
“Le destruyeron la vida con un misil”: Petro exige a Estados Unidos indemnizar a la familia del pescador samario muerto en el Caribe
Desde Ciénaga, el presidente Gustavo Petro revivió el caso del pescador Alejandro Carranza, muerto durante un operativo militar estadounidense en el mar Caribe. El mandatario rechazó que la víctima fuera señalada como “narcoterrorista”, defendió su inocencia frente a cientos de pescadores y exigió una reparación económica urgente para su familia.
Frente a hombres curtidos por el sol, el hambre y el mar, el presidente Gustavo Petro volvió a tocar una herida que sigue abierta en el Caribe colombiano.
Esta vez lo hizo en Ciénaga, rodeado de pescadores que escucharon en silencio cómo el mandatario revivía el caso de Alejandro Carranza, el hombre de 42 años que murió después de que una operación militar de Estados Unidos destruyera la embarcación donde trabajaba en aguas del Caribe.
Petro cuestionó directamente a las autoridades norteamericanas yles exigió indemnizar a la familia del pescador.
“Era un trabajador del mar”, insistió el mandatario ante la multitud.
Y después soltó la frase que terminó estremeciendo el encuentro: a Carranza “le destruyeron la vida con un misil”.
El pescador al que señalaron de narcoterrorista
El caso ocurrió el 15 de septiembre de 2025 y desde entonces quedó rodeado de controversia.
Agencias de seguridad estadounidenses señalaron a Alejandro Carranza de participar presuntamente en actividades ilícitas y lo relacionaron con estructuras criminales bajo el calificativo de “narcoterrorista”.
Pero Petro decidió desmontar públicamente esa versión.
Durante el evento denominado Diálogo social con pescadores y comunidades productivas, el presidente defendió la inocencia del hombre asesinado y aseguró que Carranza vivía exclusivamente de la pesca artesanal para sostener a su familia.
Según relató, el objetivo del pescador era ahorrar dinero para financiar la carrera universitaria de su hija.
Ese proyecto terminó destruido en alta mar.
Petro narró ante los asistentes que un proyectil disparado por Estados Unidos impactó directamente la lancha en la que se movilizaba Carranza, provocando su muerte.
La historia generó indignación entre los trabajadores del mar que acompañaban el acto público.
Muchos de ellos conocen de cerca los riesgos de navegar en zonas donde constantemente se desarrollan operaciones militares y persecuciones contra embarcaciones sospechosas.
“Hay cientos de casos similares”
El presidente fue más allá del caso individual.
Durante su intervención advirtió que la muerte de Carranza haría parte de una problemática mucho más amplia y grave en el Caribe.
Según afirmó, cerca de 200 lancheros habrían muerto en circunstancias similares en medio de operaciones marítimas, muchos de ellos sin que siquiera se conozcan plenamente sus identidades o nacionalidades.
La afirmación encendió aún más el discurso político del mandatario, quien sostuvo que estos episodios terminan enterrados en el anonimato mientras las familias quedan solas enfrentando el dolor y el abandono.
Sin embargo, aseguró que el expediente de Alejandro Carranza no correrá la misma suerte.
La presión diplomática
El pronunciamiento de Petro terminó convertido en un nuevo capítulo de tensión diplomática con Estados Unidos.
El mandatario dejó claro que el gobierno colombiano mantendrá respaldo jurídico a la familia del pescador y condicionó el cierre del caso a una reparación económica formal por parte de las autoridades norteamericanas.
Además, calificó el operativo militar como un acto distante de los principios de justicia humana y divina.
La escena tuvo un fuerte contenido simbólico.
El presidente hablando de un pescador muerto frente a decenas de hombres que todos los días salen al mar buscando sobrevivir en medio de la pobreza, las amenazas y el miedo permanente de quedar atrapados en operaciones armadas.
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