Respira el Centro Histórico: cerraron ‘La Norte’ tras años de motines y caos


El Centro de Detención Transitorio Norte quedó completamente vacío luego de años de sobrepoblación y graves fallas de seguridad. El motín que dejó un interno muerto, tres policías heridos y una fuga masiva precipitó el cierre de una cárcel improvisada en pleno corazón comercial y turístico de Santa Marta.

‘La Norte’ tuvo que tocar fondo para que finalmente cerraran sus puertas. Un interno muerto, tres policías heridos, 34 detenidos fugados y más de 300 personas hacinadas en un espacio diseñado para albergar apenas a 100 fueron el saldo de una crisis que durante años permaneció instalada en pleno Centro Histórico de Santa Marta.

El Centro de Detención Transitorio Norte, ubicado en la carrera 5 entre calles 10 y 11, quedó formalmente sin un solo recluso. La evacuación fue ejecutada mediante un procedimiento conjunto entre la Alcaldía de Santa Marta, el Ministerio de Justicia, el INPEC, las autoridades locales y representantes del sector empresarial.

Con el traslado terminó el funcionamiento de una sede que se había convertido en una amenaza permanente para custodios, internos, vecinos, comerciantes y ciudadanos que transitaban diariamente por uno de los corredores más concurridos de la capital del Magdalena.

El motín que aceleró el cierre

El episodio más grave ocurrió en marzo de este año. Un violento motín dentro del centro de detención terminó con la muerte de un interno, dejó lesionados a tres integrantes de la Policía y permitió la fuga de 34 personas privadas de la libertad.

La magnitud de lo ocurrido confirmó que el inmueble carecía de las condiciones necesarias para contener una emergencia de esa naturaleza. Después de la fuga masiva, el alcalde Carlos Pinedo pidió públicamente al Gobierno nacional evacuar el lugar y adoptar una solución definitiva.

Sin embargo, las señales de alarma habían aparecido mucho antes. En 2025, una inspección de la Defensoría del Pueblo encontró más de 300 detenidos dentro de una edificación cuya capacidad máxima era de 100. La población recluida triplicaba el límite establecido, mientras las condiciones de custodia se deterioraban y aumentaba el riesgo de nuevos enfrentamientos, fugas y hechos violentos.

Una amenaza en medio del comercio

La ubicación de ‘La Norte’ agravó el problema. El centro de detención funcionaba en una zona rodeada de establecimientos comerciales, viviendas y espacios frecuentados por turistas. Cada alteración del orden dentro del inmueble repercutía inmediatamente en las calles cercanas.

“Siempre sostuvimos que ‘La Norte’ no debía estar en ese lugar. No era solamente un problema de los internos o de las autoridades penitenciarias; era una situación que terminaba afectando a todo el entorno”, aseguró el abogado Ariel Quiroga Vides.

El jurista señaló que los motines, las fugas y los episodios de inseguridad demostraron que mantener allí un centro de detención era una decisión que debía revisarse. Aunque celebró la evacuación, advirtió que las autoridades ahora deberán definir el futuro del inmueble y garantizar que el Centro Histórico nunca vuelva a enfrentar una situación semejante.

Juan Carlos Jiménez, vecino y copropietario de un negocio del sector, explicó que las alteraciones de orden público interrum


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