
Cuatrillizos idénticos nacen en tan solo seis minutos en un acontecimiento médico sin precedentes
Kettis María Tapia, de 38 años, dio a luz en Medellín a Mariano, Maximiliano, Emiliano y Tiago. Los hermanos, formados a partir de un mismo óvulo fecundado, permanecen estables y bajo cuidado médico tras una gestación que exigió seguimiento especializado.
El riesgo era para cinco: una madre y los cuatro bebés que llevaba en su vientre. Por eso, antes del nacimiento, Kettis María Tapia y su pareja, Jonatan Zapa, tuvieron que dejar su hogar en Caucasia y trasladarse a Medellín. Necesitaban atención especializada para afrontar un parto tan excepcional como complejo, en el que cada decisión debía considerar la salud de todos.
La espera terminó el miércoles 21 de octubre en la Clínica del Prado. Tras una gestación de 34 semanas, nacieron Mariano, Maximiliano, Emiliano y Tiago, cuatro hermanos idénticos cuyo nacimiento se completó en apenas seis minutos. La madre evoluciona favorablemente y los pequeños permanecen estables, bajo vigilancia médica.
La singularidad del caso va más allá de recibir a cuatro hijos en una misma jornada. Los bebés se originaron a partir de un solo óvulo fecundado que se dividió hasta formar cuatro embriones, una condición que convierte este nacimiento en un acontecimiento extraordinario.
De Caucasia a Medellín para preparar el parto
El pasado 4 de octubre, la pareja salió de Caucasia, en el Bajo Cauca antioqueño, para instalarse en Medellín. El propósito era recibir seguimiento especializado y preparar la atención que requerirían tanto Kettis como sus cuatro hijos al momento del nacimiento.
El traslado implicó apartarse de su entorno cotidiano durante la última etapa del embarazo. La prioridad era estar cerca del equipo médico y contar con una ruta de atención definida para una gestación que exigía mayores cuidados por el número de bebés.
Durante esas semanas, el seguimiento permitió organizar el procedimiento y prever la atención de los recién nacidos. La expectativa familiar estaba ligada a una preocupación concreta: que la madre y los cuatro hermanos superaran el parto en condiciones estables.
Seis minutos para recibir a cuatro hermanos
Cerca del mediodía del miércoles comenzó la atención del parto. En el quirófano, los nacimientos se sucedieron de manera continua, con intervalos aproximados de un minuto y medio, hasta completar la llegada de los cuatro niños en un lapso de seis minutos.
Mariano nació primero y quedó registrado como el mayor de los hermanos. Después llegaron Maximiliano y Emiliano. Tiago fue el último en nacer y cerró la secuencia de un procedimiento que exigió coordinación para atender a la madre y revisar a cada bebé.
Hacia las cuatro de la tarde habían concluido el proceso clínico general y las revisiones posteriores al nacimiento. El resultado inicial fue favorable: Kettis comenzó su recuperación y sus hijos quedaron bajo cuidado médico.
Un mismo origen, cuatro vidas
Los pequeños son cuatrillizos monocigóticos. Esto significa que proceden de un único óvulo fecundado por un espermatozoide, que posteriormente se dividió para dar origen a cuatro embriones. Por esa razón, comparten prácticamente el mismo material genético y son idénticos.
Esa particularidad distingue el caso de otros embarazos de cuatrillizos, en los que los bebés pueden provenir de distintos óvulos fecundados. En esta familia, los cuatro hermanos tienen un mismo origen biológico, una circunstancia excepcional que se suma a la complejidad de llevar adelante una gestación múltiple.
Para Kettis y Jonatan, la noticia más importante está ahora en la evolución de sus hijos. Los cuatro permanecen estables y vigilados por el personal de salud, mientras su madre se recupera de la intervención. Después del traslado, los controles y la incertidumbre del parto, la familia concentra su atención en el siguiente paso: que los cinco continúen evolucionando favorablemente y puedan regresar a casa.
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