Piques ilegales desaparecen tras supuesta advertencia de las ACSN: este martes nadie salió a correr al Sierra Nevada


Un mensaje difundido en redes, luego desmentido por las Autodefensas Conquistadores de la Sierra, logró detener temporalmente las carreras clandestinas de motos en Santa Marta, una práctica que había resistido controles, operativos y llamados oficiales.

Ni operativos, ni sanciones, ni campañas lograron lo que hizo un video. Bastó una advertencia atribuida a un grupo armado para vaciar las calles donde cada semana corrían cantidades de motos. Los piques ilegales, que durante meses desafiaron a las autoridades, se apagaron de un momento a otro.

El mensaje que cambió la noche

El video comenzó a circular como una advertencia directa contra quienes participan en piques ilegales y prácticas de stunt en Santa Marta. La reacción fue inmediata.

Los puntos habituales, especialmente en inmediaciones del estadio Sierra Nevada, quedaron en silencio. Martes y jueves, días en los que jóvenes se daban cita para correr a alta velocidad, esta vez pasaron sin ruido, sin concentración de motos, sin espectáculo.

El mensaje, aunque cuestionado, logró lo que ninguna estrategia institucional había conseguido: frenar la actividad.

El desmentido que llegó después

Las Autodefensas Conquistadores de la Sierra salieron a desmarcarse. Aseguraron que el video fue elaborado con inteligencia artificial y que no corresponde a un pronunciamiento oficial de la organización.

El desmentido, sin embargo, no quitó el efecto que ya estaba en marcha. La advertencia —real o falsa— generó suficiente impacto como para modificar el comportamiento en las calles.

Una práctica que venía desbordada

Los piques ilegales se han convertido en un problema persistente en la ciudad. Jóvenes motociclistas se reunían en distintos puntos para competir a altas velocidades, poniendo en riesgo sus vidas y la de terceros.

Esta práctica ha dejado víctimas fatales y múltiples accidentes. A pesar de los controles, los llamados de atención y los operativos, la actividad seguía repitiéndose con frecuencia.

El stunt, otra modalidad riesgosa que implica maniobras extremas sobre las motos, también quedó paralizada de forma momentánea tras la difusión del video.
Mientras las instituciones buscan mecanismos para regular estas prácticas, un mensaje sin verificación oficial consiguió imponer un límite inmediato.

Una calma que podría ser pasajera

Por ahora, las noches en los puntos críticos permanecen en calma. El silencio reemplazó el ruido de los motores y las carreras clandestinas entraron en pausa.

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Queda por ver cuánto dura ese efecto. Si el control vuelve a depender del miedo o si las autoridades logran sostener la contención por vías institucionales.

Lo cierto es que, al menos por ahora, los piques se detuvieron. Y no fue por la ley.


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