Polémico convenio de Petro por casi $34.000 millones incluyó millonarios rubros para rituales indígenas


El acuerdo fue firmado por Prosperidad Social en noviembre de 2025 con la Asociación de Cabildos y Autoridades Indígenas del Nudo de los Pastos, Shaquiñán. Aunque los $33.986 millones correspondían a un programa integral y no exclusivamente a rituales, dentro de la contrapartida de la organización aparecen millonarios rubros para ceremonias, frutas, verduras, sahumerios, plantas medicinales y flores.

Un convenio por casi $34.000 millones firmado durante el Gobierno de Gustavo Petro quedó bajo la lupa por algunos de los gastos incluidos en su presupuesto. Entre cientos de millones de pesos aparecen ceremonias de armonización, sahumerios, plantas medicinales, frutas, verduras y flores para elaborar mándalas, conceptos que ahora abren interrogantes sobre la forma en que se estructuró el acuerdo.

El contrato fue suscrito el 7 de noviembre de 2025 entre el Departamento para la Prosperidad Social (DPS) y la Asociación de Cabildos y Autoridades Indígenas del Nudo de los Pastos, Shaquiñán, dentro del programa de Atención Integral con Enfoque Diferencial (IRACA).

Sin embargo, existe una precisión fundamental: los $33.986 millones del convenio completo no fueron destinados a rituales indígenas. Los gastos que han despertado cuestionamientos aparecen específicamente dentro de los $336.497.835 correspondientes a la contrapartida asumida por la organización indígena.

$90 millones para “ceremonias de armonización”

Los documentos conocidos detallan cómo serían distribuidos esos $336,4 millones. Uno de los conceptos establece $90 millones para la realización de “ceremonias de armonización”.

A ese monto se suman otros $108.901.333 destinados a los insumos requeridos para el desarrollo de los rituales y actividades culturales.

La relación incluye frutas y verduras propias de cada territorio, sahumerios, plantas medicinales y flores. Estas últimas serían utilizadas para la elaboración de mándalas durante los encuentros contemplados dentro del programa.

Solo entre las ceremonias y los elementos destinados a su realización aparecen cerca de $199 millones dentro de la contrapartida.

Sabedores y Guardia Indígena, dentro de las cuentas

El presupuesto incluye además $76.497.835 para el acompañamiento de sabedores y miembros de la Guardia Indígena durante procesos productivos.

Otros $61 millones fueron contemplados para los espacios en los que se desarrollarían las diferentes actividades culturales previstas.

La suma de estos conceptos completa los $336.497.835 comprometidos como contrapartida por Shaquiñán, una cifra equivalente aproximadamente al 1 % del valor global del convenio.

El convenio completo era por casi $34.000 millones

El monto total es precisamente uno de los puntos que más puede generar confusión alrededor del caso. El acuerdo ascendió a $33.986 millones, pero esa cifra correspondía al desarrollo integral del programa IRACA y contemplaba diferentes componentes de atención con enfoque diferencial.

Por esa razón, sería incorrecto señalar que el Gobierno Petro destinó casi $34.000 millones a ceremonias ancestrales, sahumerios o flores.

La controversia se concentra en los conceptos incluidos dentro de la contrapartida de la organización indígena y en los montos asignados a cada uno de ellos.

Para los pueblos indígenas, las ceremonias de armonización, la participación de sabedores y el uso de plantas y otros elementos tradicionales hacen parte de prácticas culturales propias. El debate surge frente a los montos presupuestados y a la necesidad de que su destinación y ejecución puedan ser verificadas.

El convenio fue firmado en noviembre de 2025 y ahora sus documentos permiten conocer con mayor detalle cómo se distribuyeron los recursos y qué obligaciones correspondían a cada una de las partes.

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Las cifras están consignadas: $33.986 millones en el valor global del acuerdo y $336,4 millones como contrapartida de Shaquiñán. Dentro de esta última aparecen $90 millones para ceremonias de armonización y más de $108 millones para los elementos utilizados en esas actividades.

El asunto deja así una discusión que va más allá de sahumerios, flores o mándalas: cómo se justificaron esos valores, cómo fueron ejecutados y qué controles existieron sobre cada peso comprometido dentro de un convenio que, en su totalidad, rozó los $34.000 millones.


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