
Era venezolano y tenía 38 años: identifican al hombre asesinado con sevicia en Los Alcatraces
La víctima fue identificada oficialmente como Emilio Rincón Palmar, ciudadano venezolano de 38 años. Apareció con las manos atadas, los ojos cubiertos, señales de violencia y disparos en la cabeza a un costado de la vía Santa Marta–Ciénaga. La Policía investiga un posible ajuste de cuentas.
Emilio Rincón Palmar tenía 38 años. Su nombre dejó de ser una incógnita pocas horas después de que su cuerpo apareciera abandonado a un costado de la carretera Santa Marta–Ciénaga, en una escena que evidenciaba la violencia que sufrió antes de morir: estaba amarrado, tenía los ojos cubiertos, presentaba signos de agresión física y varios impactos de bala en la cabeza.
La Policía confirmó este viernes 14 de agosto que la víctima era de nacionalidad venezolana y que su identidad quedó plenamente establecida mediante el cotejo de sus huellas dactilares. Ahora la investigación intenta reconstruir las últimas horas de Rincón Palmar y establecer quiénes lo sometieron antes de ejecutarlo y abandonar su cadáver en el sector de Los Alcatraces.
Un documento dio la primera pista
Cuando las autoridades llegaron al lugar encontraron entre los elementos inspeccionados un documento de identidad a nombre de Emilio Rincón Palmar. Sin embargo, ese hallazgo por sí solo no fue suficiente para cerrar el proceso de identificación.
Expertos forenses tomaron las huellas dactilares del cadáver y realizaron el respectivo cotejo. El procedimiento permitió certificar oficialmente que se trataba del ciudadano venezolano de 38 años, cuya muerte es investigada como un homicidio.
El macabro hallazgo había sido reportado hacia las 6:40 de la mañana, cuando la Central de la Policía Metropolitana de Santa Marta recibió información sobre la presencia de una persona aparentemente muerta a un costado de la Troncal del Caribe.
Uniformados adscritos a la Estación de Policía La Paz fueron enviados hasta Los Alcatraces. Al llegar confirmaron que el hombre ya estaba muerto y encontraron una escena que desde el comienzo hizo pensar que detrás del crimen hubo sometimiento previo.
Atado, vendado y con disparos en la cabeza
Rincón Palmar estaba con las manos amarradas y tenía los ojos cubiertos con una tela. Durante la inspección también fueron observadas marcas de agresión física, mientras que los impactos de proyectil en la cabeza evidenciaban la forma en que finalmente fue asesinado.
Esas condiciones son ahora parte fundamental de la investigación. Los agentes buscan determinar cuánto tiempo estuvo retenido, dónde permaneció antes de morir y si fue torturado en otro sitio antes de ser llevado hasta el punto donde finalmente apareció su cuerpo.
Una de las preguntas principales es precisamente si Los Alcatraces fue el escenario de la ejecución o simplemente el lugar escogido por los responsables para abandonar el cadáver y escapar.
El equipo de Investigación Judicial y Criminalística adelantó la inspección técnica y comenzó la recolección de elementos materiales probatorios que puedan ayudar a reconstruir la ruta seguida por los homicidas.
El ajuste de cuentas, primera hipótesis
Por las características del crimen, la Policía maneja de manera preliminar un presunto ajuste de cuentas como primera hipótesis. Sin embargo, será el avance de las pesquisas el que permita establecer el verdadero móvil y determinar si Rincón Palmar tenía antecedentes, amenazas recientes o alguna situación que pueda estar relacionada con su asesinato.
Los investigadores también deberán establecer con quién estuvo la víctima durante sus últimas horas y revisar cualquier información que permita determinar cuándo desapareció o fue interceptada.
Por ahora, detrás de la escena encontrada al amanecer quedan varias preguntas abiertas. Emilio Rincón Palmar ya tiene nombre y edad, pero falta esclarecer quién ordenó su muerte, quiénes participaron en el crimen y por qué terminó amarrado, vendado y ejecutado a tiros junto a una de las carreteras más transitadas de Santa Marta.
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