Gobernador y alcalde cambiaron los discursos por los golpes: resolvieron sus diferencias con guantes en un ring


Luis Francisco Ruiz Aguilar y Marlon Monsalve Ascanio se pusieron los guantes durante la velada ‘Guerra de la Selva’, celebrada en Florencia. El alcalde no pudo continuar en el segundo asalto y el gobernador de Caquetá se quedó con la victoria.

Esta vez el enfrentamiento entre el gobernador de Caquetá y el alcalde de Florencia no ocurrió frente a los micrófonos ni alrededor de una discusión administrativa. Los dos mandatarios se subieron a un cuadrilátero, intercambiaron golpes delante del público y llevaron el combate hasta el segundo asalto.

Luis Francisco Ruiz Aguilar, gobernador del departamento, terminó imponiéndose sobre el alcalde Marlon Monsalve Ascanio. La pelea acabó cuando transcurría un minuto y 15 segundos del segundo round, luego de que el mandatario de Florencia no pudiera continuar.

Guantes, protectores y un árbitro entre los mandatarios

El particular combate ocurrió el sábado 12 de septiembre en la discoteca JR de Florencia, durante la velada denominada ‘Guerra de la Selva’. El evento reunió varias peleas y fue organizado como parte de los esfuerzos para devolverle protagonismo al boxeo en Caquetá.

Ruiz Aguilar ingresó al cuadrilátero vestido de amarillo, mientras Monsalve utilizó indumentaria vinotinto. Ambos llevaban guantes y elementos de protección, y estuvieron acompañados por un árbitro que controló el desarrollo de la exhibición.

La escena llamó la atención desde el comienzo. Frente al público estaban dos de los funcionarios con mayor poder político y administrativo de la región, pero durante esos minutos las jerarquías quedaron por fuera del ring. Allí debían moverse, defenderse y resistir los golpes como cualquier otro participante.

Las imágenes comenzaron a circular rápidamente en redes sociales y dieron pie a comentarios sobre las supuestas diferencias entre los mandatarios. Sin embargo, ambos explicaron que se trató de un combate amistoso y simbólico, sin relación con disputas políticas entre sus administraciones.

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El gobernador se impuso en el segundo asalto

El enfrentamiento avanzó entre intercambios de golpes hasta llegar al segundo round. Cuando el cronómetro marcaba un minuto y 15 segundos, el alcalde de Florencia quedó sin posibilidades de continuar y la victoria fue concedida al gobernador Luis Francisco Ruiz Aguilar.

El resultado quedó dentro del terreno deportivo. Monsalve aceptó la derrota, reconoció el triunfo de su contrincante y posteriormente dejó abierta la posibilidad de volver a enfrentarlo. Según expresó, con una preparación adecuada podría buscar la revancha.

El alcalde describió la velada como un espacio de paz, integración y dinamización económica. También felicitó a quienes participaron en la organización del evento y defendió el propósito de utilizar el deporte como punto de encuentro para la comunidad.

Ruiz Aguilar, por su parte, sostuvo que la exhibición representaba un mensaje de unión, fraternidad y trabajo conjunto entre la Gobernación y la Alcaldía de Florencia. Incluso dejó planteada la posibilidad de enfrentar próximamente a otro alcalde del departamento.

El homenaje detrás de la pelea

Más allá del llamativo combate entre los funcionarios, ‘Guerra de la Selva’ tuvo como objetivo impulsar la reactivación de la Liga de Boxeo de Caquetá y rendir un homenaje en vida al profesor Genaro Granja Banguera, conocido como ‘Chico Furia’.

Granja llegó al departamento durante la década de 1960 y desde entonces ha dedicado buena parte de su vida a formar boxeadores y promover esta disciplina en Florencia y otros municipios. Su trabajo lo convirtió en uno de los principales referentes del pugilismo caqueteño.

La presencia del gobernador y el alcalde buscaba atraer la atención sobre ese proceso y respaldar el regreso de una organización encargada de fortalecer la práctica del boxeo en el departamento. La jornada también fue presentada como una oportunidad para movilizar público y beneficiar la economía local.

Una pelea que dividió opiniones

La exhibición produjo reacciones encontradas. Algunos ciudadanos recibieron con humor la imagen de los dos mandatarios golpeándose dentro del ring y destacaron el apoyo brindado al deporte. Otros cuestionaron que funcionarios en ejercicio participaran en un espectáculo de esa naturaleza.

La Gobernación insistió en que el propósito estuvo relacionado con la fraternidad y la articulación institucional, lejos de cualquier confrontación personal o política. El evento terminó sin disputas entre las administraciones, pero con un resultado claro sobre el cuadrilátero.

El gobernador ganó, el alcalde aceptó la derrota y la posibilidad de una revancha quedó abierta. Las diferencias políticas, si existen, tendrán que resolverse en otro escenario: esta vez los golpes fueron deportivos y Ruiz Aguilar salió del ring como vencedor.


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