El supuesto suicidio era mentira: capturan a funcionaria del CTI por la muerte de su esposo en Barranquilla


Durante cinco meses, la muerte de Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo estuvo rodeada por una primera versión que apuntaba a un suicidio. Sin embargo, cuatro impactos de bala, los resultados forenses y otros elementos recopilados por los investigadores hicieron cambiar el rumbo del caso. Ahora, su esposa, Chirley Mildred Hernández Rojas, funcionaria del CTI de la Fiscalía, fue capturada como presunta responsable del crimen.

Lo que durante cinco meses fue presentado inicialmente como un supuesto suicidio terminó convertido en una investigación por homicidio y con la esposa de la víctima capturada. La muerte de Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo, funcionario del Tribunal Superior de Barranquilla, dio un giro estremecedor después de que los investigadores encontraran elementos que, según la Fiscalía, contradicen la primera versión de lo ocurrido dentro de su apartamento.

La principal señal estaba en el propio cuerpo de la víctima. Avendaño Carrillo habría recibido cuatro impactos de bala en distintas partes: estómago, cabeza, pectoral y antebrazo. Los resultados de Medicina Legal y las demás evidencias recopiladas llevaron a los investigadores a apartarse de la hipótesis inicial y concentrar sus sospechas en una persona de su entorno más cercano: su propia esposa.

Cinco meses después de aquella noche, Chirley Mildred Hernández Rojas, quien además se desempeña como funcionaria del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, de la Fiscalía, fue capturada por orden judicial y ahora deberá enfrentar a la misma justicia para la que trabaja.

Una muerte que inicialmente fue presentada como suicidio

Todo ocurrió el 21 de marzo de 2026 en un conjunto residencial del barrio Boston, cerca de la Catedral María Reina, en Barranquilla.

Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo tenía 52 años y trabajaba como citador de la Sala Penal de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Barranquilla. De acuerdo con la reconstrucción conocida del caso, aquella noche regresó a su vivienda aproximadamente a las 9:00 p. m. Una hora después estaba muerto.

Las primeras informaciones entregadas sobre lo sucedido dentro del apartamento hicieron que las autoridades contemplaran la posibilidad de un suicidio. Sin embargo, a medida que comenzaron las verificaciones, aparecieron interrogantes que obligaron a mirar con mayor detenimiento la escena y las circunstancias de la muerte.

La investigación quedó en manos de la Sijín de la Policía Metropolitana de Barranquilla, bajo coordinación de la Fiscalía. Lo que inicialmente parecía tener una explicación comenzó a complicarse con cada elemento incorporado al expediente.

Cuatro disparos cambiaron el rumbo de la investigación

Uno de los puntos determinantes habría surgido de los análisis forenses. Según la información conocida del proceso, el cuerpo de Avendaño Carrillo presentaba cuatro heridas ocasionadas por proyectiles de arma de fuego.

Los disparos habrían impactado el estómago, la cabeza, el pectoral y uno de sus antebrazos. Esa circunstancia se convirtió en una pieza fundamental para que los investigadores profundizaran en la posibilidad de que alguien más hubiera intervenido en su muerte.

A los resultados de la necropsia se sumaron entrevistas, análisis de diferentes elementos recopilados durante las pesquisas y la reconstrucción de los momentos previos y posteriores al fallecimiento.

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La hipótesis del suicidio perdió fuerza. Para los investigadores, existían suficientes elementos para avanzar en otra dirección: Aldemar Avendaño habría sido asesinado.

El expediente pasó entonces de esclarecer una muerte aparentemente autoinfligida a establecer quién habría disparado, qué ocurrió realmente dentro del apartamento y cuál pudo ser el motivo detrás del crimen.

Las sospechas terminaron sobre su esposa

La investigación condujo finalmente hasta Chirley Mildred Hernández Rojas, esposa del funcionario judicial. El caso adquirió un componente aún más impactante por su profesión: la mujer trabaja como funcionaria del CTI de la Fiscalía, organismo encargado precisamente de apoyar investigaciones criminales.

Con base en los elementos reunidos durante cinco meses, la Fiscalía 23 Seccional de la Unidad de Vida solicitó ante un juez de control de garantías una orden de captura en su contra.

La solicitud fue autorizada y el operativo se cumplió durante la tarde del martes 25 de agosto.

Hernández Rojas fue interceptada cuando salía del conjunto residencial Catedral Plaza, en Barranquilla. Desde ese momento quedó a disposición de las autoridades como presunta responsable de la muerte del hombre con quien compartía su vida.

Su captura representa, hasta ahora, el giro más fuerte dentro de un expediente que comenzó con una versión completamente distinta.

De funcionaria del CTI a enfrentar una imputación por homicidio

La Fiscalía tiene previsto presentar este miércoles 26 de agosto a Chirley Mildred Hernández Rojas ante un juez de control de garantías. En las audiencias preliminares, el ente investigador expondrá los elementos con los que pretende vincularla formalmente al caso.

La Fiscalía solicitará que sea imputada por los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico o porte de armas de fuego. Posteriormente se conocerá si el organismo investigador pide una medida de aseguramiento en su contra y qué decisión adopta el juez.

La captura, sin embargo, no equivale a una condena. Hernández Rojas conserva la presunción de inocencia y será durante el proceso penal donde la Fiscalía tendrá que demostrar su teoría del caso y la defensa podrá controvertir las pruebas presentadas.


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