Murieron lejos de casa: dos colombianos salieron a buscar futuro en Europa y terminaron en una carretera de Polonia


Una joven guajira falleció horas después en un hospital tras un violento accidente de tránsito ocurrido el 26 de abril. El copiloto, oriundo de Medellín, murió en el lugar. La tragedia golpea a dos familias que ahora enfrentan la distancia, los trámites y una despedida que aún no llega.

Dos colombianos quedaron atrapados en una escena desgarradora. Uno murió en el lugar. La otra luchó durante horas en una sala de urgencias hasta que su cuerpo cedió. Todo ocurrió lejos de su país, lejos de su gente, lejos de cualquier despedida.

El accidente de tránsito se registró el domingo 26 de abril en Polonia. En el vehículo viajaban dos jóvenes migrantes. Dos historias que habían salido de Colombia con un mismo propósito: construir futuro. Ese camino terminó en una carretera extranjera.

El golpe que apagó dos vidas

En el asiento del copiloto iba un hombre oriundo de Medellín, Antioquia. Murió en el lugar del impacto. Su identidad aún no ha sido confirmada por las autoridades.

Al volante estaba Malory Glen, natural de Fonseca, La Guajira. Había logrado establecerse en Europa. Tenía una vida en marcha. Rutinas, proyectos, planes que avanzaban. Todo se rompió en segundos.

El choque fue violento. El vehículo quedó reducido a una estructura incapaz de protegerlos. Malory sufrió múltiples lesiones, heridas profundas y golpes severos en distintas partes del cuerpo.

Horas de lucha en un hospital extranjero

Equipos de emergencia llegaron al sitio y trasladaron a la joven a un centro asistencial. Ingresó en estado crítico. Se activaron protocolos médicos. Cada minuto contaba.

Durante horas, la esperanza se sostuvo en silencio. Del otro lado, su familia, a miles de kilómetros, esperaba información sin poder hacer nada más.

La confirmación llegó en la mañana del lunes: Malory Glen murió. Su cuerpo no resistió la gravedad de las heridas.

El dolor que cruza fronteras

La noticia recorrió el camino inverso al que ella había hecho: de Europa a La Guajira. En Fonseca, el golpe fue inmediato. Una familia que esperaba noticias terminó recibiendo una pérdida.

No hay despedida cercana. No hay abrazo. Hay distancia. Hay trámites. Hay una espera larga para repatriar el cuerpo y poder cerrar un ciclo que quedó suspendido en otro continente.

Investigación y repatriación en curso

Las autoridades polacas adelantan las investigaciones para establecer las causas del accidente. En paralelo, inicia el proceso de repatriación de los cuerpos, un trámite complejo que puede tardar días o semanas.

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Mientras eso ocurre, quedan dos historias interrumpidas. Dos jóvenes que salieron a buscar oportunidades y encontraron la muerte en una vía desconocida.

Hoy, lo que regresa a Colombia es el dolor.


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