
Fenómeno de El Niño enciende las alarmas en Colombia: fuerte calor, sequía y falta de agua podrían afectar a las comunidades
El Ideam advierte que el fenómeno de El Niño continúa tomando fuerza y podría alcanzar una intensidad muy fuerte entre septiembre de 2026 y febrero de 2027. El escenario preocupa por sus posibles efectos sobre el agua, los cultivos, los embalses, los ecosistemas y la salud de las comunidades.
El calor podría convertirse en uno de los principales desafíos para varias regiones de Colombia durante los próximos meses. El fenómeno de El Niño continúa consolidándose en el océano Pacífico tropical y el Ideam advierte que su evolución podría traer consigo temperaturas más altas, menos lluvias y una mayor presión sobre el agua disponible.
La preocupación aumenta porque las proyecciones climáticas apuntan a que las condiciones podrían mantenerse durante buena parte del segundo semestre de 2026 y extenderse hasta comienzos de 2027. Para las comunidades, esto significa un posible periodo marcado por sequías, incendios, dificultades para acceder al agua y afectaciones en actividades como la agricultura y la ganadería.
El Ideam también advierte que el fenómeno podría alcanzar una intensidad especialmente fuerte durante los meses de octubre, noviembre y diciembre, cuando sus efectos podrían sentirse con mayor intensidad en diferentes zonas del territorio nacional.
El calor y la falta de lluvia serían los primeros impactos
El fenómeno de El Niño modifica las condiciones habituales de temperatura y precipitación. En Colombia, uno de los escenarios que más preocupa es una posible reducción de las lluvias en regiones como la Caribe, Andina y Pacífica.
Cuando las precipitaciones disminuyen durante periodos prolongados, las fuentes de agua pueden comenzar a reducir sus niveles. Al mismo tiempo, las altas temperaturas aumentan la evaporación y la demanda de agua, generando una presión adicional sobre ríos, embalses y sistemas de abastecimiento.
Para las comunidades, esto puede traducirse en dificultades que van mucho más allá de soportar jornadas de calor. El acceso al agua, la producción de alimentos y las actividades económicas que dependen de las condiciones climáticas podrían verse afectadas.
Una alerta que podría extenderse hasta 2027
De acuerdo con las proyecciones del Ideam, existe una probabilidad superior al 90 % de que las condiciones de El Niño persistan al menos hasta comienzos de 2027.
La entidad también señala que existe una probabilidad superior al 70 % de que la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 supere los 2 °C, escenario que ubicaría al fenómeno dentro de una categoría de intensidad muy fuerte entre septiembre de 2026 y febrero de 2027.
El dato resulta relevante porque el Ideam advierte que, si la evolución continúa como hasta ahora, el fenómeno podría alcanzar niveles de intensidad que no se observaban en eventos comparables desde 1950.
Por eso, el llamado de las autoridades está enfocado en anticiparse a los posibles impactos y fortalecer desde ahora las medidas de preparación.
Agua, cultivos y energía, entre los sectores más expuestos
Uno de los mayores desafíos estará relacionado con el abastecimiento de agua.
La disminución de las lluvias puede provocar menores caudales en los ríos y niveles bajos en los embalses. Esta situación podría afectar tanto el consumo de los hogares como actividades agrícolas, pecuarias y la generación hidroeléctrica.
En el campo, las temperaturas elevadas y el estrés hídrico pueden afectar los cultivos y aumentar las dificultades para mantener la producción ganadera. Una temporada seca prolongada también puede generar pérdidas económicas y presionar el precio de algunos productos.
Los ecosistemas estratégicos también quedan expuestos. La reducción de las fuentes de agua y las temperaturas elevadas pueden aumentar la vulnerabilidad de diferentes territorios y especies.
Más calor también significa mayor riesgo de incendios
Otro de los riesgos que preocupa al Ideam es el aumento de los incendios de cobertura vegetal.
Cuando los suelos y la vegetación pierden humedad, cualquier incendio puede encontrar condiciones más favorables para propagarse. Esto representa una amenaza para bosques, zonas rurales, cultivos y comunidades ubicadas cerca de áreas susceptibles.
Además, el humo generado por estos incendios puede deteriorar la calidad del aire y aumentar las afectaciones respiratorias, especialmente entre personas vulnerables.
El escenario obliga a reforzar la vigilancia y la capacidad de respuesta de las autoridades locales y regionales, particularmente en las zonas donde históricamente se presentan temporadas secas más intensas.
El fenómeno también puede afectar la salud
El impacto del calor se puede sentir directamente en las personas.
El Ideam advierte que las altas temperaturas pueden favorecer episodios de deshidratación e insolación, con especial atención en niños y adultos mayores. También pueden aumentar las condiciones favorables para la reproducción de mosquitos y la transmisión de enfermedades como dengue, zika y chikungunya.
A esto se suman las consecuencias relacionadas con los incendios y la contaminación del aire, que pueden incrementar las enfermedades respiratorias.
La eventual reducción de la disponibilidad de agua también representa un riesgo sanitario cuando las comunidades enfrentan problemas de abastecimiento o cuando las fuentes pueden verse afectadas por contaminación.
Colombia debe prepararse para los meses más difíciles
El escenario planteado por el Ideam deja claro que el fenómeno de El Niño puede convertirse en un problema que atraviese diferentes sectores de la vida cotidiana.
Menos lluvia significa mayor presión sobre el agua; más calor significa mayor demanda y riesgo de incendios; y una temporada seca prolongada puede golpear la producción de alimentos y la economía de las comunidades.
Por esta razón, el Ideam insiste en la necesidad de mantener un seguimiento permanente de las condiciones meteorológicas y fortalecer las acciones de prevención y gestión del riesgo.
Los próximos meses serán determinantes. Si las proyecciones se mantienen, Colombia podría enfrentar una temporada de calor y sequía especialmente exigente, con impactos que podrían sentirse desde los hogares hasta los campos, los embalses y los ecosistemas.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
