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Ingeniera de 33 años murió por dengue y dejó a una hija de nueve años


Isabela Carvajal Ibarra trabajaba en la empresa Energía de Pereira. Su fallecimiento recuerda el riesgo de complicaciones de esta enfermedad y la importancia de reconocer los signos de alarma, incluso cuando la fiebre empieza a bajar.

Una niña de nueve años perdió a su madre tras la muerte de Isabela Carvajal Ibarra, una ingeniera electricista de 33 años que falleció a causa del dengue. La profesional integraba el equipo de trabajo de la empresa Energía de Pereira y presentó un deterioro de su salud después de contraer la enfermedad transmitida por mosquitos.

De acuerdo con la información conocida, Isabela sufrió diversos quebrantos físicos y su condición se complicó hasta ocasionar su fallecimiento. No se han precisado la duración de su enfermedad, los síntomas particulares que presentó ni las circunstancias de la atención médica que recibió.

Su muerte deja una pérdida en su familia y en el entorno laboral al que pertenecía. También pone la atención sobre una infección que puede comenzar con síntomas comunes y evolucionar hacia complicaciones que requieren atención inmediata.

Que baje la fiebre no siempre significa recuperación

El dengue se transmite por la picadura de mosquitos infectados. Entre sus manifestaciones habituales están la fiebre alta, el dolor de cabeza, las molestias detrás de los ojos, los dolores musculares y articulares, las náuseas, los vómitos y las erupciones en la piel. Aunque muchas personas se recuperan, algunas desarrollan formas graves de la enfermedad.

Uno de los aspectos que exige mayor vigilancia es lo que ocurre cuando disminuye la temperatura. La Organización Mundial de la Salud advierte que la caída de la fiebre no necesariamente indica mejoría: puede coincidir con el comienzo de la fase crítica. Esta advertencia corresponde al comportamiento general del dengue y no permite establecer cómo evolucionó el caso de Isabela.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalan que los signos de alarma suelen aparecer durante las 24 a 48 horas posteriores a la desaparición de la fiebre. El estado de una persona puede agravarse en pocas horas, por lo que esos cambios requieren vigilancia y valoración oportuna.

Las señales que requieren acudir a urgencias

El dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, el sangrado por la nariz o las encías y la presencia de sangre en el vómito o las deposiciones son señales para buscar atención médica inmediata. También requieren atención la respiración acelerada, la debilidad marcada y la piel pálida y fría.

El Ministerio de Salud de Colombia incluye entre los signos de alarma la somnolencia extrema y el dolor abdominal fuerte y continuo. Reconocerlos permite buscar asistencia antes de que la condición empeore; su presencia exige acudir a un servicio de salud.

La prevención comienza en los depósitos de agua

Reducir los criaderos del mosquito es una de las principales medidas para prevenir nuevos contagios. La Organización Panamericana de la Salud recomienda lavar y cepillar semanalmente los depósitos de agua, mantenerlos tapados y eliminar los recipientes que puedan acumularla. También aconseja limpiar canales y desagües, además de utilizar repelente y ropa de manga larga para reducir las picaduras.

Estas acciones requieren revisar tanto el interior de las viviendas como patios y alrededores. Botellas, llantas, floreros y otros objetos con agua pueden convertirse en lugares de reproducción del mosquito transmisor.


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