
¿Cómo es un atraco en movimiento?”: Naylea Barros rechaza versión de la Policía sobre ataque a tiros en Santa Marta
La periodista y líder política cuestionó las declaraciones entregadas después de un consejo de seguridad, en el que la Policía planteó como hipótesis un posible intento de atraco y señaló que, según el análisis balístico, los impactos contra su vehículo habrían sido producidos con un arma traumática. Naylea exige reserva y una investigación rigurosa para determinar quién la atacó y por qué.
A la líder política Naylea Barros no le gustó la explicación que comenzó a tomar fuerza alrededor del ataque que sufrió mientras conducía su vehículo por Santa Marta. Después de que la Policía planteara públicamente la hipótesis de un posible atraco y revelara que los impactos habrían sido ocasionados con un arma traumática, la mujer respondió con dureza y pidió que el caso se investigue antes de intentar explicar públicamente qué ocurrió.
“¿Quieren minimizar, para después justificar la impunidad?”, cuestionó Naylea Barros, quien sostiene que la dinámica de lo sucedido el pasado 24 de agosto difícilmente encaja, según su versión, con un intento de hurto.
La controversia surgió después de un consejo de seguridad en el que el comandante de la Policía se refirió a los avances de la investigación. Según lo manifestado por la institución, el análisis balístico apunta a que el arma utilizada habría sido traumática y entre las hipótesis que se estudian aparece la posibilidad de un atraco.
Naylea rechaza esa interpretación y pide que sean las pruebas y el avance de la investigación los que permitan establecer el móvil.
“Primero me dispararon, nadie intentó robarme”
Para sustentar sus cuestionamientos, la comunicadora social reconstruyó públicamente lo sucedido aquella noche. Aseguró que conducía su vehículo particular por Santa Marta después de haber dejado a sus padres y aclaró que el automóvil, contrario a versiones que han circulado, no es blindado.
Según su relato, mientras se encontraba en movimiento recibió tres impactos en el vidrio trasero izquierdo, precisamente detrás del asiento donde minutos antes había estado uno de sus acompañantes.
“Sin pronunciar una sola palabra, me dispararon”, afirmó.
Naylea asegura que nunca escuchó una exigencia para detenerse, entregar el teléfono celular o cualquier otra pertenencia. Tampoco observó que los responsables intentaran obligarla a bajar del vehículo. Lo que recuerda después de los impactos es una motocicleta alejándose del lugar.
Ese punto es precisamente el que utiliza para controvertir la hipótesis del posible hurto.
“¿Cómo es un atraco en movimiento? ¿Cómo es que primero te pegan tres tiros y después resulta que era un robo? ¿Qué iban a llevarse de un carro que no se detuvo, de una conductora que no bajó el vidrio y de un interior que no tenía objetos de valor a la vista?”, preguntó.
El arma traumática también genera controversia
Otro elemento que provocó la reacción de Naylea Barros fue la información relacionada con el arma utilizada. De acuerdo con lo expuesto por la Policía tras el análisis correspondiente, los impactos habrían sido ocasionados con un arma traumática y no con un arma de fuego convencional.
Para la víctima, establecer técnicamente el tipo de arma constituye una pieza de la investigación, pero considera que ese resultado no debería utilizarse para restarle gravedad a lo sucedido.
Su principal preocupación, aseguró, sigue siendo determinar quién disparó contra su vehículo y cuál fue la motivación.
“Yo sí quiero saber quién me atacó. Por qué lo quieren presentar como un intento de hurto que no encaja ni con la dinámica de los hechos ni con lo que ocurrió esa noche”, manifestó.
Pide silencio mientras avanza la investigación
Barros también dirigió un llamado directo al comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta. Le pidió abstenerse de divulgar hipótesis y detalles de un proceso que todavía se encuentra en desarrollo.
“Solicitamos que las investigaciones se adelanten con celeridad y rigor, no con show mediático”, expresó.
A juicio de la mujer, divulgar elementos parciales podría terminar condicionando la discusión pública alrededor del caso antes de que las autoridades hayan determinado exactamente qué sucedió.
Además, asegura sentirse expuesta a cuestionamientos y ataques públicos derivados de las diferentes interpretaciones que han surgido después del episodio.
“Sus declaraciones pueden obstruir la investigación, además que se siguen cometiendo acciones que me exponen al ataque mediático y violencia política”, señaló.
Una investigación que todavía debe responder la pregunta principal
Por ahora existen una investigación abierta, un peritaje que, según la Policía, apunta al uso de un arma traumática y varias hipótesis alrededor del móvil. Será el proceso investigativo el encargado de establecer si se trató de un intento de atraco, como se contempla entre las posibilidades, o si detrás del ataque existió una motivación diferente.
La líder insiste en que la discusión sobre el tipo de arma no puede desplazar la pregunta que considera fundamental: quién disparó tres veces contra el vehículo que conducía y por qué lo hizo.
“No voy a aceptar que se rebaje lo que viví para que después nadie responda y mantener tranquilas y contentas a algunas personas de esta ciudad”, afirmó.
Su exigencia es que las autoridades mantengan la reserva, profundicen en las pruebas y lleguen hasta los responsables. Porque más allá de la discusión sobre si los proyectiles provinieron de un arma traumática o de fuego, existe un hecho que permanece bajo investigación: alguien disparó contra el vehículo en el que se movilizaba y todavía falta establecer quién lo hizo y cuál era su propósito.
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