
Exlugartenientes de “Los Costeños” se unen a alias “El Menor” y dejan solo a alias “Castor” en el Atlántico
Una masiva traición interna de antiguos mandos medios desató una violenta disputa por el control de las rutas ilegales y las extorsiones. La creación de una facción disidente busca aislar por completo al jefe principal de la organización mediante amenazas cibernéticas y el reclutamiento de pandillas locales, poniendo en riesgo de desaparición a toda la estructura tradicional.
El poder de alias “Castor” al mando de la banda criminal “Los Costeños” enfrenta su crisis más severa debido a una deserción masiva de sus hombres de confianza en el departamento del Atlántico.
Varios de sus antiguos exlugartenientes decidieron romper cobijas con la jefatura tradicional y pasarse a las filas de alias “El Menor”, quien lidera la facción disidente conocida como “La Nueva Generación El Freseo”.
Este movimiento de mandos medios configura una ‘vendetta’ interna diseñada específicamente para aislar a alias “Castor” y desmantelar de forma definitiva su organización en las calles.
La prueba principal de esta traición masiva quedó registrada en una videollamada extorsiva realizada por alias “Otón” desde su sitio de reclusión en la cárcel La Tramacúa.
El interno, quien fuera uno de los brazos derechos de la estructura, utilizó la comunicación con un comerciante del municipio de Soledad para notificar de forma explícita que ya no responde a las órdenes de alias “Castor” sino a la nueva línea de alias “El Menor”.
En la llamada, alias «Otón» impuso un cobro hasta 20 veces mayor a las víctimas que insistan en seguir pagando las extorsiones a la facción de «Castor», catalogando este incremento como un «impuesto de guerra» para financiar la disputa armada.
La campaña para dejar sin operarios a alias «Castor» se ejecuta también mediante la difusión de material audiovisual en el que hombres encapuchados, leales a “La Nueva Generación El Freseo”, declaran como objetivo militar a cualquiera que mantenga nexos con ‘Los Costeños’.
Para acelerar el aislamiento de su antiguo jefe, el grupo de alias «El Menor» busca comprar la lealtad de las bandas en los barrios ofreciendo armamento, terrenos, sustancias ilícitas, dinero en efectivo y participación en los negocios del narcotráfico y los préstamos de ‘gota a gota’.
El plan apunta a despojar a «Castor» de toda su fuerza de maniobra.
A pesar de la pérdida de sus principales lugartenientes, la resistencia de alias «Castor» se mantiene en algunos sectores donde los jefes de zona rechazaron cambiarse de bando.
Esta negativa provocó que la disidencia de alias «El Menor» intensificara las amenazas en redes y las órdenes delictivas para doblegar a los que se quedaron con el viejo jefe.
Esta ola de presiones y traiciones se desató pocas semanas después del asesinato de la abogada Mayra Alejandra Vera Duarte, alias “La Mona”, expareja sentimental de alias “Castor”, quien fue atacada a bala en un estacionamiento de Villa Campestre, en Puerto Colombia; un hecho de sangre que el bajo mundo interpretó como el golpe inicial para dejar desprotegido a «Castor» antes de quitarle el mando de la organización.
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