El sueño de estudiar en España terminó en explotación: más de 60 colombianos habrían caído en una red de trata


Las víctimas pagaban entre $4 y $8 millones convencidas de que viajarían a Europa para estudiar y realizar prácticas profesionales. Según las autoridades, al llegar eran enviadas a restaurantes donde trabajaban hasta 16 horas diarias y permanecían bajo amenazas de deportación. Alias ‘Nelly’, señalada como presunta cabecilla de la organización, es buscada por INTERPOL.

Más de 60 colombianos pagaron millones de pesos creyendo que habían encontrado la oportunidad de estudiar, trabajar y abrirse camino en España. La promesa terminó, según la investigación de las autoridades, en una trampa: extensas jornadas laborales en restaurantes, amenazas y miedo a ser deportados si intentaban escapar del control de la organización.

El caso quedó al descubierto después de una investigación internacional que permitió desarticular una presunta red transnacional dedicada a la trata de personas y al tráfico de migrantes. La estructura habría operado desde 2019 utilizando como fachada programas académicos, becas y prácticas profesionales para captar principalmente a estudiantes colombianos.

La operación fue desarrollada de manera conjunta por autoridades de Colombia y España y permitió identificar el mecanismo que habría utilizado la organización para llevar a las víctimas legalmente hasta territorio europeo y posteriormente someterlas a condiciones de explotación laboral.

Pagaban hasta $8 millones por el supuesto sueño europeo

La estrategia comenzaba en Colombia. Los jóvenes recibían ofertas que aparentemente les permitían continuar su formación y desarrollar prácticas profesionales en España, una oportunidad atractiva para quienes buscaban fortalecer su hoja de vida y adquirir experiencia internacional.

De acuerdo con la investigación, detrás de esas propuestas existía un entramado que presuntamente falsificaba documentos y vínculos con instituciones educativas. Con esa documentación presentaban a las víctimas como estudiantes que viajarían a España para cumplir actividades académicas.

El procedimiento les habría permitido gestionar irregularmente visas Tipo D y permisos de residencia. Cada colombiano debía entregar entre $4 millones y $8 millones por los trámites necesarios para emprender el viaje.

Con los documentos listos y convencidos de que tenían una oportunidad académica asegurada, emprendían rumbo a Europa. La realidad que encontraron al aterrizar habría sido completamente distinta.

De las supuestas prácticas a trabajar hasta 16 horas

Una vez en España, las víctimas eran trasladadas principalmente hacia la zona de Tarragona. Allí comenzaba la segunda parte del supuesto entramado.

En lugar de desarrollar las prácticas profesionales ofrecidas, los colombianos terminaban trabajando en cadenas de restaurantes. Según las autoridades, eran sometidos a jornadas que podían extenderse entre 12 y 16 horas diarias, en condiciones que fueron calificadas como explotación laboral.

El proyecto educativo que les habían vendido desaparecía y la necesidad de conservar su situación migratoria se convertía en una herramienta para mantenerlos trabajando.

La investigación sostiene que la movilidad académica habría sido utilizada simplemente como una fachada: permitía sacar a las víctimas de Colombia bajo la apariencia de un proceso de formación y ubicarlas posteriormente en establecimientos comerciales en España.

El miedo a la deportación los mantenía bajo presión

Salir de esa situación tampoco habría sido sencillo. La organización presuntamente tenía mecanismos para intimidar a quienes pretendieran apartarse del esquema.

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Las víctimas habrían recibido amenazas relacionadas con una eventual deportación y posibles afectaciones a su historial migratorio. Para jóvenes que estaban a miles de kilómetros de sus familias y dependían de su documentación para permanecer legalmente en España, esa advertencia se convertía en una poderosa forma de presión.

Las autoridades consideran que ese temor habría permitido mantener a los colombianos en una situación de vulnerabilidad mientras continuaban trabajando bajo las condiciones impuestas.

Alias ‘El Chef’, entre los capturados

El seguimiento de las autoridades permitió identificar a varios de los presuntos integrantes de la organización y establecer las funciones que habrían desempeñado dentro de la estructura.

En Colombia fueron capturados alias ‘El Chef’ y otras seis personas señaladas de participar en diferentes etapas del entramado, entre ellas la captación de las víctimas, la falsificación de documentación y la coordinación logística necesaria para facilitar los viajes.

La persona que las autoridades ubican en la parte más alta de la estructura todavía es buscada. Se trata de alias ‘Nelly’, señalada como presunta cabecilla y contra quien existe una Notificación Roja de INTERPOL para avanzar en su ubicación internacional.

El operativo contó con la participación de la Policía Nacional de Colombia, la Fiscalía General de la Nación, la Guardia Civil y la Policía Nacional de España, además del apoyo del Servicio de Seguridad Diplomática de la Embajada de Estados Unidos, PACTO 2.0 y Europol.

Una oferta demasiado buena puede esconder una trampa

El caso encendió nuevamente las alarmas alrededor de las ofertas de estudios y prácticas profesionales en el extranjero. Las autoridades pidieron verificar directamente con universidades, instituciones educativas y consulados la autenticidad de cualquier programa antes de entregar dinero o documentación.

También recomendaron desconfiar de intermediarios que prometan visas, permisos de residencia o vinculaciones académicas sin permitir que el interesado confirme directamente la información con la institución que supuestamente lo recibirá.

Para más de 60 colombianos, según la investigación, aquello que comenzó con una oferta para estudiar y ganar experiencia en España terminó convirtiéndose en largas jornadas detrás de un restaurante y bajo la amenaza de perderlo todo si intentaban salir. Ahora las autoridades buscan establecer el alcance completo de una red que habría convertido el sueño de estudiar en Europa en un negocio de explotación.


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