
“Hija, tanto puedo amarte”: la canción de una abuela a su nieta que hoy conmueve tras la tragedia de Santa Cruz
Adriana Margarita Ortiz Agudelo y Victoria, su nieta de seis años, murieron tras el incendio de su vivienda en el barrio Santa Cruz. Una grabación en la que la mujer le canta mientras la sostiene en una mecedora se convirtió en uno de los recuerdos más dolorosos de la tragedia, que también cobró la vida de Noah, de cinco años.
Sentada en una mecedora, con su nieta Victoria entre los brazos, Adriana Margarita Ortiz Agudelo le cantaba una canción de Diomedes Díaz dedicada a una hija. La escena, que retrata un momento de cariño entre ambas, hoy circula marcada por una noticia que ha conmovido a Santa Marta: la abuela y la niña murieron tras el incendio que sorprendió a su familia mientras dormía, durante la madrugada del sábado 31 de octubre, en el barrio Santa Cruz.
“Hija, tanto puedo amarte, pero no puedo ordenarte toda tu felicidad”, le cantaba Adriana mientras sostenía a la pequeña de seis años. En ese instante no había una despedida, sino una abuela compartiendo con su nieta. Ahora, para quienes las conocieron, escuchar nuevamente su voz significa encontrarse con una escena que ya no podrá repetirse.
La grabación conserva algo que las imágenes de la emergencia no pueden contar: cómo era el cariño que las unía antes del fuego, cómo se acompañaban y cómo una canción podía convertirse en una manera de expresar amor.
Los brazos que la sostenían
Una de las versiones que ha acompañado el dolor por esta tragedia señala que Adriana intentó salvar a Victoria, pero no tuvo fuerzas suficientes para ponerla a salvo. Ese relato todavía requiere confirmación y no permite establecer con certeza cómo transcurrieron sus últimos momentos dentro de la vivienda.
De acuerdo con la información conocida, la niña alcanzó a ser rescatada del inmueble, pero murió por la gravedad de las lesiones. Su abuela quedó atrapada y no logró salir con vida.
La posibilidad de que Adriana hubiera intentado protegerla ha hecho todavía más dolorosa la circulación del video. Allí están las dos, juntas en la mecedora, ajenas a lo que ocurriría después. La mujer canta y la niña permanece en sus brazos: un recuerdo de la vida que compartían, más allá de las circunstancias de su muerte.
Una familia golpeada por tres pérdidas
La emergencia también cobró la vida de Noah, de cinco años, otro de los nietos de Adriana. A las tres muertes se suma la preocupación por los familiares que resultaron heridos y cuyo estado de salud mantiene en angustia a sus seres queridos.
Quienes recuerdan a Adriana destacan su fe, su entrega a Dios y su disposición para ayudar. Hoy, esas evocaciones acompañan el duelo de una familia que debe despedir a una abuela y a dos niños, mientras espera noticias sobre la recuperación de otros integrantes.
Detrás de las cifras de la tragedia están sus nombres, sus vínculos y los momentos que quedaron guardados en fotografías y grabaciones. El de Adriana con Victoria permite conocer una parte de esa historia familiar: la de una mujer que encontraba en una canción las palabras para decirle a su nieta cuánto la quería.
Una canción que permanece
El video duele por su sencillez. No fue grabado como un homenaje ni como una despedida. Era un momento cotidiano, de esos que una familia conserva sin imaginar cuánto llegará a necesitarlo.
Ahora, entre las noticias del incendio y los mensajes de condolencia, vuelve a escucharse la voz de Adriana. En la mecedora sigue sosteniendo a Victoria y cantándole. Para sus seres queridos, la grabación guarda lo que el fuego no puede cambiar: aquel instante en que estuvieron juntas, compartiendo una canción y el cariño de una abuela por su nieta.
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