
El fuego devora al Tolima: más de 11.000 hectáreas arrasadas y comunidades luchan para salvar sus tierras
Los incendios forestales completan más de ocho días golpeando diferentes municipios del departamento. San Luis, Valle de San Juan, Payandé, Ortega y Guamo están entre las zonas afectadas, mientras las comunidades enfrentan jornadas agotadoras intentando frenar las llamas y proteger animales, cultivos y viviendas.
El Tolima lleva más de ocho días ardiendo y el balance ya golpea con fuerza: más de 11.000 hectáreas han resultado afectadas por incendios que avanzan sobre zonas rurales y mantienen a numerosas comunidades en una lucha diaria para evitar que el fuego termine llevándose lo poco que todavía permanece en pie.
La emergencia se extiende por municipios como San Luis, Valle de San Juan, Ortega y Guamo, además del corregimiento de Payandé y otros sectores del departamento. En algunos lugares, las llamas han transformado por completo el paisaje y obligado a campesinos y habitantes a permanecer atentos durante largas jornadas para proteger sus propiedades y animales.
Buena parte del Tolima permanece en alerta roja ante los diferentes focos que requieren atención y las condiciones que favorecen la propagación de los incendios.
Más de 11.000 hectáreas golpeadas por las llamas
La dimensión de la emergencia se refleja en la extensión de territorio afectado. Más de 11.000 hectáreas han sufrido los efectos del fuego, mientras organismos de emergencia y comunidades trabajan para contener los distintos puntos activos.
El terreno y las condiciones ambientales dificultan las labores. Para quienes viven en las zonas rurales, la preocupación aumenta cada vez que las llamas se acercan a potreros, cultivos o viviendas.
En medio de la emergencia, muchos habitantes se han sumado directamente a las labores para intentar controlar el avance del fuego. Las jornadas se prolongan durante el día y la noche, especialmente en sectores donde existen animales y propiedades expuestas.
Campesinos intentan salvar sus animales y sus tierras
El impacto va mucho más allá de las hectáreas quemadas. En estas zonas viven familias cuya economía depende de la tierra y del ganado, por lo que cada incendio representa también el riesgo de perder años de trabajo en cuestión de horas.
Una de las mayores preocupaciones está precisamente en los animales. Las comunidades buscan mantenerlos alejados de las zonas alcanzadas por el fuego y garantizarles alimentación mientras continúa la emergencia.
A medida que pasan los días, el desgaste también aumenta. Combatir las llamas durante más de una semana exige recursos, personal y herramientas suficientes, especialmente cuando existen varios puntos que necesitan atención simultánea.
Piden herramientas para seguir enfrentando el fuego
Desde las comunidades afectadas comenzaron a solicitar ayuda para continuar las labores. Entre los elementos requeridos se encuentran electrobombas, fumigadores, linternas, radios de comunicación, guantes de carnaza y gafas de protección.
También necesitan alimentos para el ganado, debido a que las llamas han alcanzado terrenos utilizados para el sostenimiento de los animales y han complicado las condiciones de numerosas familias campesinas.
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Mientras continúa la atención de los incendios, el Tolima enfrenta una emergencia que todavía está lejos de quedar atrás. Más de 11.000 hectáreas afectadas dejan una dimensión dolorosa de lo ocurrido, pero el temor permanece concentrado en lo que todavía puede quemarse si las llamas siguen avanzando.
Después de más de ocho días, para cientos de habitantes la prioridad sigue siendo la misma: contener el fuego antes de que alcance sus casas, salvar los animales y defender las tierras de las que depende su sustento.
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