El negocio del agua clandestina que ahora genera temor por enfermedades gastrointestinales


El cierre de cinco fábricas ilegales de agua volvió a encender las alarmas sanitarias en Santa Marta. Autoridades advierten que el consumo de agua manipulada sin controles adecuados podría estar relacionado con salmonella, infecciones intestinales y casos de fiebre tifoidea registrados en los últimos años.

Durante años, miles de familias samarias compraron agua creyendo que estaban llevando tranquilidad a sus casas. Hoy las autoridades temen que, en realidad, muchas personas hayan estado consumiendo un líquido contaminado capaz de enfermar silenciosamente a barrios enteros.

La reciente caída de varias fábricas clandestinas de agua dejó al descubierto una práctica que se expandió en medio de la crisis histórica de abastecimiento que vive Santa Marta. Mientras la ciudad enfrentaba cortes constantes y escasez, comenzaron a aparecer negocios ilegales que extraían, almacenaban y comercializaban agua sin permisos, sin vigilancia sanitaria y, en algunos casos, sin procesos mínimos de potabilización.

La preocupación dejó de ser solamente ambiental. Ahora también es sanitaria.

Agua vendida desde una vivienda

Uno de los operativos más recientes se desarrolló sobre la avenida del Ferrocarril. Allí, funcionarios del Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental descubrieron una vivienda donde extraían agua de pozo para venderla a la comunidad.

El lugar funcionaba como una fábrica clandestina improvisada. El agua era almacenada y comercializada sin cumplir condiciones sanitarias exigidas para garantizar que fuera apta para el consumo humano.

Ese hallazgo se sumó a otros cuatro establecimientos ilegales cerrados recientemente en Santa Marta. Todos tenían algo en común: manipulaban agua destinada a la venta masiva sin controles adecuados.

La situación encendió una alarma mucho más grave porque, según expertos, este tipo de prácticas puede convertirse fácilmente en un foco de enfermedades infecciosas.

El miedo a la salmonella y las bacterias fecales

Especialistas advierten que el agua manipulada de manera irregular puede transportar bacterias, microorganismos y residuos fecales capaces de provocar severos cuadros gastrointestinales.

Entre las enfermedades asociadas aparecen infecciones intestinales, diarreas intensas, vómitos, fiebre y casos de salmonella, una bacteria que puede afectar rápidamente el organismo, especialmente en niños y adultos mayores.

Los síntomas suelen comenzar con dolor abdominal, fiebre alta y deshidratación. En casos más complejos, la infección puede desencadenar complicaciones intestinales y hospitalizaciones.

El temor crece porque muchas familias consumieron agua comprada en recipientes o puntos improvisados sin saber realmente cuál era su procedencia ni qué tipo de tratamiento recibía antes de llegar a sus hogares.

En varios sectores de Santa Marta, almacenar agua se convirtió en una rutina obligada por la crisis del servicio. Y en medio de esa necesidad, numerosos negocios ilegales encontraron un mercado abierto.

Una alerta que ya había aparecido

La preocupación sanitaria revive además un episodio delicado que golpeó a Santa Marta entre finales de 2022 y parte de 2023: los casos de fiebre tifoidea que pusieron en alerta a las autoridades de salud.

En ese momento, varias investigaciones relacionaron algunos contagios con el consumo de agua de pozo y agua comercializada en recipientes que no contaban con procesos adecuados de desinfección.

Ahora, tras el descubrimiento de estas fábricas clandestinas, vuelve la inquietud sobre cuántas personas pudieron haber estado expuestas durante años a agua contaminada sin siquiera sospecharlo.

Las cifras ya mostraban señales preocupantes desde hace tiempo.

Según registros del Instituto Nacional de Salud, Santa Marta apareció en 2021 entre las entidades territoriales con más brotes de Enfermedades Transmitidas por Alimentos en Colombia. En varios reportes se repetía un elemento inquietante: el uso de agua sin control sanitario.

Entre 2021 y 2022 fueron reportados 793 casos de este tipo de enfermedades en Magdalena. Muchos ocurrieron dentro de viviendas, fortaleciendo las sospechas sobre problemas relacionados con el agua utilizada diariamente por numerosas familias.

La crisis del agua abrió otro negocio

La escasez permanente terminó creando un escenario perfecto para la informalidad.Con barrios enteros afectados por cortes constantes, miles de personas comenzaron a depender de recipientes, pimpinas y puntos de abastecimiento improvisados para poder cocinar, bañarse o simplemente tener agua dentro de sus casas.

En medio de esa necesidad aparecieron negocios que vieron una oportunidad económica en la desesperación de la gente.

Las autoridades ahora intentan contener un problema que pudo haber crecido silenciosamente durante años. Por eso hicieron un llamado urgente a quienes comercializan agua para que regularicen permisos y cumplan las exigencias sanitarias establecidas por la ley.

Un riesgo de salud pública

Desde el Dadsa insistieron en que manipular agua sin controles adecuados representa un riesgo grave para la salud pública.

La advertencia es contundente: detrás de cada recipiente vendido ilegalmente pudo existir un foco de enfermedades moviéndose de casa en casa por distintos sectores de Santa Marta.

Por eso los operativos seguirán intensificándose en diferentes zonas de la ciudad.

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La preocupación de fondo es enorme. Porque la crisis del agua en Santa Marta ya no solamente estaría afectando la calidad de vida de la gente. También pudo haber puesto en circulación enfermedades capaces de enfermar a cientos de familias que, en medio de la necesidad, confiaron en agua que jamás debió llegar a sus mesas.


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