
Jermein Peña se sacó la espina: fue campeón con Junior y ahora apunta a llegar a la Selección Colombia
El defensor de Junior pasó de ser señalado por una expulsión en Copa Libertadores a convertirse en uno de los hombres clave del título rojiblanco. Hoy asegura que la Tricolor está más cerca que nunca y que los golpes recibidos terminaron fortaleciendo su carrera.
Jermein Peña cargó durante semanas con una herida que muchos hinchas de Junior tardaron en olvidar. La expulsión sufrida en Copa Libertadores lo convirtió en blanco de críticas, cuestionamientos y reproches que golpearon uno de los momentos más difíciles de su carrera profesional.
Hoy la historia es diferente.
Con una medalla de campeón colgada en el pecho y después de convertirse en una de las figuras de Junior durante la conquista del título, el defensor habló sobre aquel episodio que estuvo cerca de marcarlo para siempre y confesó que ahora persigue un sueño aún más grande: vestir la camiseta de la Selección Colombia.
“La Selección ya me respira en la nuca”, aseguró.
La frase refleja la confianza de un futbolista que pasó de ser señalado a convertirse en uno de los hombres más importantes del equipo barranquillero.
El golpe que estuvo a punto de derrumbarlo
Peña reconoce que la expulsión en Copa Libertadores fue uno de los momentos más dolorosos de su carrera.
Las críticas llegaron desde todos los sectores. Hinchas, comentaristas y analistas pusieron la mirada sobre él cuando Junior quedó comprometido en una competición donde existían grandes expectativas.
El defensor admite que fue un episodio que lo afectó profundamente.
“Son cosas que pasan y que me golpearon bastante”, confesó.
Sin embargo, en lugar de quedarse atrapado en ese momento, decidió utilizar la frustración como combustible para responder dentro del terreno de juego.
La respuesta llegó en la cancha
La revancha de Jermein Peña no llegó a través de declaraciones ni de polémicas.
Llegó con partidos sólidos, cierres oportunos y actuaciones que poco a poco fueron cambiando la percepción que existía sobre él.
A medida que avanzó el campeonato, el defensor comenzó a ganar protagonismo dentro de una zaga que terminó siendo fundamental para las aspiraciones del equipo.
Cuando llegaron los partidos decisivos, Peña ya se había consolidado nuevamente como una pieza clave del esquema rojiblanco.
Su nivel durante las finales terminó convirtiéndolo en uno de los jugadores más destacados del título.
Por eso, cuando le preguntan cómo logró superar aquel momento complicado, responde con una frase que resume toda su transformación.
“Cuando golpean al toro, el toro va más fuerte hacia la batalla, y ese fui yo”.
Un título que cambió muchas cosas
La consagración con Junior representó mucho más que una estrella para el defensor.
También significó la oportunidad de demostrar que estaba preparado para soportar la presión, recuperarse de los errores y responder cuando el equipo más lo necesitaba.
A sus 26 años, Peña atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera profesional.
La confianza que exhibe hoy es muy distinta a la que tenía cuando atravesaba el episodio más complejo de su paso por el club barranquillero.
Ahora habla con tranquilidad, con madurez y con la sensación de haber superado una prueba que pudo afectar seriamente su crecimiento deportivo.
El sueño llamado Selección Colombia
Mientras Barranquilla sigue celebrando el campeonato, el defensor tiene la mirada puesta en otro objetivo.
No habla de transferencias, contratos o propuestas del exterior.
Habla de la camiseta amarilla.
“Quién quita que en un pasito más adelante esté en la Selección Colombia”, expresó.
Peña reconoce que todavía tiene aspectos por mejorar y que el trabajo está lejos de terminar. Sin embargo, siente que el rendimiento mostrado en Junior lo ha acercado a una posibilidad que durante años observó desde la distancia.
Por eso su frase no sonó como una exigencia ni como un reclamo.
Sonó como la confesión de un futbolista que siente que el sueño comienza a estar al alcance de sus manos.
La recompensa después de resistir
El fútbol suele ser implacable con los errores.
Una mala noche puede perseguir a un jugador durante meses o incluso años.
Jermein Peña lo vivió en carne propia.
Pero también descubrió que la mejor respuesta llega cuando el balón vuelve a rodar.
Pasó de cargar el peso de una expulsión dolorosa a levantar un trofeo con Junior. Pasó de escuchar críticas a recibir elogios. Pasó de ser cuestionado a convertirse en referente de una defensa campeona.
Y ahora, mientras celebra el título más reciente de su carrera, siente que la siguiente meta ya aparece en el horizonte.
La camiseta de la Selección Colombia dejó de parecer un sueño lejano. Hoy, según sus propias palabras, la siente respirándole en la nuca.
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