Juliana Guerrero admitió el fraude, evitó la cárcel y ahora pide que “no la crucifiquen”


Aceptó haber utilizado títulos irregulares para respaldar su aspiración a un viceministerio. Un preacuerdo redujo su responsabilidad de autora a cómplice y le permitió recibir una condena excarcelable. Tras el fallo, apeló a su fe, pidió una segunda oportunidad y anunció que regresará a la vida pública.

Juliana Guerrero admitió que utilizó títulos académicos irregulares para intentar llegar al Gobierno nacional, pero no pasará un solo día en la cárcel. Después de aceptar su responsabilidad y lograr un preacuerdo con la Fiscalía, la joven de 24 años rompió el silencio para pedir que dejen de cuestionarla, afirmar que solo Dios puede juzgarla y advertir que no piensa esconderse.

“Yo creo en las segundas oportunidades y tengan por seguro que yo voy a ser un ejemplo de ellas”, manifestó Guerrero luego de que la justicia avalara la negociación que redujo su grado de participación en el escándalo de los títulos falsos.

Un fraude para respaldar su llegada al Gobierno

El caso estalló por los documentos que Guerrero registró en julio de 2025 en el Sistema de Información y Gestión del Empleo Público, Sigep. Se trataba de diplomas irregulares de Contaduría Pública y Tecnología en Gestión Contable, expedidos por la Fundación Universitaria San José.

Los títulos fueron utilizados para respaldar su perfil profesional cuando aspiraba a convertirse en viceministra de la Juventud. El episodio provocó un fuerte revuelo político debido a su cercanía con el Gobierno nacional y a las dudas sobre el proceso mediante el cual pretendía ocupar un cargo de alto nivel sin cumplir los requisitos académicos anunciados.

Durante la investigación se estableció que Guerrero no asistió a clases ni presentó las pruebas exigidas por el Icfes. Por este entramado también fue condenado Luis Carlos Gutiérrez, exsecretario general de la institución, señalado de firmar y tramitar los cartones de grado. Él recibió una pena de tres años de prisión, igualmente en libertad.

El acuerdo que la mantuvo fuera de prisión

El 9 de septiembre de 2026, la justicia avaló el preacuerdo suscrito entre Guerrero y la Fiscalía General de la Nación. La joven aceptó el delito de fraude procesal, pero su participación fue redefinida: pasó de ser considerada autora a responder como cómplice.

Ese cambio redujo la sanción a tres años de prisión y permitió que la condena fuera excarcelable. Aunque evitó ingresar a un centro penitenciario, deberá pagar una multa, restituir 175 millones de pesos y cumplir una inhabilitación de dos años y medio para ejercer cargos públicos.

El acuerdo cerró una etapa decisiva del proceso penal, pero dejó abierta la discusión sobre el beneficio obtenido por alguien que reconoció haber usado documentación irregular para abrirse camino hacia una posición dentro del Estado.

“No quiero que me sigan crucificando”

Tras admitir su responsabilidad, Guerrero recurrió a sus creencias religiosas para pedir que cesen los señalamientos. Aseguró que ha sufrido durante la crisis judicial y sostuvo que merece la oportunidad de reconstruir su vida.

“Dios cura a los enfermos, está al lado de los débiles y murió en la cruz por nosotros. Por eso no quiero que me sigan crucificando por este error. Creo que el único que tiene derecho a juzgar es Dios”, expresó.

La exaspirante a viceministra reconoció que decepcionó a varias personas, aunque también cuestionó la manera en que los medios de comunicación han informado sobre el proceso. Calificó algunas versiones como mentiras y pidió que le pregunten directamente antes de considerar cierta cualquier información relacionada con su caso.

No piensa desaparecer

Guerrero dejó claro que la condena y el escándalo no significarán su retiro definitivo. Dijo que se concentrará en recuperar su bienestar mental con el acompañamiento de sus padres, pero continuará asistiendo a los espacios que frecuentaba antes de que comenzara el proceso.

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“Yo no voy a esconderme, voy a seguir en la calle, voy a seguir frecuentando los lugares a los que voy, así que me verán en la calle. Yo quiero seguir adelante y creo que tengo el derecho de hacerlo”, aseguró.

Su mensaje final fue contundente: volverá a la vida pública. Lo hará después de reconocer un fraude, conseguir una reducción sustancial de su responsabilidad y evitar la cárcel. Ahora pretende que el país deje atrás el episodio que ella misma convirtió en delito y acepte darl


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