“Ahora está en un mejor mundo”: murió Prichard Colón tras más de una década luchando contra el daño cerebral que sufrió en el ring


El exboxeador puertorriqueño falleció a los 33 años después de permanecer más de diez años bajo cuidados médicos por las devastadoras secuelas de una pelea en 2015. Aquella noche recibió repetidos golpes en la parte posterior de la cabeza, terminó con una hemorragia cerebral y permaneció 221 días en coma. Su padre confirmó su muerte con un doloroso mensaje.

Prichard Colón sobrevivió a la pelea que destruyó su carrera, despertó después de 221 días en coma y durante más de una década permaneció aferrado a la vida. Este jueves 13 de agosto, esa larga batalla terminó. El exboxeador puertorriqueño falleció a los 33 años tras años de complicaciones derivadas del grave daño cerebral que sufrió dentro de un cuadrilátero.

Su muerte cierra una de las historias más dolorosas del boxeo reciente. Colón era un joven invicto que perseguía una carrera profesional cuando una pelea disputada el 17 de octubre de 2015 cambió por completo su vida y la de su familia. Tenía apenas 23 años.

“Ahora está en un mejor mundo”

La noticia fue confirmada por su padre y exentrenador, Richard Colón, quien durante todos estos años estuvo a su lado y participó directamente en el largo proceso de cuidados que necesitó el deportista.

A través de la página oficial de Facebook de Prichard, su padre publicó un mensaje en el que agradeció el acompañamiento recibido durante más de una década y reveló que tenía pendiente cumplir uno de los deseos de su hijo: llevarlo nuevamente a Puerto Rico.

“Ahora está en mejor mundo, hice todo lo posible por cumplirle su deseo, su sueño de traerlo de vacaciones a Puerto Rico como tanto él deseaba, pero no se pudo. Gracias por tantos años de amor y oraciones. En la medida que puedan, por favor, manténganos en oraciones”, expresó.

Detrás de esas palabras quedan más de diez años de tratamientos, terapias, procedimientos médicos y atención permanente para un hombre cuya vida cambió cuando apenas comenzaba a abrirse camino en el boxeo profesional.

La pelea que terminó en tragedia

Todo comenzó el 17 de octubre de 2015 durante una pelea celebrada en Virginia, Estados Unidos. Prichard Colón llegó al combate manteniendo su condición de invicto y con una carrera que avanzaba con expectativas dentro del boxeo.

Durante el enfrentamiento recibió reiterados golpes antirreglamentarios en la parte posterior de la cabeza por parte del boxeador estadounidense Terrel Williams. El combate continuó y, una vez terminada la pelea, la gravedad de lo ocurrido comenzó a hacerse evidente.

Colón llegó hasta la zona de vestidores, donde sufrió un desmayo. La situación obligó a trasladarlo de urgencia a un hospital. Los exámenes médicos confirmaron el peor escenario: tenía una hemorragia cerebral y necesitaba ser intervenido inmediatamente.

El joven que había entrado caminando al cuadrilátero aquella noche comenzó entonces una lucha completamente distinta.

221 días en coma

La lesión cerebral fue devastadora. Después de la operación, Prichard permaneció en coma durante 221 días. Logró sobrevivir, pero el daño neurológico le dejó secuelas permanentes que acabaron definitivamente con su carrera y modificaron por completo su vida cotidiana.

Desde entonces necesitó asistencia y cuidados especiales. Su familia asumió una batalla que se prolongaría durante más de diez años, acompañándolo en terapias y procedimientos mientras periódicamente compartía información sobre su evolución.

El boxeo había quedado atrás. La prioridad pasó a ser su salud y conseguir avances dentro de las enormes limitaciones que produjo la lesión cerebral.

Diez años después, terminó su lucha

Prichard Colón tenía 33 años cuando falleció este jueves. Habían pasado casi once años desde aquella pelea que transformó a un prometedor boxeador profesional en un paciente que necesitaba atención permanente.

Su caso trascendió los resultados deportivos y se convirtió durante años en una dolorosa referencia sobre las consecuencias que puede dejar un combate y la importancia de proteger a los peleadores frente a golpes ilegales.

Su padre quería llevarlo otra vez a Puerto Rico. Era uno de los deseos que todavía esperaba cumplirle después de acompañarlo durante todos estos años. Finalmente, según contó en el mensaje con el que anunció su muerte, ese viaje quedó pendiente.

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“Ahora está en mejor mundo”, escribió Richard Colón.

Con esas palabras confirmó el final de una lucha que comenzó en un cuadrilátero cuando Prichard tenía 23 años y terminó más de una década después, rodeado por una familia que nunca dejó de cuidarlo.


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