Más de 3.300 muertos y entierros sin nombre: el dolor sigue creciendo tras los terremotos en Venezuela


Las autoridades elevaron a 3.342 la cifra de fallecidos, tras el doble terremoto, que golpeó el norte de Venezuela. Miles de personas siguen desaparecidas, más de 16 mil heridos y en varios cementerios ya comenzaron entierros de víctimas que nadie ha podido identificar.

Venezuela sigue contando muertos, entre escombros, mientras el país intenta sobreponerse a una de las peores tragedias recientes. A casi dos semanas del doble sismo, la situación no se detiene: siguen apareciendo cuerpos, las familias continúan buscando desaparecidos y en algunos cementerios ya se están realizando entierros sin nombre, porque muchas víctimas no han podido ser reconocidas.

El nuevo balance de las autoridades elevó a 3.342 muertos y 16.740 heridos por los terremotos del 24 de junio. La cifra volvió a subir mientras continúan las labores de rescate, la remoción de escombros, el trabajo en zonas de destrucción y la búsqueda de posibles sobrevivientes.

El presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, confirmó además que miles de personas quedaron sin vivienda, mientras más de 6.400 sobrevivientes han sido rescatados desde el inicio de la emergencia.

Pero más allá de las cifras, el escenario en terreno es cada vez más duro. En distintos barrios, todavía hay familias buscando parientes, listas improvisadas, hospitales saturados, refugios y morgues llenas de personas que esperan una respuesta sobre sus seres queridos.

Aunque el Gobierno habilitó líneas telefónicas y plataformas para reportar desaparecidos, la incertidumbre sigue creciendo. La iniciativa ciudadana “Desaparecidos Terremoto Venezuela” ya supera los 31 mil reportes de personas no localizadas desde la catástrofe.

Cada hora que pasa empieza a apagar una esperanza. Entre los rescatistas aumenta el temor de que las posibilidades de encontrar personas con vida sean cada vez menores, mientras continúan las labores entre estructuras colapsadas, polvo, hierro retorcido y toneladas de concreto.

Los equipos de emergencia siguen trabajando bajo condiciones extremas: calor, fatiga, olor a descomposición en algunas zonas y escenarios que se vuelven más difíciles con el paso de los días. Aun así, muchas familias se niegan a abandonar la idea de encontrar sobrevivientes.

El doble terremoto, de magnitudes 7,2 y 7,5, dejó un país marcado por la destrucción, con edificios colapsados, comunidades enteras afectadas y miles de personas en campamentos improvisados, en medio de una crisis humanitaria que sigue abierta.

Sin un adiós

En el cementerio La Esperanza, en La Guaira, la escena se repite con un peso difícil de describir. Más de 150 cuerpos sin identificar fueron enterrados en una zona apartada, mientras excavadoras seguían abriendo nuevas fosas en la tierra removida.

Las cruces blancas quedaron alineadas una tras otra, todas marcadas con la misma fecha: 24 de junio de 2026.

Ante todo, nos invade el dolor”, dijo Eli Zavala, una vecina que apoya los entierros. “Empezamos aquí el 25 de junio, al día siguiente, para hacer todo el trabajo… para que todas esas personas pudieran tener un entierro digno”.

Lea aquí: “Debemos estar preparados”: científicos advierten que un megaterremoto podría golpear con fuerza devastadora

Muchos de esos cuerpos fueron sepultados sin familiares, sin flores, sin despedidas. Solo quedaron las cruces, el silencio y la espera de familias que aún recorren listas de desaparecidos con la esperanza de no encontrar allí el nombre de sus seres queridos.


¿Quieres pautar

con nosotros?