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El peligroso capo alias ‘Pichi’ ingresó cirujanos plásticos a la cárcel para transformar su rostro y verse más ‘malo’


El reconocido jefe criminal logró transformar su rostro dentro de la cárcel mediante procedimientos estéticos no autorizados que solicitó para proyectar una apariencia más amenazante, luego de que se permitiera el ingreso de cirujanos plásticos bajo la fachada de valoraciones médicas ordinarias.

Óscar Camargo Ríos, alias ‘Pichi’, logró cambiar su apariencia física dentro del centro carcelario donde permanece recluido tras pedir de manera directa una transformación en su rostro para verse más “malo”.

El capo, conocido por su historial delictivo en Bucaramanga y quien cumple una pena de 52 años de prisión en la cárcel de máxima seguridad de La Dorada, Caldas, habría acudido a servicios de cirugía estética en el penal para adoptar los rasgos de un “mafioso italiano”, abriendo un serio debate sobre las actuaciones del personal a cargo de su custodia.

La modificación de su aspecto se logró entre mayo y junio mediante el ingreso de cirujanos plásticos y personal médico a la prisión.

El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) permitió el paso de los especialistas amparado en supuestas revisiones dermatológicas.

No obstante, el propósito real de las visitas fue cumplir la solicitud del detenido, realizándole arreglos en la cara que incluyeron la colocación de barba y el aumento de grosor en sus cejas para alterar por completo sus facciones.

Este hecho genera fuertes cuestionamientos sobre los controles de reclusión, los permisos otorgados y la justificación real de los procedimientos médicos autorizados dentro de los establecimientos de alta seguridad.

Tras la revelación del caso, se espera que las autoridades competentes entreguen explicaciones para aclarar cómo se tramitaron los ingresos del equipo de salud y si existieron faltas o irregularidades por parte de los funcionarios responsables.

Camargo Ríos fue condenado por el Tribunal Superior de Bucaramanga por delitos de homicidio agravado, desaparición forzada, tráfico de estupefacientes, porte ilegal de armas y concierto para delinquir, al ser identificado como presunto líder de la banda ‘Los San Rafa’ en disputas por el control del microtráfico.

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En su historial figura además una fuga en octubre de 2024 cuando se encontraba en prisión domiciliaria en Medellín, de la cual fue recapturado en diciembre de ese año en Copacabana, Antioquia.

Esta nueva controversia sobre el cambio en su imagen física vuelve a poner bajo la lupa los mecanismos de vigilancia aplicados a los reclusos de alta peligrosidad en el país.


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