
Murió el cuñado de ‘Castor’: dos meses después, las balas de la guerra entre ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’ terminaron cobrando su vida
Julio Enrique Ruiz Polanía permaneció hospitalizado desde el atentado ocurrido en marzo en el norte de Barranquilla. Su muerte revive uno de los casos criminales más sonados del año y vuelve a poner bajo la lupa la sangrienta confrontación entre las dos estructuras delincuenciales.
Las balas que lo dejaron entre la vida y la muerte en una calle del norte de Barranquilla finalmente terminaron haciendo su trabajo. Después de más de dos meses de lucha en una cama de hospital, Julio Enrique Ruiz Polanía falleció a causa de las heridas sufridas en el atentado sicarial registrado el pasado 19 de marzo.
Su muerte reabre uno de los expedientes criminales más delicados de los últimos meses en la capital del Atlántico y vuelve a exponer la violencia que rodea la confrontación entre ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’, una disputa que continúa dejando muertos, heridos y una creciente sensación de inseguridad.
Ruiz Polanía era conocido públicamente por ser cuñado de Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias ‘Castor’, señalado jefe de ‘Los Costeños’. Sin embargo, personas cercanas a él aseguraban que trabajaba como conductor de plataforma digital y que no aparecía vinculado formalmente a actividades criminales.
Aun así, terminó convertido en una de las víctimas más visibles de una guerra que sigue cobrando vidas dentro y fuera de los círculos delincuenciales.
La madrugada en que comenzó la tragedia
La historia que terminó con su muerte comenzó durante la madrugada del 19 de marzo frente a un establecimiento de billares ubicado sobre la carrera 43 entre calles 82 y 84.
En ese lugar varias personas compartían cuando hombres armados llegaron y abrieron fuego de manera indiscriminada.
Los disparos sembraron el caos. En cuestión de segundos tres personas quedaron heridas, entre ellas Julio Enrique Ruiz Polanía, quien sufrió lesiones de extrema gravedad.
Los sobrevivientes fueron trasladados de urgencia a centros médicos mientras la Policía desplegaba un operativo para dar con los responsables.
La captura de los presuntos sicarios
Lo que parecía una fuga exitosa terminó convirtiéndose en una pieza clave para la investigación.
Según las autoridades, los presuntos atacantes intentaron escapar en un taxi, pero durante la huida chocaron contra otro vehículo de servicio público. El accidente permitió una rápida reacción policial que concluyó con varias capturas.
En el procedimiento fueron detenidos Anderson David Núñez Guzmán, de 18 años, y Jorge Luis Prada Iriarte, de 19. También fueron aprehendidos dos adolescentes de 14 y 17 años.
Durante el operativo las autoridades incautaron cuatro pistolas, proveedores, abundante munición y el vehículo utilizado para movilizarse tras el atentado.
Aquellas capturas parecían representar un avance importante. Sin embargo, el expediente siguió acumulando hechos violentos.
Un caso rodeado de más muertes
A finales de abril se conoció que Jorge Luis Prada Iriarte, uno de los capturados por el atentado, murió mientras permanecía internado en la Clínica Reina Catalina.
Con ese fallecimiento, el caso comenzó a adquirir dimensiones aún más complejas.
Paralelamente, investigadores analizaron los celulares incautados durante el procedimiento. De acuerdo con fuentes judiciales, en uno de los dispositivos habría información relacionada con órdenes para atacar a varias personas que se encontraban reunidas aquella madrugada.
Ese hallazgo fortaleció la hipótesis de que el atentado estaba ligado directamente a la confrontación entre estructuras criminales rivales.
La acusación de alias ‘Castor’
La investigación tomó otro rumbo cuando alias ‘Castor’, recluido en la cárcel de Cómbita, decidió pronunciarse públicamente.
A través de una carta señaló a integrantes de ‘Los Pepes’ como responsables del ataque y aseguró que detrás del atentado se encontraba la organización rival de ‘Los Costeños’.
Las declaraciones aumentaron la atención sobre el caso debido a que la víctima fatal era uno de sus familiares más cercanos.
Ahora, con la muerte de Julio Enrique Ruiz Polanía, aquella acusación vuelve a cobrar relevancia para los organismos de inteligencia y para las autoridades encargadas de esclarecer los móviles del ataque.
Una guerra que sigue dejando víctimas
La muerte de Ruiz Polanía transforma definitivamente un atentado con heridos en un homicidio consumado.
También representa un nuevo episodio dentro de una confrontación criminal que desde hace años mantiene en vilo a Barranquilla y a varios municipios del Atlántico.
Detrás de cada captura aparecen nuevas retaliaciones. Detrás de cada atentado surgen nuevas amenazas. Y detrás de cada muerte quedan familias intentando entender cómo terminaron atrapadas en una guerra que parece lejos de acabar.
Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades mantienen vigilancia sobre cualquier posible reacción derivada de este hecho.
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Por ahora, Barranquilla suma una nueva víctima a la sangrienta disputa entre ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’, una guerra que sigue escribiendo sus capítulos con pólvora, sangre y funerales.
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