Las rocas de la marina del Camellón de la Bahía están cediendo y encienden las alarmas


El progresivo desnivel de las piedras que sostienen el borde del malecón preocupa a ciudadanos y visitantes. A los efectos del oleaje se suman el vandalismo y el deterioro del mobiliario urbano, mientras la comunidad exige una intervención antes de que el problema se convierta en una emergencia.

En la zona de la marina del Camellón de la Bahía, uno de los lugares más emblemáticos y fotografiados de Santa Marta, comienza a mostrar señales de desgaste que ya resultan imposibles de ignorar. Las enormes piedras que conforman el borde del malecón presentan un hundimiento visible en varios puntos, una situación que ha despertado preocupación entre ciudadanos, comerciantes y turistas que diariamente recorren este corredor frente al mar Caribe.

Aunque el desnivel puede parecer menor a simple vista, quienes frecuentan el sector advierten que el problema ha venido aumentando con el paso de los meses. La inquietud ya dejó de ser únicamente estética: el temor ahora apunta a que el deterioro pueda comprometer la estabilidad de la infraestructura si no se actúa a tiempo.

Las rocas ya muestran signos de un desgaste progresivo

El hundimiento se observa sobre el borde de la marina en el Camellón de la Bahía, en la carrera primera. Varias de las piedras que sirven de protección entre el mar y el paseo peatonal han cedido, formando desniveles que evidencian un proceso de deterioro cuya causa todavía requiere una evaluación técnica.

Ciudadanos consideran que la fuerza constante del oleaje, la erosión marina y el desgaste natural podrían estar detrás de esta situación. Sin embargo, insisten en que corresponde a las autoridades determinar el verdadero origen del problema mediante una inspección especializada que permita establecer el estado real de la estructura.

La preocupación aumenta porque el malecón es uno de los espacios públicos más transitados de la ciudad. Cada día recibe a deportistas, familias, vendedores, turistas nacionales y extranjeros que convierten este lugar en uno de los principales puntos de encuentro de Santa Marta.

Un problema que ya había dado señales de advertencia

El hundimiento de las rocas aparece en un sector que anteriormente ha sufrido diferentes afectaciones relacionadas con la fuerza del mar.

En temporadas de fuerte oleaje se han registrado desbordamientos que golpean directamente el borde del malecón, erosionan el terreno y alcanzan incluso parte de la vía. En otras oportunidades también han resultado afectados elementos de protección instalados para garantizar la seguridad de los peatones, como las cuerdas y estructuras que delimitan el paseo junto al mar.

Estos antecedentes alimentan la preocupación de quienes consideran que el deterioro actual podría ser la consecuencia de un problema que lleva años manifestándose y que requiere una intervención integral, más allá de reparaciones puntuales.

El vandalismo también está pasando factura

A los efectos del mar se suma otra situación que deteriora la imagen del principal paseo turístico de la ciudad: los actos de vandalismo.
Residentes denuncian la aparición constante de grafitis sobre espacios destinados para la recreación infantil, daños al enmallado que protege el borde del malecón y afectaciones a diferentes elementos del mobiliario urbano. Cada intervención ilegal obliga a realizar nuevas reparaciones y reduce la vida útil de una infraestructura que demanda mantenimiento permanente.

Quienes frecuentan el lugar consideran que conservar el Camellón también depende del comportamiento ciudadano, pues el deterioro provocado por terceros termina afectando uno de los símbolos urbanos más importantes de Santa Marta.

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Piden actuar antes de que sea demasiado tarde

La comunidad solicita a la Alcaldía Distrital y a las entidades encargadas del mantenimiento de ese espacio realizar una inspección técnica urgente para establecer las causas del hundimiento y definir las obras necesarias para evitar que el daño continúe avanzando.

El llamado busca prevenir una afectación mayor sobre una infraestructura que representa uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Para los ciudadanos, intervenir ahora resulta mucho menos costoso que esperar a que el deterioro obligue a reconstrucciones de gran magnitud o termine poniendo en riesgo la seguridad de quienes diariamente caminan por el Camellón de la Bahía.


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