Se disfrazaron de trabajadores de Air-e para cometer un brutal ataque criminal: dos muertos y cuatro heridos en Barranquilla


Los sicarios utilizaron indumentaria similar a la de trabajadores de la empresa de energía para caminar tranquilamente hasta donde se encontraban las víctimas en el barrio Santo Domingo de Guzmán. Cuando estuvieron a corta distancia sacaron las armas y abrieron fuego. Dos personas murieron y otras cuatro, entre ellas un adolescente de 17 años, resultaron heridas.

Los vieron acercarse vestidos como trabajadores de servicios públicos y aparentemente nadie sospechó que debajo de aquella fachada se escondía un plan criminal. Los hombres caminaron hasta quedar a pocos metros de un grupo de personas y entonces revelaron sus verdaderas intenciones: sacaron armas de fuego y comenzaron a disparar.

El ataque ocurrió durante la tarde del domingo 2 de agosto en el barrio Santo Domingo de Guzmán, en la localidad Metropolitana de Barranquilla. La ráfaga dejó seis personas baleadas. Dos de ellas murieron posteriormente y otras cuatro terminaron en centros asistenciales.

Las víctimas mortales fueron identificadas como Jesús David Garavito Diete, de 33 años, y Jean Carlos Peláez Jelk, de apenas 19. La Policía investiga quién ordenó el ataque, cuál de las personas presentes era el objetivo y por qué los sicarios recurrieron a un disfraz para ejecutar el atentado.

Vestidos como trabajadores para acercarse sin despertar sospechas

El ataque se registró en la calle 62 con carrera 1C. Según la información conocida, los responsables utilizaron indumentaria similar a la empleada por trabajadores de Air-e para confundirse y acercarse a las víctimas.

La estrategia les permitió caminar por el sector sin generar inicialmente una reacción de alerta entre quienes se encontraban en el lugar.

Cuando estuvieron suficientemente cerca, abandonaron cualquier apariencia de trabajadores. Sacaron las armas y dispararon repetidamente contra el grupo.

La tranquilidad del sector se alteró con las detonaciones. Quienes estaban cerca buscaron refugio mientras varias personas quedaron heridas.

Los atacantes, entretanto, corrieron hacia una motocicleta que los esperaba, abordaron el vehículo y escaparon a toda velocidad antes de la llegada de las autoridades.

Seis personas quedaron baleadas

El balance inicial fue devastador. Seis personas resultaron alcanzadas por los disparos y la comunidad comenzó a auxiliar a los heridos mientras solicitaba presencia policial y atención médica.

Entre los más graves estaban Jesús David Garavito Diete y Jean Carlos Peláez Jelk. Ambos fueron trasladados rápidamente hasta un centro asistencial con la esperanza de salvarles la vida.

Los esfuerzos resultaron insuficientes. Las heridas provocadas por los proyectiles eran demasiado graves y los dos hombres murieron poco después de ingresar al centro médico.

Garavito tenía 33 años. Peláez apenas 19.

Cuatro personas sobrevivieron al atentado

La ráfaga también alcanzó a otras cuatro personas que se encontraban en el lugar. Los heridos fueron identificados como Jaime Enrique Bracamento Herrera, de 29 años; Tysson Enrique Fuentes Arroyo; Isabella Senegal Angulo y un adolescente de 17 años.

Todos fueron trasladados a diferentes centros asistenciales para recibir atención médica y permanecer bajo valoración de los especialistas.

El número de personas alcanzadas por los proyectiles evidencia la violencia con la que se ejecutó el ataque. Los investigadores deberán establecer además si todos los lesionados estaban reunidos con los objetivos de los sicarios o si alguna de las víctimas terminó alcanzada en medio de los disparos.

La Policía recibió la alerta a las 5:25 de la tarde

La llamada de emergencia llegó hacia las 5:25 p. m. Ciudadanos del sector alertaron a la central de la Policía sobre las múltiples detonaciones que acababan de escucharse en Santo Domingo de Guzmán.

Varias patrullas fueron enviadas inmediatamente hasta la dirección señalada. Cuando los uniformados llegaron, los responsables ya habían escapado y comenzó el trabajo para asegurar la escena y recopilar los primeros testimonios.

La Policía también inició la búsqueda de cámaras de seguridad instaladas en viviendas, establecimientos y calles cercanas. Las grabaciones podrían permitir establecer cómo llegaron los atacantes, identificar características de la motocicleta utilizada para escapar y reconstruir la ruta que tomaron después del atentado.

Buscan establecer quién era el objetivo

Una de las principales preguntas que deberán resolver los investigadores es quién era realmente el objetivo del ataque. La utilización de indumentaria de una empresa de servicios públicos hace pensar que los responsables planearon la manera de aproximarse al lugar antes de abrir fuego.

Las autoridades también buscan determinar quiénes participaron directamente, quién conducía la motocicleta utilizada durante la fuga y qué organización o personas podrían estar detrás del doble homicidio.

Por ahora, el móvil permanece bajo investigación y no se han informado capturas.

El atentado deja además una preocupación adicional por la modalidad empleada. Los sicarios aparentemente utilizaron la apariencia de trabajadores que diariamente recorren los barrios para evitar levantar sospechas y conseguir acercarse a sus víctimas.

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El engaño funcionó. Cuando los presentes entendieron que aquellos supuestos trabajadores habían llegado para matar, los disparos ya habían comenzado.

El saldo final fue de dos muertos y cuatro heridos. Ahora las autoridades intentan reconstruir el recorrido de los responsables y establecer quién planeó un ataque que convirtió una tarde de domingo en otra escena de sangre en Barranquilla.


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