
La guerra criminal se tomó las canchas del Atlántico: sicarios entraron disparando y dejaron dos muertos frente a decenas de personas
El ataque armado ocurrió dentro de una cancha sintética en Soledad, donde hombres en moto irrumpieron y abrieron fuego contra un grupo de personas. Dos hombres murieron en el lugar y dos adolescentes terminaron heridos. Las autoridades investigan si la masacre marca el inicio de una confrontación abierta entre bandas criminales por el control del territorio.
Los disparos acabaron el partido, vaciaron la cancha y dejaron dos cadáveres tirados en la mitad.
El terror se apoderó de la noche en cuestión de segundos cuando dos sicarios en motocicleta irrumpieron en una cancha sintética del barrio Los Cedros, en Soledad, y comenzaron a disparar sin contemplación contra un grupo de personas que compartía dentro del escenario deportivo.
La gente corrió desesperada entre gritos, motos encendidas y balas cruzando la cancha mientras varios jóvenes buscaban refugio detrás de las mallas y los muros del polideportivo.
Cuando terminó la ráfaga, Luis Miguel Herrera Murillo y Jair Valdez Herrera, ambos de 33 años, estaban muertos.
Otros dos adolescentes de 17 años quedaron heridos en medio de la ofensiva criminal y tuvieron que ser trasladados de urgencia a centros asistenciales.
Para los investigadores, el atentado tiene características que van mucho más allá de un simple ajuste de cuentas.
La forma en que se ejecutó el ataque, la irrupción armada en un lugar lleno de personas y el nivel de violencia empleado encendieron las alarmas sobre una guerra criminal que estaría comenzando a desbordarse en el Atlántico.
Entraron a matar en plena cancha
De acuerdo con el reporte de la Policía Metropolitana de Barranquilla, los responsables del atentado llegaron en motocicleta hasta el polideportivo del barrio Los Cedros.
El parrillero descendió del vehículo, caminó varios metros y abrió fuego de manera indiscriminada hacia donde se encontraba reunido un grupo de personas.
La ofensiva fue rápida y devastadora.
Las víctimas quedaron tendidas en medio de la cancha mientras decenas de asistentes intentaban escapar del lugar en medio del caos.
Los adolescentes heridos fueron auxiliados de inmediato y trasladados a centros médicos cercanos, donde permanecen bajo observación.
La escena dejó una imagen brutal: balones abandonados, graderías vacías y charcos de sangre en un lugar donde minutos antes había jóvenes jugando y familias compartiendo.
La hipótesis detrás de la masacre
Las primeras líneas investigativas apuntan a que el ataque iba dirigido específicamente contra Luis Miguel Herrera Murillo.
Según manejan las autoridades judiciales, su actividad económica como cobradiario habría provocado que estructuras delincuenciales lo marcaran como objetivo.
Sin embargo, la ofensiva terminó afectando a quienes estaban cerca de él al momento del ataque.
La otra víctima fatal, Jair Valdez Herrera, y los dos adolescentes heridos quedaron atrapados en medio de la lluvia de disparos.
El caso tomó especial relevancia para los organismos de inteligencia debido a que el atentado ocurrió en un espacio público altamente concurrido y bajo una modalidad cada vez más agresiva por parte de las bandas criminales.
El miedo vuelve a crecer en el Atlántico
Las autoridades sostienen que el doble homicidio estaría relacionado con las confrontaciones que actualmente libran grupos delincuenciales por el control de economías ilegales en municipios del área metropolitana de Barranquilla.
Extorsiones, cobros ilegales, microtráfico y control territorial hacen parte de la disputa que hoy mantiene en alerta a los organismos de seguridad.
La preocupación aumenta porque la violencia ya comenzó a trasladarse a lugares públicos donde antes predominaba la tranquilidad relativa de la comunidad.
Canchas, parques y espacios recreativos ahora aparecen dentro del radar criminal.
Tras las labores de identificación técnica, los investigadores confirmaron que ninguna de las cuatro víctimas registra anotaciones ni antecedentes vigentes en el Sistema Penal Oral Acusatorio (SPOA).
Pese a ello, las agencias judiciales mantienen activas las operaciones de inteligencia para identificar a los responsables y determinar qué estructura criminal estaría detrás del ataque.
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Mientras tanto, en el barrio Los Cedros quedó instalada otra vez la sensación de miedo.
La cancha donde los jóvenes iban a jugar fútbol terminó convertida en escenario de una ejecución que hoy sacude al Atlántico.
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