inpec. Nadie imaginó que ese encuentro sería el último.
En la terraza de la casa del barrio Primero de Mayo ocurrió el horror. Según las primeras investigaciones, Durán Quintero la atacó en un episodio de descontrol que dejó al menos 20 puñaladas en el cuerpo de la joven. No hubo oportunidad de auxilio. No hubo un hecho que justificara tal furia. Sólo una escena devastadora que hoy destroza a los padres.
Cuando el agresor cayó en cuenta de lo que había hecho, intentó matarse. Se autolesionó con el mismo cuchillo, perdió el control de su cuerpo y terminó cayendo desde un tercer piso. Sobrevivió. Los vecinos vieron el caos, pero nadie alcanzó a prevenir la tragedia.
No aceptó los cargos
Este domingo, desde la sala de audiencias, la justicia comenzó a encaminar el caso. El Juzgado 102 Penal Municipal Ambulante legalizó su captura y le impuso medida de aseguramiento intramural. La Fiscalía le imputó feminicidio, pero él no aceptó cargos.
El papá de Vanessa, con la mirada perdida, solo pudo repetir una vez más lo que le duele:
“Ella era mi vida. Mi todo. Me la mataron de la manera más cruel. Confió en él… y mire cómo nos pagó. Que pague por lo que hizo. Eso es lo único que ahora quiero.”
La comunidad de Valledupar sigue conmocionada. Los amigos de Vanessa no entienden. Su familia, menos.
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Durán Quintero, mientras tanto, enfrentará el proceso desde la cárcel. Y la casa de los De La Hoz quedó en silencio, un silencio pesado, ese que deja un crimen que nadie logra comprender.
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