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El poder de alias ‘Cholo’: el jefe militar de las ACSN que está por encima de Naín y dirige un ejército de más de mil hombres


José Luis Pérez Villanueva, conocido como ‘Cholo’ o ‘Comando 25’, es señalado como el máximo jefe militar de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. Su nombre aparece en la parte alta de una estructura armada con presencia en Magdalena, La Guajira y Cesar. Naín Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, comandaba una de sus estructuras más poderosas en territorio guajiro. Cholo incluso estuvo durante unas horas en poder de la Policía en diciembre de 2025, pero tuvo que ser dejado en libertad porque el gobierno de Gustavo Petro lo había convertido en interlocutor del proceso de paz y sus órdenes de captura estaban suspendidas.

La muerte de Naín Andrés Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, acabó con uno de los hombres más visibles y temidos de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, pero no con la cabeza de su aparato militar.

Detrás de Naín aparece un personaje mucho más experimentado, menos mediático y situado en un escalón superior dentro del organigrama armado de las ACSN: José Luis Pérez Villanueva, alias ‘Cholo’ o ‘Comando 25’.

Durante los últimos años, Bendito Menor construyó una imagen de poder alrededor de camionetas, motocicletas, armas, hombres uniformados y publicaciones permanentes en redes sociales. Llegó a convertirse prácticamente en el rostro público de las ACSN en La Guajira.

Cholo ha recorrido un camino diferente.

Su poder no depende de seguidores en redes sociales. Diferentes informes e investigaciones lo identifican como jefe militar de las ACSN y miembro de su Estado Mayor, una posición desde la cual su influencia trasciende el territorio que manejaba Bendito Menor y alcanza el engranaje armado desplegado por la organización en Magdalena, La Guajira y Cesar.

Por encima del poder territorial de Naín

Para entender la dimensión de Cholo hay que diferenciar las funciones que ambos cumplían.

Bendito Menor era el máximo cabecilla de la subestructura Javier Cáceres y había adquirido una enorme capacidad de control en La Guajira. Su nombre estaba asociado a corredores estratégicos, narcotráfico, extorsiones y acciones violentas atribuidas por las autoridades a la organización.

Cholo, en cambio, aparece identificado como principal comandante militar de las ACSN.

Esa ubicación lo coloca dentro de la conducción superior del aparato armado, mientras Naín ejercía el mando directo de una subestructura con fuerte presencia en territorio guajiro.

Por eso, aunque Bendito Menor llegó a tener mayor exposición pública, Cholo representa una figura de mayor dimensión dentro del componente militar general.

La diferencia puede resumirse de manera sencilla: Naín tenía un territorio y hombres bajo su mando; Cholo aparece en la conducción militar de una organización mucho más extensa.

Un ejército extendido por tres departamentos

La capacidad real de las ACSN es difícil de calcular porque las estimaciones cambian según la fuente y la metodología utilizada.

Informaciones de inteligencia divulgadas durante los últimos años han situado la estructura por encima del millar de integrantes, mientras otros estudios independientes han presentado cifras inferiores.

Lo que resulta más consistente es su expansión territorial.

Las ACSN mantienen su principal fortaleza en la Sierra Nevada de Santa Marta y desde allí proyectan su influencia sobre Magdalena y La Guajira, además de sectores del Cesar.

Santa Marta, Ciénaga, Zona Bananera y diferentes corredores rurales de la Troncal del Caribe forman parte del mapa donde las autoridades han identificado presencia o influencia de sus estructuras. Hacia el norte, esa capacidad se prolonga por Dibulla y otros sectores de La Guajira.

Ese mapa explica por qué el cargo atribuido a Cholo tiene un peso diferente al de un comandante regional.

No se trata simplemente del responsable de hombres armados en un municipio. Los informes lo colocan dentro del Estado Mayor y de la conducción militar de una organización repartida entre diferentes frentes y territorios.

El Estado Mayor que permanece

La muerte de Bendito Menor tampoco significa que las ACSN hayan quedado sin comandantes.

Dentro de la estructura aparecen otros nombres que durante años han sido objeto de seguimiento de las autoridades.

Uno de ellos es Orlando Pérez Ortega, alias ‘Patilizo’, señalado como responsable del Bloque Cóndor, una estructura de particular importancia en las montañas de la Sierra Nevada.

También figura Jhon Rafael Salazar Salcedo, alias ‘Flash’ o ‘Comando 200’, relacionado con el componente militar y diferentes estructuras que operan en territorio del Magdalena.

Otro nombre que aparece en los organigramas conocidos es Harrys Deybis Charris Fernández, alias ‘Jacob’, ‘Comando 45’ o ‘Chirimoya’, señalado como responsable del Frente Cristóbal Duarte.

A ellos se suman otros responsables de estructuras rurales y urbanas.

Es una organización construida para funcionar mediante diferentes niveles de mando. Por eso la caída de un jefe territorial, incluso uno tan poderoso como Bendito Menor, representa un golpe importante, pero no necesariamente provoca el derrumbe de toda la estructura.

Cholo ya estaba en el radar desde hace años

José Luis Pérez Villanueva tampoco es un nombre nuevo para las autoridades.

