El terremoto le quitó su casa y días después murió su mamá: la sepultó el mismo día que cumplió 18 años


Perdió su vivienda durante el terremoto que golpeó al Chocó y seis días después murió su madre. El día que llegó a la mayoría de edad tuvo que sepultarla y asumir el cuidado de sus cuatro hermanos, de 9, 10, 13 y 15 años.

Heidy Rentería cumplió 18 años de la manera más cruel. Ese día no hubo celebración ni regalos. Tuvo que acompañar hasta el cementerio el cuerpo de su madre y regresar para enfrentar una realidad que difícilmente podía esperar a una joven que apenas comenzaba su mayoría de edad: quedarse al frente de cuatro hermanos menores, sin una casa donde vivir y con pocas posibilidades económicas para sostenerlos.

Todo ocurrió en cuestión de días. El terremoto que sacudió al Chocó el pasado 10 de agosto destruyó completamente la vivienda donde permanecía la familia. El sismo les arrebató el techo y buena parte de sus pertenencias, pero el golpe más doloroso todavía estaba por llegar.

El terremoto los dejó con lo puesto

Heidy vivía junto a sus hermanos, de 9, 10, 13 y 15 años. Cuando la tierra comenzó a moverse, la estructura de su vivienda terminó cediendo y la familia quedó prácticamente en la calle.

De un momento a otro perdieron el lugar donde dormían, cocinaban y guardaban sus pertenencias. La emergencia los obligó a buscar dónde refugiarse mientras intentaban entender cómo comenzar nuevamente después de perderlo casi todo.

La prioridad durante aquellas primeras horas fue permanecer juntos. Sin embargo, mientras enfrentaban las consecuencias del terremoto, otra preocupación mantenía a los hermanos en permanente angustia: su madre se encontraba hospitalizada en delicado estado de salud.

Estaba internada en la Unidad de Cuidado Intensivo del Hospital San Francisco de Asís. Su condición era grave y, seis días después del terremoto, llegó la noticia que terminó de derrumbar a la familia.

Su madre había muerto.

El día de sus 18 años tuvo que enterrar a su mamá

Para Heidy, el golpe tuvo una coincidencia especialmente dolorosa. El entierro de su madre se realizó precisamente el día en que cumplió 18 años.

La fecha que normalmente representa el comienzo de una nueva etapa terminó convertida en una despedida. En cuestión de horas pasó de ser una adolescente que dependía de su mamá a convertirse en la hermana mayor sobre quien recaía buena parte de la responsabilidad de mantener unida a la familia.

Después del sepelio estaban esperándola sus cuatro hermanos.

La tragedia tampoco les concedió tiempo para procesar el duelo. Había que pensar dónde dormir, qué comer y cómo proteger a los menores mientras encontraban una solución para reconstruir la vivienda destruida por el terremoto.

Con apenas 18 años, Heidy terminó asumiendo en la práctica responsabilidades que hasta entonces correspondían a su madre.

Cinco hermanos y un refugio que se moja cuando llueve

Actualmente, los cinco permanecen en un espacio provisional que está lejos de ofrecer las condiciones necesarias para una familia que acaba de perderlo todo.

Las lluvias que caen sobre la zona han convertido las noches en otra dificultad. Cuando el agua comienza a entrar, los hermanos deben despertarse y mover las camas para intentar protegerse y evitar que se mojen las pocas pertenencias que consiguieron conservar.

“La hemos pasado muy mal, primero por la pérdida de mi madre, que estaba muy mal, y por lo de la casa que se nos cayó. Todos estos días ha estado lloviendo, nos mojamos y nos toca correr las camas”, relató Heidy.

La escena se repite cada vez que llueve. Sin una vivienda adecuada, descansar depende de encontrar un rincón donde el agua tarde más en llegar.

A la pérdida material se suma ahora una preocupación mayor: cómo garantizar que cuatro menores puedan continuar sus vidas después de quedar sin su mamá y sin la vivienda que los protegía.

A los 18 años busca trabajo para mantener a sus hermanos

Heidy sabe que las responsabilidades comenzaron a acumularse demasiado rápido. Necesita conseguir ingresos para atender los gastos básicos de sus hermanos, pero también quiere continuar estudiando y construir una posibilidad de futuro que le permita sacar adelante a la familia.

Su prioridad inmediata es conseguir ayuda para levantar nuevamente una vivienda segura. Después vendrá el desafío de encontrar un empleo que le permita responder por alimentación, servicios, educación y las demás necesidades de cuatro menores que ahora dependen en buena medida de ella.

Pero conseguir trabajo también plantea otra dificultad: Heidy deberá encontrar la manera de generar ingresos mientras acompaña y cuida a sus hermanos.

La joven tampoco quiere abandonar sus estudios. Entiende que continuar su formación puede convertirse en una herramienta para cambiar las condiciones en las que hoy vive su familia, aunque la emergencia haya puesto esa posibilidad mucho más lejos.

Una tragedia que continuó después del terremoto

Para miles de familias afectadas, un terremoto no termina cuando deja de temblar. Después vienen las viviendas destruidas, la búsqueda de refugio, la pérdida de ingresos y la incertidumbre de comenzar nuevamente.

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En la familia Rentería, además, llegó la muerte.

En apenas seis días, Heidy perdió la casa donde vivía y luego a su madre. Cuando finalmente cumplió 18 años, la mayoría de edad llegó acompañada de un entierro y cuatro hermanos que necesitaban que alguien se hiciera cargo.

Ahora pide una oportunidad para reconstruir lo que el terremoto destruyó: primero un techo donde sus hermanos puedan dormir sin tener que levantarse de madrugada a escapar del agua, después un trabajo para sostenerlos y, si las circunstancias se lo permiten, la posibilidad de continuar estudiando.


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