Se la llevaron de su casa a los 13 años y cinco meses después la mataron: habría intentado escapar de las disidencias


Mónica Liseth Beltrán Rojas cursaba séptimo grado cuando hombres armados llegaron hasta su vivienda en zona rural de Tibú y se la llevaron por la fuerza. Su padre pasó cinco meses suplicando que la devolvieran. Este domingo recibió la noticia que temía: la adolescente había sido asesinada. Una de las versiones señala que fue castigada después de intentar escapar junto con otros menores reclutados.

Mónica Liseth Beltrán Rojas tenía apenas 13 años cuando hombres armados llegaron hasta su casa y le arrebataron de golpe la vida que conocía. La sacaron de su vivienda, la apartaron de su familia y cinco meses después llegó la noticia más cruel: la habían asesinado.

La adolescente cursaba séptimo grado y vivía con su familia en el sector de Villa del Río, zona rural de Tibú, Norte de Santander. Desde el pasado 2 de abril, cuando ocurrió el reclutamiento, su padre, Ramón Darío Beltrán, inició una desesperada búsqueda para conseguir que quienes se la habían llevado permitieran su regreso.

Durante meses acudió a organizaciones, hizo llamados públicos y pidió ayuda a las autoridades. Mientras él esperaba volver a abrazarla, Mónica permanecía en poder de una estructura armada.

La esperanza terminó el domingo 20 de septiembre, cuando la familia recibió información sobre su asesinato.

Hombres armados llegaron hasta su casa

El drama comenzó el 2 de abril de 2026. De acuerdo con las denuncias conocidas alrededor del caso, hombres armados llegaron hasta la vivienda donde se encontraba Mónica y obligaron a la adolescente a marcharse.

La familia quedó sometida a amenazas mientras la menor era apartada de su hogar. Desde entonces comenzó una búsqueda que se extendió durante cinco meses, sin que su padre lograra conseguir su liberación.

El caso fue acompañado públicamente por Olguín Mayorga, presidente de la Asociación Nacional de Víctimas, quien denunció el reclutamiento y posteriormente confirmó la información sobre la muerte de la adolescente.

Para la familia, cada día transcurrido significaba mantener abierta la posibilidad de que Mónica regresara. Su padre continuó haciendo llamados porque sabía que su hija seguía siendo una niña atrapada en una guerra que nunca debió alcanzarla.

Habría intentado escapar junto a otros menores

Una de las versiones conocidas sobre las circunstancias de su muerte resulta todavía más estremecedora.

Según el relato entregado por Mayorga a Noticias RCN, Mónica habría intentado escapar junto con otros tres menores que también permanecían reclutados. Ellos habrían conseguido huir, pero la adolescente quedó atrás.

La versión señala que posteriormente habría sido asesinada como represalia por el intento de fuga. De comprobarse, el crimen habría sido utilizado como castigo para evitar nuevos intentos de escape entre niños y adolescentes que permanecieran dentro de la estructura.

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Hasta ahora, sin embargo, las circunstancias exactas del asesinato requieren esclarecimiento de las autoridades. También se ha planteado la hipótesis de que su muerte pudo utilizarse como mecanismo de intimidación frente a eventuales operaciones para recuperar a menores reclutados, pero esta interpretación tampoco ha sido confirmada oficialmente.

Cinco meses esperando a una hija que nunca regresó

Mientras estas versiones comienzan a conocerse, para Ramón Darío Beltrán la historia tiene una dimensión mucho más sencilla y dolorosa: pasó cinco meses esperando a su hija y terminó recibiendo la noticia de su muerte.

Según el reporte de Noticias RCN, la familia recibió información sobre el asesinato y posteriormente tuvo acceso a un video relacionado con la muerte de Mónica. A la tragedia se suman las amenazas denunciadas por el padre, quien ahora teme por su seguridad.

Su reclamo, pese a haber perdido a su hija, se mantiene dirigido hacia los demás menores que podrían continuar en poder de estructuras armadas.

“Mi hija ya no existe, pero hay muchos papitos que están sufriendo”, manifestó Ramón Darío Beltrán.

La frase resume el drama de una familia, pero también una realidad que supera el caso de Mónica. Detrás de cada menor reclutado queda una casa esperando, unos padres buscando respuestas y una infancia sometida a decisiones tomadas por hombres armados.

El reclutamiento vuelve a golpear al Catatumbo

El asesinato de Mónica vuelve a encender las alarmas sobre el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes en el Catatumbo, una región golpeada durante años por la presencia y confrontación de diferentes estructuras armadas.

La utilización de menores dentro del conflicto constituye una grave violación de sus derechos y el reclutamiento de menores de 15 años está tipificado además como crimen de guerra en el derecho internacional.

En el caso de Mónica, las autoridades deberán determinar qué estructura fue responsable de llevársela, establecer las circunstancias de su muerte e identificar a quienes participaron tanto en su reclutamiento como en su posterior asesinato.

Su padre ya perdió aquello que intentó recuperar durante cinco meses.

Mónica salió de su casa obligada cuando tenía 13 años. Debía estar cursando séptimo grado, junto a sus compañeros y pensando en su futuro. En cambio, terminó atrapada en las filas de un grupo armado y su familia ahora exige que quienes le arrebataron la infancia también respondan por su muerte.


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