
Cinco asesinatos en menos de 12 horas desatan el miedo en La Guajira: investigan si detrás de la sangre está una guerra entre ‘El Bendito Menor’, los JJ y otras bandas
La violenta jornada dejó víctimas en Uribia, San Juan del Cesar, Fonseca y Urumita. Aunque las autoridades manejan como principal hipótesis una retaliación entre estructuras criminales que buscan el control del territorio, todavía no existe confirmación oficial de que todos los homicidios estén relacionados entre sí.
Cinco personas fueron asesinadas en menos de doce horas y La Guajira volvió a quedar bajo la sombra de una violencia que parece recrudecer. Los homicidios ocurrieron en cuatro municipios distintos y encendieron las alarmas de las autoridades, que investigan si la seguidilla de crímenes corresponde a una nueva confrontación entre la organización criminal de alias “El Bendito Menor”, los denominados JJ y otras estructuras delincuenciales que buscan ampliar su dominio en el departamento.
Los hechos coinciden con la intensa ofensiva que adelantan las autoridades para ubicar y capturar a Nain Pérez Toncel, alias “El Bendito Menor”, señalado como uno de los principales cabecillas de Los Pachencas. Aunque la coincidencia temporal ha llamado la atención de los investigadores, por ahora no existe una confirmación oficial que establezca que todos los casos hacen parte de una misma retaliación criminal.
La primera embestida ocurrió en Uribia
La cadena de homicidios comenzó en el municipio de Uribia, donde dos hombres fueron atacados a plena luz del día en el barrio La Florida.
Las víctimas fueron identificadas como Jorge Enrique Iguarán Palacio, conocido con el alias de “Jorgito”, y Yair José Cotes Forero, apodado “Tapauchón”.
Según la información preliminar, dos hombres que se movilizaban en motocicleta los interceptaron y abrieron fuego en repetidas ocasiones antes de escapar del lugar.
Habitantes del sector intentaron auxiliarlos y trasladarlos a un centro asistencial, pero ambos fallecieron debido a la gravedad de las heridas.
Ese doble homicidio se convirtió en el primer episodio de una jornada violenta que se extendió rápidamente por otras zonas del departamento.
Tres municipios más quedaron marcados por la violencia
Horas después, la violencia apareció en el sur de La Guajira.
En el sector de Los Rosales, en San Juan del Cesar, fue asesinado Albeiro José Otero Bolaños, un hombre reconocido por dedicarse a la venta de yuca para sostener a su familia.
Posteriormente, en Fonseca, pistoleros acabaron con la vida de Jhon Alberto Rodríguez Rosales, de 26 años, quien trabajaba como cobrador diario. El ataque ocurrió frente a una vivienda de la urbanización Villa Hermosa.
La jornada terminó con otro crimen en Urumita.
Allí fue asesinado Luis Fernando Romero Padilla, un estudiante de Enfermería de apenas 19 años y oriundo de La Jagua del Pilar. El joven recibió varios disparos hacia las 7:40 de la noche cuando permanecía sobre la avenida principal, cerca de la zona comercial y del polideportivo del municipio.
La principal hipótesis apunta a una disputa criminal
La rápida sucesión de homicidios llevó a los investigadores a analizar un posible vínculo entre los casos.
De manera preliminar, las autoridades consideran que la ola de violencia podría responder a una disputa entre Los Pachencas, organización señalada de estar bajo la influencia de alias ‘El Bendito Menor’, y otras bandas delincuenciales que operan en La Guajira, entre ellas el grupo conocido como los JJ.
La hipótesis apunta a una posible retaliación por el control de corredores estratégicos y economías ilegales en diferentes municipios del departamento.
Sin embargo, las autoridades fueron enfáticas en señalar que esa línea investigativa todavía está en etapa de verificación.
Todavía no existe una conexión confirmada
Aunque los cinco homicidios ocurrieron en un periodo inferior a doce horas y en medio del operativo nacional para capturar a “El Bendito Menor”, los investigadores aclararon que aún no existen pruebas suficientes para afirmar que todos los expedientes correspondan a una misma confrontación criminal.
Cada caso continúa siendo analizado por separado mientras se recopilan elementos de prueba que permitan establecer si existe un patrón común detrás de los asesinatos o si algunos obedecen a circunstancias distintas.
Entre tanto, la violenta jornada volvió a sembrar temor entre los habitantes de La Guajira, un departamento donde la disputa entre estructuras armadas ilegales mantiene bajo presión a varios municipios y donde las autoridades buscan evitar que esta nueva escalada de homicidios termine convirtiéndose en otra guerra abierta por el control del territorio.
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