Su rastro aparece en operaciones oficiales desde hace varios años. Para 2020, la Policía ya lo identificaba como uno de los principales cabecillas de la estructura entonces conocida como Los Pachenca y le atribuía responsabilidades relacionadas con el narcotráfico sobre la Troncal del Caribe.

Posteriormente fueron capturados o neutralizados hombres señalados como integrantes de su círculo de seguridad.

Investigaciones periodísticas han revelado además que información de inteligencia le atribuye una trayectoria criminal cercana a dos décadas y antecedentes en estructuras armadas que operaron históricamente en la Sierra Nevada.

Cholo entrega otra versión.

Durante una entrevista concedida en medio de los acercamientos con el gobierno Petro aseguró ser nacido y criado en la Sierra Nevada y sostuvo que apenas ingresó a las ACSN en 2019.

Lo que nadie discute es la posición que alcanzó posteriormente: jefe militar y miembro del Estado Mayor.

El día que tuvieron a Cholo y tuvieron que dejarlo salir

Existe un episodio que retrata como pocos el poder y la particular situación jurídica que llegó a tener Cholo durante el gobierno de Gustavo Petro.

Ocurrió el 23 de diciembre de 2025.

Unidades especializadas de la Policía Nacional interceptaron una camioneta que avanzaba por la Troncal del Caribe, a la altura de Guachaca, en zona rural de Santa Marta.

Dentro del vehículo iba Cholo.

El procedimiento ocurrió sin disparos ni resistencia. Los uniformados lo trasladaron bajo estrictas medidas de seguridad hasta una base de Antinarcóticos en Santa Marta.

Para los organismos de seguridad parecía consumarse uno de los golpes más importantes contra las ACSN.

Pero la captura se vino abajo en cuestión de horas.

Cuando las autoridades comenzaron la verificación jurídica encontraron un documento que cambió completamente el procedimiento: la Resolución 0-0337 A del 20 de noviembre de 2025, mediante la cual la Fiscalía había prorrogado la suspensión de las órdenes de captura contra Pérez Villanueva.

Cholo estaba protegido jurídicamente por su condición de representante dentro del espacio de conversaciones sociojurídicas entre las ACSN y el Gobierno Nacional.

La Policía tuvo que dejarlo ir.

Aproximadamente cuatro horas después de haber sido interceptado, el hombre señalado como uno de los principales comandantes de la organización recuperó la libertad.

De objetivo de la Policía a interlocutor de paz

La paradoja venía desde 2024.

En noviembre de ese año, la Fiscalía suspendió inicialmente durante cuatro meses las órdenes de captura contra Cholo y otros dos integrantes de las ACSN para facilitar su participación en la mesa de conversaciones impulsada por el gobierno Petro.

El hombre señalado por las autoridades como jefe militar pasó entonces a desempeñar simultáneamente el papel de interlocutor dentro de la apuesta de paz.

Incluso recibió periodistas en territorio de la Sierra Nevada y habló públicamente sobre las posibilidades de una eventual salida negociada.

El episodio de Guachaca demostró hasta dónde llegaban los efectos jurídicos de aquella decisión.

La Policía lo encontró, lo retuvo, verificó sus antecedentes y aunque lo detuvo, posteriormente tuvo que dejarlo en libertad.

Hoy la historia es diferente. Ese beneficio desapareció.

Con el cierre de los acercamientos con las ACSN, las órdenes de captura contra varios de sus integrantes fueron reactivadas.

Entre los nombres nuevamente requeridos aparece José Luis Pérez Villanueva.

Esto cambia completamente el escenario frente a lo sucedido en diciembre de 2025. Si las autoridades vuelven a ubicar a Cholo y hacen efectiva una orden judicial vigente, ya no existe aquella suspensión derivada del espacio de conversaciones que obligó a dejarlo libre en Guachaca.

El antiguo vocero vuelve así a convertirse plenamente en objetivo de las autoridades.

Después de Naín, las miradas apuntan hacia arriba

La muerte de Bendito Menor obliga a las ACSN a resolver un problema inmediato: quién asumirá el control de la estructura que comandaba en La Guajira.

Naín había acumulado hombres, territorio, dinero e influencia. Había convertido su nombre en una marca dentro de la organización y adquirido una notoriedad que incluso superaba públicamente a comandantes ubicados por encima de él.

Pero el verdadero tamaño de las ACSN aparece cuando la mirada deja La Guajira y sube por su organigrama.

Allí está Cholo.

Mientras Naín dirigía la subestructura Javier Cáceres y concentraba buena parte de su poder en territorio guajiro, José Luis Pérez Villanueva aparece señalado como el hombre de la conducción militar superior, con influencia sobre una organización que despliega estructuras en tres departamentos del Caribe.

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Por eso la caída de Bendito Menor puede cerrar una historia, pero abre inmediatamente otra.

La del hombre que estuvo por encima de él en la estructura militar, que durante el gobierno Petro llegó a estar en manos de la Policía y salió libre apenas cuatro horas después, y que hoy vuelve a encontrarse requerido por las autoridades.

Su nombre es José Luis Pérez Villanueva, alias ‘Cholo’ o ‘Comando 25’.

El hombre que permanece detrás del poder militar de las ACSN.


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