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Cinco niños que no volverán a casa: tres tragedias llenan de dolor al Magdalena en una semana


Dos hermanitas arrolladas por una volqueta en Fundación, dos pequeños fallecidos en un incendio en Santa Marta y un niño ahogado en Zona Bananera enlutan al departamento. Detrás de las investigaciones quedan familias devastadas y una urgencia: revisar cómo proteger a la niñez de riesgos que pueden terminar en tragedia.

Cinco niños murieron en tres tragedias ocurridas durante una misma semana en el Magdalena. En Fundación, dos hermanitas perdieron la vida bajo las ruedas de una volqueta; en Santa Marta, un incendio acabó con la vida de dos pequeños y una mujer; y en Zona Bananera, un niño murió tras caer a un depósito de agua.

Son hechos distintos, cuyas causas y posibles responsabilidades deben establecerse en cada investigación. Pero el dolor los reúne: cinco vidas que apenas comenzaban y familias que, en cuestión de minutos, tuvieron que enfrentar una pérdida para la que nadie está preparado.

Esta semana, las noticias de emergencias en el Magdalena también fueron noticias de infancia. Los nombres de los niños aparecieron en reportes de accidentes y balances de víctimas, mientras sus familias intentaban asimilar que ya no regresarían a casa.

Fundación perdió a dos hermanitas

El martes 27 de octubre, la tragedia golpeó a la familia de Sharloth Fontalvo Dávila, de 13 años, y Scarlett Fontalvo, de 9. Las hermanas murieron en un siniestro vial registrado en el barrio Paz del Río, en Fundación.

Según las primeras versiones, ambas se movilizaban en una motocicleta eléctrica cuando cayeron a la vía y fueron arrolladas por una volqueta. Fallecieron en el lugar.

La investigación deberá precisar cómo ocurrió la caída, las condiciones en las que circulaban los vehículos y las posibles responsabilidades. Para sus familiares y su comunidad educativa, entretanto, quedó una ausencia doble: dos hermanas que compartían una misma familia y cuya muerte llegó en un mismo instante.

Santa Marta despertó con otra tragedia

La madrugada del sábado 31 de octubre, cuando aún estaba reciente el dolor por las hermanitas de Fundación, un incendio sorprendió a una familia en una vivienda del barrio Santa Cruz, en Santa Marta.

De acuerdo con los primeros reportes, murieron Adriana Ortiz, de 54 años, y los pequeños Noan y Victoria, de 5 y 6 años, respectivamente. Otras personas resultaron heridas y fueron trasladadas a centros asistenciales.

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Las llamas dificultaron la salida de quienes estaban dentro. Una vivienda que debía ofrecer descanso y protección se convirtió en el escenario de una emergencia que dejó tres muertos y una familia devastada.

Un depósito de agua, otra pérdida

En Zona Bananera, otro hogar quedó de luto por la muerte de un niño que cayó a un depósito de agua.

Las circunstancias particulares deben esclarecerse. Lo conocido basta para sumar una nueva pérdida al balance doloroso de estos días, pero no para atribuir responsabilidades ni suponer qué ocurrió antes de la emergencia.

Para las familias, nada de lo que ocurra después reemplazará a sus hijos. Ningún informe podrá devolverles la vida cotidiana que compartían con ellos. Pero esclarecer los hechos y convertir lo aprendido en medidas concretas es una obligación con quienes murieron y con los niños que siguen expuestos.

El Magdalena termina esta semana llorando a cinco de sus niños. Sus nombres merecen permanecer más allá de la noticia, y las preguntas que dejan sus muertes necesitan algo más que condolencias.


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