
El drama humano que tiene en crisis la vía Ciénaga – Barranquilla: seis bloqueos en mayo por falta de agua
La desesperación por la falta de agua potable convirtió la vía entre Barranquilla y Santa Marta en un escenario permanente de protestas. Solo en los primeros siete días de mayo ya se registran seis cierres, mientras cientos de familias sobreviven sin bañarse y usando agua del mar para actividades básicas.
La Troncal del Caribe dejó de ser solamente una carretera nacional. En las últimas semanas se transformó en el punto donde estalla la rabia de un pueblo cansado de vivir sin agua.
Cada bloqueo es la misma escena repetida bajo un calor sofocante: llantas atravesadas sobre el asfalto, filas interminables de tractocamiones detenidos, pasajeros atrapados durante horas y comunidades enteras gritando que ya no soportan seguir abriendo las llaves y encontrarlas secas.
Detrás de cada cierre hay una crisis humana que viene creciendo silenciosamente en Pueblo Viejo y sus corregimientos, donde miles de habitantes completan más de 15 días sin acceso regular al agua potable.
La situación ya escaló a niveles alarmantes. De acuerdo con reportes entregados por la concesión Ruta Magdalena Sierra Mar, en lo corrido de este año se han registrado 20 bloqueos sobre la vía Ciénaga – Barranquilla relacionados con problemas de servicios públicos.
La cifra preocupa todavía más cuando se revisa lo ocurrido en mayo. En apenas siete días ya se contabilizan seis cierres viales, muchos de ellos durante una misma jornada. El pasado 5 de mayo, por ejemplo, la carretera fue bloqueada varias veces entre el mediodía y las cinco de la tarde, paralizando completamente la movilidad entre Magdalena y Atlántico.

El municipio donde la gente ya usa agua de mar
Mientras los vehículos permanecen inmóviles sobre la carretera, en las casas de Pueblo Viejo la realidad es todavía más dura.
Hay familias que aseguran pasar días enteros sin bañarse. Otras utilizan agua del mar para limpiar baños, trapear o lavar porque simplemente no tienen otra alternativa. El desespero crece especialmente entre madres con niños pequeños y adultos mayores afectados por las altas temperaturas.
“Esto ya no es vivir. Uno se despierta pensando dónde conseguir agua para cocinar o para echarse aunque sea un poquito encima”, cuenta una habitante del barrio Casa Loma mientras espera la llegada de un carrotanque.
El problema dejó de ser solamente sanitario. Ahora también afecta la movilidad, la economía y la logística de toda la región Caribe. Conductores de carga denuncian retrasos en entregas, pérdidas económicas y jornadas agotadoras atrapados sobre el pavimento bajo temperaturas extremas.
“Nos quedamos horas detenidos sin poder avanzar. Esto afecta mercancías, combustible y tiempos de entrega, pero también entendemos que la comunidad está desesperada”, dice un conductor de tractocamión que quedó atrapado en uno de los recientes bloqueos.
Un problema que se volvió costumbre
Líderes sociales y habitantes aseguran que la crisis de agua en Pueblo Viejo lleva años repitiéndose, pero advierten que esta vez la situación explotó porque el desabastecimiento fue total durante más de dos semanas.
La diputada del Magdalena Linda Cabarcas elevó una fuerte denuncia durante una sesión de la Asamblea Departamental y calificó la situación como un SOS humanitario.
“Es una situación que se repite incontables veces”, expresó la dirigente política, quien cuestionó que un municipio con más de 500 años todavía carezca de servicios públicos dignos.
Según explicó, el suministro depende de la cooperativa Servipueblo, encargada de comprar el recurso hídrico a operadores de la zona de Ciénaga. Problemas relacionados con pagos habrían provocado la suspensión del servicio.

Cabarcas también alertó sobre el impacto social que deja la emergencia: niños que van al colegio sin poder bañarse, familias incapaces de cocinar y comunidades enteras viviendo sin condiciones mínimas de higiene.
La Gobernación entra a contener la emergencia
Frente al crecimiento de las protestas y el caos sobre la Troncal del Caribe, la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, convocó una mesa técnica para analizar la situación y coordinar respuestas urgentes.
Desde la Secretaría del Interior del departamento, Nayara Vargas aseguró que la Gobernación asumió el liderazgo de la emergencia debido a que no existía un plan de contingencia claro para enfrentar el desabastecimiento.
Como medida inmediata, la administración departamental ordenó el envío de carrotanques y la distribución de 130 mil litros de agua potable entre Pueblo Viejo y Tasajera.
Sin embargo, para muchos habitantes las ayudas siguen siendo insuficientes frente a una emergencia que cada día genera más tensión social.
Una carretera atrapada entre la sed y la protesta
La Troncal del Caribe se convirtió en el termómetro de una crisis que amenaza con agravarse todavía más con la llegada del fenómeno de El Niño.
Desde la Gobernación advirtieron que la sequía proyectada para este año podría ser más fuerte que la de temporadas anteriores.
En Pueblo Viejo la advertencia se siente como una amenaza.
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Porque aquí la gente ya perdió la confianza en los anuncios y empezó a usar el bloqueo de la vía como la única forma de hacerse escuchar. Cada cierre paraliza la conectividad entre dos departamentos, golpea la economía regional y deja pérdidas millonarias, pero también expone una realidad incómoda: en pleno Caribe colombiano todavía hay comunidades enteras peleando por algo tan básico como poder abrir una llave y encontrar agua.
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