Sicarios llegaron como clientes y asesinaron a comerciante de fritos; investigan si se negó a pagar una extorsión


Astrid Jiménez Araque, de 47 años, fue asesinada a tiros dentro del negocio con el que llevaba siete años sosteniendo a su familia en Barranquilla. Las autoridades investigan si el crimen estaría relacionado con el cobro de extorsiones contra comerciantes del sector.

Astrid Jiménez Araque pasó siete años levantando con esfuerzo un pequeño negocio de fritos y picadas. La noche del sábado, ese mismo lugar donde trabajaba todos los días se convirtió en el escenario de su asesinato.

Dos hombres llegaron en motocicleta hasta el puesto ubicado en la carrera 1E con calle 47, en el barrio Ciudadela 20 de Julio en Barranquilla. Todo indica que fingieron ser clientes para acercarse sin despertar sospechas. Cuando estuvieron frente a ella, uno de los sujetos sacó un arma de fuego que llevaba oculta en la cintura y le disparó en repetidas ocasiones.

Los impactos fueron mortales. La comerciante murió en el sitio antes de que pudiera recibir ayuda.

Una mujer conocida por su trabajo

Astrid tenía 47 años y era ampliamente conocida entre los habitantes del sector. Desde hacía aproximadamente siete años atendía el negocio con el que sacaba adelante a su familia y era madre de una niña.

Quienes la conocieron la describen como una mujer amable, trabajadora y dedicada. Su puesto de fritos se había convertido en un punto habitual para vecinos y clientes, quienes este domingo lamentaban que la violencia acabara con la vida de una persona apreciada por la comunidad.

La extorsión, la principal hipótesis

Las autoridades avanzan en las investigaciones para establecer quiénes ordenaron y ejecutaron el crimen. La principal línea de investigación apunta a un presunto caso de extorsión, aunque los investigadores mantienen abiertas otras hipótesis mientras recopilan pruebas y testimonios.

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Un negocio quedó en silencio

El puesto donde Astrid preparaba fritos y picadas quedó cerrado por las cintas de la Policía y rodeado por vecinos incrédulos ante lo ocurrido. En cuestión de segundos, el lugar que durante años fue símbolo de trabajo terminó marcado por un crimen que deja una familia destrozada y una comunidad exigiendo respuestas.

Ahora serán las autoridades las encargadas de determinar si detrás del asesinato hubo una retaliación por extorsión o si el homicidio obedeció a otro móvil criminal.


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