
Les pidieron bajar el volumen y terminaron quemando una moto de la Policía: descontrol total en El Pando
Un operativo por ruido terminó en una violenta confrontación en el sur de Santa Marta. Residentes atacaron a los uniformados, incendiaron una motocicleta oficial y desaparecieron otra.
El control se perdió en cuestión de minutos. Lo que empezó como una queja por ruido terminó con una moto de la Policía incendiada, otra desaparecida y un grupo de jóvenes enfrentándose a piedra limpia contra los uniformados en pleno barrio El Pando.
La escena ocurrió en la madrugada de este domingo 19 de abril y dejó una imagen clara: la autoridad fue desbordada.
Todo comenzó por un picó
Desde la noche del sábado, vecinos del sector venían reportando el alto volumen de un picó que no dejaba descansar a la comunidad.
Ante las múltiples quejas, patrulleros de la Policía Metropolitana llegaron hasta la vivienda donde se desarrollaba la reunión. En el lugar, al menos una decena de personas seguía departiendo.
Los uniformados pidieron bajar el volumen o apagar el equipo. La respuesta fue momentánea: retiraron el picó y sacaron otro sonido más pequeño, pero con la misma intensidad.
La tensión escaló
El cambio no resolvió nada. La música siguió al mismo nivel y la Policía regresó al sitio.
Fue ahí cuando la situación se salió de control. Lo que era un procedimiento rutinario se transformó en una confrontación directa.
Según testigos, cerca de 20 jóvenes comenzaron a atacar a los policías con piedras. La agresión obligó a los uniformados a replegarse mientras intentaban contener el desorden.
Quemaron una moto y se llevaron otra
En medio del caos, los atacantes fueron más allá. Una de las motocicletas oficiales fue incendiada en el lugar, reducida a chatarra frente a la mirada de quienes presenciaban el enfrentamiento.
La otra moto fue tomada por los mismos agresores y llevada hacia la parte alta del sector. Hasta ahora, no ha sido recuperada.
El hecho, por su nivel de descaro, generó indignación entre la comunidad, que pasó de pedir control a quedar en medio de un episodio de violencia.
Indignación y preocupación
Lo ocurrido en El Pando deja en evidencia un escenario preocupante: un procedimiento por convivencia terminó en un ataque directo contra la autoridad.
La reacción desmedida, la destrucción de bienes públicos y la pérdida de control en cuestión de minutos encendieron las alarmas sobre la capacidad de respuesta ante este tipo de situaciones.
Las autoridades deberán ahora avanzar en la identificación de los responsables, mientras el barrio queda marcado por una mañana en la que el ruido dejó de ser el problema principal y dio paso a una escena de caos abierto.
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