Ejército se toma Puebloviejo: gobernadora y alcalde entregan sede para la nueva base militar


Un pelotón de 30 soldados llegó al municipio para intentar recuperar el control de una zona golpeada por amenazas, extorsiones, asesinatos y el avance de estructuras armadas que se disputan la Ciénaga Grande. Pescadores denuncian que salen a trabajar con temor de morir o ser obligados a mover droga.

La masacre dejó una escena imposible de borrar en Puebloviejo. Una mujer perdió a su esposo, a sus dos hijos y a dos familiares más en un mismo ataque armado ejecutado por seis hombres que irrumpieron sembrando terror. Cinco muertos y dos heridos bastaron para que el Estado acelerara una decisión que llevaba semanas discutiéndose en consejos de seguridad: instalar una base temporal del Ejército en pleno municipio.

Desde este jueves, un pelotón de 30 soldados del Batallón Córdoba comenzó a desplegarse en el casco urbano y los corregimientos de esta población del norte del Magdalena, una zona donde el miedo se percibe en el ambiente. La misión será intentar recuperar el control territorial y devolverle algo de tranquilidad a comunidades atrapadas entre amenazas, extorsiones y la disputa criminal por las aguas de la Ciénaga Grande de Santa Marta.

Va a darle tranquilidad a todas las personas de Puebloviejo. Va a ser realmente un alivio que nuestro Ejército esté de manera permanente aquí en esta base transitoria”, aseguró la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, durante la inspección del inmueble donde operará la tropa.

La guerra silenciosa por la Ciénaga

Detrás de la instalación militar hay una pelea mucho más profunda. La Ciénaga Grande se convirtió en un corredor estratégico para estructuras armadas ilegales que buscan controlar entradas, salidas y rutas acuáticas utilizadas para mover cargamentos de droga.

Las autoridades reconocen que el territorio está siendo disputado por el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra, dos organizaciones que han aumentado su presión sobre pescadores y habitantes de la zona.

Los pescadores conocen cada caño, cada entrada y cada salida de la Ciénaga. Por eso se volvieron objetivo de intimidaciones. Según denuncias conocidas por las autoridades, hombres armados los amenazan para obligarlos a usar sus embarcaciones en operaciones ilegales. Quienes se niegan terminan expuestos a robos, ataques o asesinatos.

“Los pescadores salen a ejercer sus faenas con miedo, con nervios, pensando que estos grupos delincuenciales pueden quitarles sus bienes o hacerles daño”, reconoció el alcalde de Puebloviejo, Brandon Márquez.

Ese temor se siente incluso antes del amanecer. En varios corregimientos hay familias enteras que dependen de la pesca para sobrevivir, pero salir a trabajar implica navegar en aguas donde los grupos ilegales imponen órdenes y vigilan movimientos.

La llegada del Ejército busca precisamente romper ese dominio.

Soldados en tierra y lanchas en el agua

La estrategia de seguridad diseñada por la Gobernación del Magdalena y el Ejército va más allá de instalar uniformados en las calles.

Por primera vez habrá vigilancia militar náutica permanente en la Ciénaga Grande. Dos lanchas rápidas comenzarán a patrullar el complejo lagunar para controlar movimientos sospechosos y proteger a pescadores. La gobernadora confirmó que el departamento entregó los motores y la logística necesaria para ponerlas en funcionamiento.

“Hoy la noticia del Magdalena es que le seguimos invirtiendo y apostando a la seguridad de nuestro departamento”, afirmó Guerra.

El comandante de la Segunda Brigada del Ejército, coronel Gustavo Díaz Delgado, explicó que la misión central será ejercer “seguridad y control” en una zona considerada compleja por la presencia de actores armados.

La operación también incluirá controles sobre la Troncal del Caribe, una carretera históricamente golpeada por robos, saqueos y bloqueos permanentes.

La Troncal del Caribe: otra batalla abierta

El despliegue militar tendrá presencia fija sobre la vía que conecta a Santa Marta con Barranquilla. Allí los soldados realizarán requisas, acompañamiento a viajeros y operativos conjuntos con la Policía para frenar atracos y los llamados “peajes humanos”, cobros ilegales que delincuentes exigen a conductores para dejarlos pasar.

Las denuncias de transportadores y pasajeros sobre asaltos constantes terminaron convirtiendo este corredor en uno de los puntos más sensibles del Caribe colombiano.

A eso se suman los bloqueos frecuentes por protestas sociales, una situación que paraliza la movilidad y golpea la economía regional. Puebloviejo es uno de los municipios donde más veces se han cerrado las vías por reclamos relacionados con agua potable, pobreza y abandono estatal.

El alcalde Brandon Márquez admite que la solución definitiva va más allá de los operativos militares.

“La solución de fondo es atender las necesidades básicas de la población. En eso venimos trabajando”, sostuvo el mandatario.

Una base para evitar otra tragedia

Aunque las autoridades destacan la captura de cinco presuntos responsables de la masacre, en Puebloviejo todavía persiste la sensación de que el crimen organizado avanzó demasiado rápido mientras la presencia estatal era insuficiente.

“Una de las falencias que venimos padeciendo es la falta de presencia de la fuerza pública. Ahora con estos militares la seguridad tiene que mejorar”, afirmó el alcalde.

El Ejército insiste en que esta base será transitoria y tendrá rotación constante de tropas, pero en las calles muchos habitantes esperan que esta vez la reacción del Estado sí logre contener el terror.

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Porque en Puebloviejo la violencia dejó de sentirse lejana desde aquella noche en que una misma familia fue prácticamente exterminada a tiros. Desde entonces, cada motor de lancha que se escucha en la oscuridad y cada motocicleta que entra al pueblo después de las nueve de la noche vuelve a encender el mismo miedo.


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