
Tres muertos tras brutal balacera en una vivienda: padre de niño de 13 años pide esclarecer de dónde salió la bala que lo mató
Hombres armados habrían ingresado a una vivienda del barrio Juan XXIII y la llegada de la Policía desencadenó un intercambio de disparos. Una joven, un adolescente de 13 años y uno de los presuntos delincuentes murieron. Dos uniformados resultaron heridos y otro sospechoso escapó. El padre del menor cuestionó el procedimiento y pidió esclarecer lo ocurrido.
Kryslerth Alejandro Barrios Ereu salió en bicicleta a hacer un mandado y terminó muerto en una balacera que jamás tuvo que ver con él. Tenía apenas 13 años y quedó atrapado entre los disparos de hombres armados y policías durante un procedimiento que dejó otras dos personas muertas y dos uniformados heridos en el barrio Juan XXIII de Ocaña, Norte de Santander.
La tragedia ocurrió pasadas las 7:00 de la mañana de este miércoles, cuando el sector apenas comenzaba su jornada. Según la información preliminar entregada por las autoridades, varios hombres armados habrían ingresado a una vivienda, aparentemente para cometer un hurto.
La comunidad alertó sobre lo que estaba ocurriendo y varias unidades de la Policía llegaron hasta el lugar. Fue entonces cuando comenzó el intercambio de disparos que terminó dejando muertos dentro y fuera de la vivienda.
Una joven murió dentro de la casa
En medio del procedimiento perdió la vida Lina Marcela Serna Bayona, una joven residente del inmueble donde se registraron los hechos. Uno de los hombres señalados preliminarmente de participar en el presunto atraco también murió durante la confrontación.
Otro de los sospechosos consiguió escapar.
De acuerdo con la versión entregada por la Policía, durante la huida este hombre habría accionado un arma de fuego y dejó heridos a dos uniformados y al menor de 13 años. Las autoridades desplegaron operativos para intentar establecer su ubicación y capturarlo.
Sin embargo, la muerte de Kryslerth abrió interrogantes que su familia exige resolver mediante la investigación.
“Un oficial tampoco puede estar lanzando balas a lo loco”
El adolescente había salido minutos antes de su casa en bicicleta porque su padre le pidió realizar una compra en una tienda cercana. En ese corto recorrido terminó atravesando el lugar justo cuando se desarrollaba la confrontación.
El padre del menor relató que, al escuchar los disparos, salió de su vivienda para observar qué estaba ocurriendo. Según su testimonio, alcanzó a ver a un uniformado accionando su arma y decidió apartarse y lanzarse al suelo para protegerse.
“Si está viendo que hay otras personas, un oficial tampoco puede estar lanzando balas a lo loco”, manifestó el hombre al cuestionar las circunstancias en las que se desarrolló el procedimiento.
Su declaración, por sí sola, no permite establecer quién realizó el disparo que acabó con la vida del adolescente. Esa será precisamente una de las preguntas que deberán resolver las autoridades mediante las pruebas balísticas y demás elementos recopilados en la escena.
Reconoció la bicicleta y corrió a buscar a su hijo
La dimensión de la tragedia la conoció minutos después. Alguien le avisó que un niño y una bicicleta habían quedado tendidos en medio del sector.
Cuando le describieron la bicicleta, la reconoció. Era la de Kryslerth.
El padre corrió hasta el lugar y encontró a su hijo gravemente herido. En medio de la desesperación, la familia lo subió a una motocicleta y lo trasladó hasta un centro asistencial buscando salvarle la vida.
Las heridas eran demasiado graves. El adolescente murió pese a los esfuerzos realizados para auxiliarlo.
Había salido de casa únicamente para cumplir un mandado.
Dos policías heridos y un sospechoso prófugo
La balacera dejó finalmente tres personas muertas: Lina Marcela Serna Bayona, Kryslerth Alejandro Barrios Ereu y uno de los hombres señalado como presunto integrante del grupo que habría ingresado a la vivienda.
Dos policías también resultaron heridos durante el intercambio de disparos, mientras el segundo presunto implicado consiguió escapar.
El alcalde de Ocaña, Emiro Cañizares, explicó que la primera información recibida por las autoridades relaciona el episodio con un posible robo. “La comunidad informa sobre, aparentemente, una situación de un atraco en una de las viviendas”, señaló el mandatario.
La bala que mató a Kryslerth deberá ser identificada
La investigación tendrá ahora una tarea fundamental: reconstruir el enfrentamiento y determinar de qué arma salió cada uno de los disparos.
Ese análisis será clave para esclarecer las muertes, especialmente la de Kryslerth, ante los cuestionamientos formulados por su padre sobre la actuación policial y la versión de la institución, según la cual el presunto delincuente que escapó habría disparado durante su huida.
Testimonios, cámaras de seguridad, armas recuperadas, vainillas encontradas y pruebas de balística deberán ayudar a establecer responsabilidades.
Por ahora existe una certeza mucho más cruel que cualquiera de las hipótesis: Kryslerth tenía 13 años, salió de su casa en bicicleta para comprar algo que le había pedido su papá y terminó muerto en una confrontación armada de la que era completamente ajeno.
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