Ana María sobrevivió, pero perdió a sus padres y a sus dos hermanas en el terremoto: “no vamos a dejarte sola”


La familia Saavedra confirmó el hallazgo sin vida de Isabella después de cuatro días de búsqueda entre los escombros del terremoto en Cali. En medio de una tragedia que también les arrebató a los padres de las trillizas y a Sofía, sus seres queridos aseguran que ahora permanecerán unidos para acompañar la recuperación de Ana María, la única de las tres hermanas que sobrevivió.

“Hasta el último momento mantuvimos la esperanza de encontrarla con vida; hoy esa esperanza se convierte en un dolor imposible de explicar”. Con esas palabras, la familia Saavedra confirmó la noticia que durante cuatro días se negó a aceptar: Isabella había sido encontrada muerta.

Ya se conocía la tragedia que el terremoto había provocado en esta familia. Sus padres, Jairo Saavedra y Victoria Caicedo, murieron; Sofía, una de las trillizas, también perdió la vida, y su tío Diego figura entre las víctimas reportadas por sus allegados. Faltaba Isabella y alrededor de su búsqueda se había concentrado la última esperanza.

Ahora ya saben qué ocurrió con ella. La encontraron sin vida y para los Saavedra comienza otro momento igual de difícil: despedir a quienes murieron mientras acompañan a Ana María, la única trilliza sobreviviente.

“Un dolor imposible de explicar”

Diana March Espinosa, prima del padre de las trillizas y quien ha asumido la vocería de la familia, fue la encargada de expresar públicamente el dolor que dejó la confirmación de la muerte de Isabella.

Durante cuatro días sus familiares siguieron cada movimiento de los rescatistas. Sabían que las posibilidades disminuían con el paso de las horas, pero mientras Isabella permaneciera desaparecida existía una razón para continuar esperando.

“Hasta el último momento mantuvimos la esperanza de encontrarla con vida”, expresó Diana. La segunda parte de su mensaje terminó confirmando el golpe: “Hoy esa esperanza se convierte en un dolor imposible de explicar”.

El hallazgo cerró una búsqueda angustiante, pero abrió el duelo definitivo para una familia que perdió a varios de sus integrantes prácticamente al mismo tiempo.

La esperanza ahora tiene el nombre de Ana María

En medio de tantas muertes, Ana María sobrevivió. La joven permanece internada en la Clínica Imbanaco, donde recibe atención por las lesiones sufridas durante el terremoto, entre ellas una fractura de pelvis.

Ahora es ella quien concentra todas las fuerzas de sus seres queridos. La familia sabe que deberá atravesar una recuperación médica compleja, pero también entiende que después vendrá un proceso emocional todavía más difícil.

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Ana María perdió a sus padres, Jairo y Victoria, y a sus dos hermanas trillizas, Isabella y Sofía. La familia también confirmó la muerte de su tío Diego. En cuestión de minutos, el terremoto cambió por completo el entorno familiar que había conocido.

Por eso sus allegados han decidido rodearla y acompañarla durante todo lo que viene.

“No vamos a dejarte sola. Seguimos unidos por ti, por tu recuperación y por ayudarte a reconstruir tu vida”, expresaron.

La frase se convirtió en la promesa de una familia golpeada que ahora intenta mantenerse unida. Mientras afrontan los funerales y el duelo por quienes murieron, también deben estar pendientes de la evolución médica de Ana María.

Sus allegados aseguran que la recuperación requerirá tiempo y acompañamiento. Además de los procedimientos derivados de sus lesiones, consideran fundamental garantizarle atención psicológica para afrontar las pérdidas que dejó el terremoto.

Por esa razón mantienen activa una campaña de recaudación de recursos para ayudar con los gastos médicos y el proceso que deberá enfrentar la joven una vez pueda salir de la clínica.

Agradecimiento en medio del duelo

En su mensaje, los familiares también tuvieron palabras para quienes los acompañaron durante los cuatro días de búsqueda. Agradecieron a los rescatistas que trabajaron entre los escombros intentando encontrar a Isabella y a las personas que permanecieron pendientes de la familia.

También reconocieron los mensajes, las oraciones y las ayudas económicas recibidas desde diferentes lugares mientras esperaban noticias.

La familia Saavedra ya dejó de esperar que Isabella aparezca con vida. Ahora debe despedirla. Y mientras enfrenta ese dolor, todas las miradas están puestas en la cama de una clínica donde Ana María continúa recuperándose.


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