“¡Mi hijo, mi hijo!”: madre llegó desesperada al conocer que su hijo se había accidentado y lo encontró muerto en la carretera


Una cámara de seguridad registró el brutal accidente entre dos motocicletas en la avenida Murillo, en Barranquilla. Un joven de 20 años, murió tras salir expulsado contra los separadores de la vía. Minutos después, su madre llegó al sitio y terminó derrumbada al reconocer el cuerpo de su hijo.

El choque acababa de suceder sobre la avenida Murillo cuando comenzó la escena más dolorosa de todas.

Una madre apareció desesperada entre la multitud preguntando qué había pasado. Caminaba rápido, desorientada, mirando las motocicletas destruidas, los policías, las ambulancias y el cuerpo cubierto sobre el pavimento. Todavía parecía aferrarse a la idea de que no fuera él.

Pero bastó acercarse unos metros para que el mundo se le viniera abajo.

Cuando reconoció que el joven muerto era su hijo, el llanto rompió por completo el ambiente helado que había quedado después del accidente. La mujer gritó, cayó en crisis y terminó sostenida por varias personas mientras intentaban apartarla del cadáver de Paulino Agámez Garizábalo, el muchacho de 20 años que minutos antes había salido de su casa sin imaginar que terminaría muerto sobre el asfalto caliente de la Murillo.

El choque quedó grabado

La tragedia ocurrió en inmediaciones del semáforo de la carrera 1 con avenida Murillo, uno de los corredores más peligrosos y transitados de Barranquilla.

Las cámaras de seguridad del sector registraron el momento exacto en que dos motocicletas coincidieron violentamente en medio de la intersección. El impacto fue brutal.

Paulino salió expulsado varios metros tras perder completamente el control de la motocicleta. Su cuerpo terminó golpeando con fuerza contra los separadores ubicados a un costado de la vía. La otra moto quedó atravesada sobre el pavimento mientras algunos conductores frenaban de golpe y otros bajaban de los vehículos intentando entender qué acababan de presenciar.

Testigos aseguraron que el sonido del choque se escuchó a gran distancia. Después vino el ruido de los hierros arrastrándose sobre el asfalto y las chispas que dejó una de las motocicletas mientras se deslizaba varios metros antes de detenerse.

En los videos también se observa cómo uno de los motociclistas logra ponerse de pie tras la colisión, aunque quedó herido y tuvo que ser auxiliado por ciudadanos y organismos de emergencia.

Paulino, en cambio, quedó tendido sobre la vía sin reaccionar.

Las heridas fueron devastadoras.

La madre llegó cuando todo había terminado

Mientras agentes de tránsito acordonaban la escena y los organismos de emergencia intentaban controlar el caos vehicular, comenzó otra tragedia alrededor del cuerpo del joven.

La madre de Paulino llegó angustiada buscando respuestas.

Preguntaba qué había pasado y quién era la víctima del accidente. Caminó entre curiosos, motocicletas destruidas y policías hasta acercarse al cuerpo cubierto. Ahí todo cambió.

La mujer reconoció a su hijo y se desplomó frente a todos.

Algunos testigos bajaron la mirada. Otros quedaron paralizados viendo cómo aquella madre gritaba de dolor mientras intentaba acercarse nuevamente al cadáver del muchacho que, según quienes la observaban, era la razón de su vida.

La escena terminó marcada por lágrimas, desesperación y una impotencia absoluta. Nadie encontraba palabras para consolarla.

Las primeras hipótesis apuntan a un posible exceso de velocidad y a una presunta maniobra indebida en medio del tránsito.

Las autoridades de tránsito serán las encargadas de establecer qué ocurrió exactamente durante los segundos previos al impacto.

El accidente volvió a encender las alarmas sobre la circulación de motocicletas en la avenida Murillo, corredor donde existe restricción para estos vehículos y donde también está prohibido transitar por el carril exclusivo de Transmetro debido al alto riesgo de siniestros.

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Sin embargo, mientras avanzan las investigaciones, una familia quedó destruida.Y una madre regresó a casa con el dolor más cruel que puede cargar una persona: haber visto el cuerpo sin vida de su hijo tirado sobre el pavimento.


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