
“Que la plata no se pierda”: representante Felipe Hernández anuncia vigilancia a desalinizadoras, ESSMAR y El Curval
El congresista anunció control político sobre los recursos y proyectos que quedaron encaminados para enfrentar la histórica crisis de agua de Santa Marta. Pondrá la lupa sobre las plantas desalinizadoras, la PTAP El Curval y la nueva etapa de ESSMAR, con una advertencia clara: las inversiones deben terminar en obras y agua para los samarios.
Santa Marta lleva años escuchando anuncios, conociendo proyectos y esperando inversiones mientras miles de familias siguen padeciendo una crisis de agua que parece interminable. Ahora, con recursos comprometidos para grandes obras, ESSMAR nuevamente bajo control del Distrito y el proyecto de El Curval avanzando, comienza otro desafío: evitar que la solución vuelva a quedarse atrapada entre trámites, retrasos y promesas.
Esa será una de las tareas que asumirá desde el Congreso Felipe Hernández, representante del Pacto Histórico, quien anunció un seguimiento permanente a los proyectos y recursos destinados a enfrentar el desabastecimiento de agua en la capital del Magdalena.
El congresista aseguró que ejercerá control político sobre la ejecución de las inversiones que quedaron encaminadas durante el Gobierno del expresidente Gustavo Petro y advirtió que el objetivo será garantizar que el dinero comprometido termine convertido en infraestructura funcionando y servicios para la ciudadanía.
La lupa estará sobre los recursos
Hernández puso sobre la mesa tres asuntos que considera fundamentales para el futuro del agua en Santa Marta: el regreso de ESSMAR a manos del Distrito, la financiación comprometida para las plantas desalinizadoras y la entrega del lote destinado a la construcción de la Planta de Tratamiento de Agua Potable, PTAP, El Curval.
Para el congresista, el cierre del Gobierno Petro dejó decisiones importantes que ahora deberán superar la etapa de los anuncios y materializarse. Por eso anticipó que vigilará desde el Congreso los cronogramas, contratos, ejecución presupuestal y avances de cada proyecto.
“Petro cumplió con Santa Marta. Dejó encaminados recursos y proyectos estratégicos. Ahora nos corresponde cuidar esos recursos y garantizar que se conviertan en soluciones reales para la ciudadanía”, afirmó Hernández.
La preocupación tiene un trasfondo evidente: Santa Marta ha soportado durante décadas problemas de abastecimiento que se agudizan durante las temporadas secas. En distintos sectores de la ciudad, conseguir agua continúa dependiendo de carrotanques, albercas, motobombas y estrategias domésticas que forman parte de una realidad que los grandes proyectos prometen cambiar.
Desalinizadoras y El Curval, bajo seguimiento
Uno de los puntos centrales será la financiación de las plantas desalinizadoras proyectadas como parte de la solución estructural. Hernández destacó los recursos comprometidos mediante vigencias futuras y otras fuentes de financiación, pero dejó claro que asegurar el presupuesto representa apenas una parte del camino.
La vigilancia también llegará al proyecto de la PTAP El Curval, para cuya construcción fue entregado el lote correspondiente. La iniciativa aparece dentro del paquete de soluciones destinadas a aumentar la disponibilidad de agua potable y reducir el déficit que durante años ha golpeado a la ciudad.
El propósito del control político, explicó el congresista, será identificar retrasos y exigir explicaciones antes de que los proyectos terminen paralizados o sus cronogramas se conviertan en nuevas fechas incumplidas.
ESSMAR inicia otra etapa y también tendrá vigilancia
El regreso de ESSMAR al Distrito abre además un capítulo decisivo. Después de varios años de intervención por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, la empresa vuelve a la administración distrital con el enorme reto de recuperar capacidad operativa y responder a las necesidades de los usuarios.
Hernández anunció que el seguimiento también incluirá a la empresa y que buscará involucrar a trabajadores, sindicatos y ciudadanía en la vigilancia de esta nueva etapa.
Entre las acciones planteadas se encuentra la realización de una audiencia pública en la que participarían organizaciones sociales, organismos de control, empleados y sindicatos de ESSMAR, además de ciudadanos interesados en conocer qué está ocurriendo con los recursos y las obras.
“Este seguimiento debe ser una tarea de todos. Vamos a garantizar que cada recurso destinado al agua llegue donde tiene que llegar y que las obras sean ejecutadas y entregadas a los usuarios. Santa Marta necesita resultados y no puede seguir esperando”, sostuvo.
La promesa ahora tendrá que convertirse en agua
El reto que queda es enorme. Los recursos comprometidos, los terrenos entregados y los proyectos estructurados representan avances, pero por sí solos todavía no llenan un tanque ni garantizan agua permanente en los hogares.
Por eso, la discusión comienza a trasladarse de cuánto dinero fue anunciado a cuánto realmente será ejecutado, cuándo comenzarán las obras y en qué momento los samarios sentirán una transformación concreta en el servicio.
Hernández asegura que desde el Congreso mantendrá la presión para que eso ocurra. Después de décadas de crisis, Santa Marta entra nuevamente en una etapa de grandes proyectos para resolver su problema más antiguo. Esta vez, la ciudadanía espera que las inversiones terminen donde realmente importan: llevando agua potable de manera continua a los hogares.
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